Un día en el Café - Capítulo 4

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-Narra Peter-

Salí de casa a como es de costumbre, no parecía ser algo fuera de lo normal.
Tome la ruta más corta que daba a la calle principal para poder coger el metro.
Mi corazón comenzó a latir fuertemente con cada paso que daba, era como si de alguna manera mi corazón hubiera establecido una conexión previa a lo que iba a suceder.
Gire la cabeza ligeramente hacia la izquierda y después hacia la derecha sin embargo no pude observar nada, sin más me dirigí a la estación del metro mientras cogía un par de monedas de mi billetera e ingrese a la estación. Fue ahí cuando lo mire.
No comprendí en primera estancia porque él siendo tan millonario estaba esperando el metro, deje la lógica de lado y me concentre en lo que realmente me interesaba.
Camine con toda naturalidad o eso creo y me pare junto a él. Pude respirar nuevamente ese aroma del cual solo él es portador, sonreí como idiota por un momento y después gire mi cabeza a su dirección.
- ¿a dónde vas Peter? -

Me preguntó con voz sería y formal, maldición simplemente su voz sonó completamente hermosa.

-a el colegio-

Respondí mientras intentaba no titubear, cada vez que escucho su voz pronunciando mi nombre se estremece mi cuerpo.
Él elevo una de sus manos y la poso sobre mi hombro, para después decirme.

- se han suspendido las clases en todas las escuelas de la zona-

La duda no cruzo por mi cabeza, solo sonreí nuevamente como idiota por un largo tiempo, eleve un poco mis hombros y di un suspiro.
No sabía que hacer, estaba fatigado y no quería volver a el departamento, estaba muy lejos... De acuerdo solo exagero estaba a dos cuadras pero aún así no quería apartarme de él.
Fue como si el cielo hubiera conspirado a mi favor, cuando estaba apunto de hacer una tontería diciendo que volvería a casa el señor Stark me dijo.

-vamos, tenemos que hacerle unas mejoras a tu traje-

Camine como zombie tras él y seguí perdidamente cada uno de sus pasos, entre avenidas y aceras llegamos a un café.
En un momento me desconcertó el haber llegado a un café y no a un laboratorio o taller ¿cómo íbamos a trabajar en mi traje dentro de un café? No lo comprendía, me límite a observar la fachada de la cafetería, era uno de esos lugares dónde un simple café americano valía más de 35 dolares.

-vamos niño-

Me dijo en ese tono de voz que tanto me gusta y yo a como ya es de esperarse camine tras el... Otra vez.
Por fin entramos a las instalaciones de la cafetería y cuando estaba dispuesto a sentarme en cualquiera de tantas finas mesas él me tomo del brazo y me dirigió una de las mesas que estaban en la parte superior del café.
Realmente era un lugar hermoso, la vista era increíble pues se podía observar con facilidad y con lujo de detalle la cuidad.
Quedé perplejo cuando noté que nuestra mesa era la única mesa en la planta alta.
Tomamos asiento y se acerco un chico de aproximadamente 25 años de edad el cual nos entregó el menú ¿cómo demonios era posible que hubiera un menú completo solo para café?.
Cada café tenia un nombre, cada uno más difícil de pronunciar y por si no fuera poco pareciera que por cada letra se le sumaran a la bebida 5 dólares más.
Observe con detenimiento cada parte del menú y me límite a pedir un café americano con crema, el cuál valía 35 dólares.
Cuando creí que todo acabaría en pedir el café la voz del chico retumbo en mi cabeza diciendo.

-¿De qué será su tarta? -

Al reverso del menú del café había otro listado enorme el cual mostraba cada una de las tartas que yo podía imaginar.
Había de todos los colores y sabores, todos lucían extremadamente monos.
Deje de observar la plantilla cuando escuche la voz del señor Stark diciendo.

-trae le una tarta de vainilla y caramelo y para mi trae un café americano -

No reproche nada y solo dirigí mi mirada a el chico que tomaba la orden el cual se retiro rápidamente.
Dirigí mi mirada a el señor Stark el cual me regaló una sonrisa ladina la cual realmente me estremeció, se veía tan atractivo que no supe ¿cómo es posible que exista alguien tan perfecto?.

Espere un momento y después me decidí a por fin hacerle una pregunta.

