Asim pregonas un hombre malhumorado, reservado y cuidadoso. Es ex vicepresidente del Club Demons Kings, ha dejado el club y se centra en el mismo. Los hermanos pregonas tendrán que reunirse nuevamente.
Aleska Abanto una mujer sensible, generosa y...
Llegamos al departamento con mi muñeca y Jared, decidimos que dormirá con nosotros por un tiempo y el taller lo cerrará por un tiempo ya que no puedo podré dejar sola con todo a Aleska.
Llamo a mis hermanos para avisarles que estamos aquí, Arlette vendrá a visitarnos en la tarde para ayudarnos y enseñarnos cómo se bañar al niño.
Mis pensamientos son interrumpidos al escuchar a mi pequeño llorar mi muñeca salió un rato de compras, le alzo y huelo un olor horrible en el pañal, hago una mueca.
— Carajo, se cago — me quejo mientras le aparto un poco de mí. Le llevo para cambiarle el pañal. trato de acordarme como Aleska le cambiaba, agarro el limpia cola, el pañal y talco.
— ¿Qué pasó con este pañal? — pregunto con un tono de bebé. Él solo sonríe ante mi cara.
— Jared ¿que te comiste hijo? — pregunto al mientras que tapo mi nariz y saco poco a poco su pañal pero veo que toda su ropa está mancha.
¿Qué miércoles come este niño?
— Te voy a bañar pequeño — murmuro mi hijo se queda en el lugar donde se cambia el pañal con rapidez agarro la toalla, su jabón y su ropita.
No puedo aguantar que esté así.
— ¿No puede ser tan difícil? — me pregunto, según Killian, me acuerdo que bañaba a Eros con agua tibia, agarro a mi hijo entre mis brazos, pongo un poco de agua fría luego un poco de agua caliente, con el codo mido la temperatura cuando se que es el momento. Pongo a Jared en la bañera y empiezo a enjabonarle todo su cuerpo, limpio la parte que está todo sucio de su nalguita cuando termino de limpiarle, le pongo su talco y su pañal.
— No era tan difícil, pequeño — murmuro con una sonrisa empiezo a caminar hacia mi habitación, el pequeño sigue despierto como siempre sonriendo
— ¿Qué quieres hacer? — le pregunto. Nos dirigimos hacia la cocina, miro que hay para comer en la heladera y no hay nada, lo cierro
— Veamos a ver la tele, pequeño — murmuro. mientras que ponemos la tele sale el canal de las motos.
— ¿Qué tienes pequeño, quieres dormir? — cuestiono, nos vamos a la habitación, nos acostamos los dos en la cama pongo en mi pecho a Jared y enseguida siento su respiración despacio, yo también voy cerrando poco a poco los ojos.
Horas después...
Miro a Jared que está despierto, miro la hora son las 19:30 de la tarde mi muñeca no llega todavía y eso me preocupa más, llamo a Killian desesperado
— Hermano, Aleska no aparece en la casa — digo mientras miro a Jared y me muevo
— Arlette tampoco aparece me iré a tu casa enseguida — dice y cuelga sin que yo le conteste
¿Por qué siempre hace eso?
— Espero que mamá esté bien — digo a mi hijo.
Minutos más tarde…
Escucho el timbre sonar como loco, miro la ventana para ver qué Killian y sus hijos estén en la casa
— Entra — es lo único que digo los dos saltamontes entran corriendo
— Tío — gritan los dos al mismo tiempo miran a su primo que está con los ojos cerrados y enseguida se quedan callados.
— Hola peques — susurro. Jared se durmió otra vez, cada vez se parece a mi porque esta dormilón
— ¿Llamaste a su teléfono? — pregunta Killian.
— ¿Y qué esperas llamarle? — cuestiona irritado
— No puedo tengo un bebe recién nacido en mis regazo — gruño enojado
— tengo miedo que se caiga — explico.
— Pasame al bebe y llama a Aleska — dice. paso al bebe a Killian, agarro el celular y llamo a Aleska
— Hola muñeco — saluda con alegría.
— Muñeca ¿dónde estás? — pregunto.
— Estamos llegando enseguida a casa muñeco — informa.
— Está bien, acá estoy con Killian y los niños, hablamos después — digo comenzamos a hablar por un rato más y colgamos.
— Llegan enseguida — informo mirando a Killian, los niños están viendo la tele.
Escuchamos la puerta que se abre y nos levantamos del sofá, miramos a mi muñeca y Arlette con las compras.
— Mamá — gritaron los pequeños mientras que abrazan a su mamá, Jared está en los brazos de su mamá, mi muñeca se acerca a mi, me besa y me abraza.
— Compramos muchas cosas, todo lo que necesitamos también para el bebe — aclara con una sonrisa, sigue abrazada de mi y mi hijo.
***
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