El vehículo del filántropo se abría paso entre los carriles, las luces nocturnas firmaban el paso de el filántropo. Durante el camino se hicieron presentes diversos tipos de charlas, unos más interesantes que otro en opinión del mayor, mientras que para el joven todas se quedaban en un mismo rango "incomprensibles" le costaba trabajo concentrarse, sólo podía pensar una y otra vez en la discusión del filántropo con el hechicero, cada intento que hacia para poner atención eran en vano.
—Señor Stark— pronunció el chico, tenía miedo, miedo de no saber que decir si todo salía mal. Los ojos del millonario se dirigieron a el chico tan sólo por un instante, no tenía idea que le diría pero le preocupaba el tono de voz del menor. —¿Si?— respondió Tony mientras volvía su mirada a el carril, pensó que el chico tardaría un poco en soltar su pregunta pero no fue así. —¿Qué ocurrió con el señor Stephen? …— Peter pudo ver como tras su pregunta el millonario daba pequeños golpes con la punta de sus dedos sobre el volante, Tony daba pequeños mordiscos en el interior de sus mejillas a causa de los nervios, se podía admirar con lujo de detalle como se formulaba un nudo en su garganta. —¿Con Stephen?— fingió no saber nada sobre la discusión anterior y es que realmente no era un tema cómodo del cual el filántropo quisiera hablar, por su parte el joven asintió con la cabeza, sabía que Stark sabía a que se refería. El mayor soltó un suspiro pesado y negó ligeramente con la cabeza. —Prometo responder todas tus preguntas después de la cena— volvió la mirada a el castaño y sonrió de lado.
Pasaron los minutos y el filántropo detuvo su vehículo en las afueras de un lujoso restaurante, era un lugar enorme con luces doradas que resultaban los balcones y ventanas, tenía pilares al estilo barroco y una enorme fuente de centro, iluminada con destellos bermellón y turquesa.
Por tan sólo ese momento Peter sintió olvidar todo lo referente a Stephen además de incluso olvidar que aún no era formalmente la pareja del filántropo, recorrió con la mirada el lugar quedando boquiabierto, volvió al poco rato la mirada a el filántropo quien sostuvo la mano del joven entre la suya, Tony miraba de manera amorosa a el castaño y no era para menos, al menos no para el filántropo, el mayor creía que ni siquiera todos los diamantes de Rusia y Botswana eran suficientes para su pequeño. —Señor Stark, esto debió salirle en una fortuna— dijo el joven entre susurros, era sin duda un detalle magnífico. Por su parte el filántropo simplemente negó, era cierto que no le causaba pesar el hecho de gastar dinero en ese pequeño bulto de ternura. —No es suficiente, no si se trata de ti—.
Dirigieron sus pasos al interior del lugar donde un amable joven tomo sus abrigos apenas ingresaron al lugar, la recepción era un lugar sin igual, tenía en cada pedestal elegante decoración floral de lirios y azucenas, tenía bellas cortinas color carmesí las cuales cubrían los amplios ventanales de cristal. Peter esperaba que los dirigieron a una mesa, sin embargo, tras eso los dejaron completamente solos, el castaño, de manera incrédula recorrió el sitio con la mirada, estaba desierto. —Ven, niño— dijo el hombre con voz tranquila mientras tomaba nuevamente la mano del joven, dirigieron sus pasos a unas amplias escaleras de caoba. Con cada paso que daban, el joven sentía latir su Corazón cada vez más fuerte, la sensación que le generaba sentir la mano del filántropo sobre la suya era inigualable.
Finalmente llegaron a la mesa que les correspondía, estaba situada en el piso 8, le mesa estaba meramente diseñada para dos, tenía las cartas del menú sobre la misma, un mantel color borgoña, al igual que cada lugar del restaurante, el piso 8 estaba desierto. El filántropo pudo notar que el chico estaba desconcertado por el hecho de no ver a nadie, motivo por el cual Tony decidió aclarar sus dudas referentes a el lugar. —Lo eh reservado sólo para nosotros— tras esas palabras Peter quedó boquiabiertos, ahí cobraban sentido las palabras anteriores del mayor.
"Nada es suficiente, si se trata de ti"
Tomaron asiento y mas temprano que tarde analizaron la variedad de platillos, desde americanos hasta europeos, asiáticos y franceses, era una selección amplia. Como plato principal les llevaron a su mesa crema de champiñón y trozos de pan con sazón de pimienta negra y ajo.
También llevaron una botella de champagne, la más espumosa que pudiera ofrecer el lugar; cabe decir que la cartilla de menú era meramente por cortesía ya que parecía que el filántropo había ordenado con anticipación. Los meseros destaparon la espumosa bebida y la sirvieron en unas finas copas de cristal. —por lo que hemos logrado como equipo— dijo de repente el filántropo incitando un brindis con el menor, cosa que el chico aceptó pero rechazó discretamente al no ingerir dicha sustancia, simplemente mojó un poco sus labios, haciendo que estos quedaran húmedos, no era que quisiera ser aguafiestas pero no le agradaba el alcohol. Tony dio un buen trago de su bebida para después sonreír de manera cariñosa con el chico. La iluminación era tenue y la amplia vista nocturna hacia del lugar un lugar especial, la ventilación era fluida sin embargo se tenía un ambiente cálido, sonaba música de fondo, aunque era difícil encontrarle sentido ya que se reproducía de manera discreta, tal vez porque sólo era para ambientar la situación.
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¿Solo conocidos?
FanfictionAdolescencia, es la etapa en la que el ser humano experimenta diversas sensaciones y emociones las cuales les ayudan a identificarse en la sociedad. Eso es lo que siempre nos dicen pero, ¿qué hay sobre las mariposas en el estomago?