-Señor Stark ¿porqué estamos aquí? -

-¿hm? ¿es acaso que te incómoda beber un café? -

Me respondió con ironía mientras elevaba un poco los hombros, en un momento creí que yo había dicho algo incorrecto y que había destruido la poca convivencia que había entre nosotros, inhale profundamente y respondí intentando parecer tranquilo.

- no no, desde luego que no es solo que creí que trabajaríamos en mi traje-

-y lo haremos, después de beber un café. -

Tras esa charla tan insípida nos unimos en el silencio y esperamos a que aquel chico trajera nuestro pedido.
Sabía que no podía permanecer en silencio por siempre así que me arme de valor y posicione nuevamente mi mirada sobre él y me dispuse a tomar la palabra.

-¿Qué tal van las cosas con la señora Pepper? -

Él se limitó a corresponder mi mirada y dio un suspiro para después cruzarse de brazos, permaneció en silencio por un momento y después elevo nuevamente sus hombros.

- Virginia y yo decidimos darnos un tiempo...
Ella estará bien. -

De algunas manera mi corazón se aceleró y el aire que inhalaba se volvió espeso, me sentí extrañamente alegre y solo desvíe la mirada por un momento.

- Señor Stark de verdad lo siento yo creí que...

Mi voz fue silenciada por la presencia de aquel chico que había tomado nuestra orden, él cual ahora traía consigo una reluciente bandeja con los cafés y la tarta.

Mire con atención el rostro de el señor Stark, mire cada una de sus facciones, mire sus ojos, su barbilla.
Mire con atención incluso cuando daba el primer sorbo de café, elevo su mirada y la dirigió a mí; por un momento nuestras miradas se fundieron una con la otra, pude sentir como mi piel se estremecía y pude notar en sus manos que él sentía lo mismo que yo.

Bebimos el café, comí la tarta, charlamos.

Por un momento ya no me interesaba el traje, pon un momento me olvide completamente de que existía el tiempo. Tras la charla él me otorgaba risas y yo le correspondía sonriendo. Simple y sencillamente fue un momento increíble.

Cuando terminamos el café y la tarta bajamos a la planta de ingreso para poder salir del establecimiento, sin embargo el cielo comenzó a despedir pequeñas gotas de agua las cuales rápidamente cubrieron el suelo.
Cruzamos la acera acelerando el paso hasta llegar a un bello coche color naranja. Esta vez no se encontraba Happy ahí, en primera instancia me resultó extraño sin embargo decidí no darle importancia, él se acerco a el asiento del copiloto y abrió la puerta para que yo pudiera ingresar en el coche; ingrese en éste y después él ingreso por el otro lado.
El camino fue largo sin embargo no me incómodo, al llegar a los departamentos el Señor Stark bajó del coche y
Yo hice lo mismo.
Cuando salí del coche tomé mi mochila e ingresamos a el edificio mientras dábamos pequeños pasos hasta el elevador, ingresamos en éste y presionamos el botón.
Todo marcho con normalidad hasta que llegamos a el piso 3 y el elevador se detuvo bruscamente por un pequeño momento. Cuando el elevador se detuvo debido a la brusquedad del movimiento estuve a punto de caer en el pequeño suelo del elevador, pero el Señor Stark impidió que eso sucediera, me tomo en sus brazos y quedamos mirándonos frente a frente.
Nuevamente cruzamos miradas, realmente no quería separarme de él y por algún motivo él tampoco me soltaba.
Pude sentir su respiración, era tan espesa como la mía. Casi puedo jurar que el también sintió como se aceleraba su corazón, me perdí en su mirada y él se perdió en la mía.
Lamentablemente el momento no duró mucho, pues el elevador volvió a funcionar en cuestión de minutos y por fin pude llegar a mi departamento.
Al llegar a la puerta nos miramos nuevamente y él me dijo con una voz completamente distinta a la de otras veces.

- después vemos los detalles de tu traje. -

A como era de costumbre sonreí como idiota y ascendí con la cabeza, estrechó mi mano y se alejo nuevamente a el elevador, tomé las llaves y abrí la puerta. Para mi sorpresa May no estaba en casa así que camine hacía mi habitación y me desplome en mi cama.

-Este es el mejor día desde que llegué aquí, el mejor día en el café -

Dije para mi mismo para después morder mi labio inferior.
Sin duda mañana será otro día mejor.

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