Capítulo 4

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Caminaban a pasos apurados por las calles cercas de la casa del menor. La incomodidad se sentía en el aire, de una manera tan fría e insegura como la que despoja un par de niños castigados por su madre. Taehyung arreglaba su bufanda de maneras repetitivas, sus labios se secaban mas de lo usual. Por lo que repetidas veces lo humedecia con su lengua, mientras tenía su mirada fija en el asfalto para evitar el contacto visual o físico con el menor. Se preguntaba a sí mismo, si el haber despertado en la misma cama y con recuerdos incómodos cambiaría en algo su amistad.

Hoy llegaban los padres de Taehyung de la visita a su tía, y Kim accedió a acompañar al pelinegro hasta su hogar, debido a su grata compañía un tanto incómoda, que le ofreció en todos esos días que se sentía solo.

"Jeon Jungkook nunca lo hizo sentir solo"

El menor se paró en frente de una casa un tanto descuidada. Taehyung no recordaba esa casa, tampoco esas calles. Definitivamente esa no era la casa de Jeon Jungkook, o en la que el hizo su fiesta. En un acto de valentía vio de reojo a el menor, quien tenía un leve aspecto ¿Nervioso?. Taehyung aclaró su garganta llamando la atención del pelinegro, el cual volteó a ver el mayor mas palido de lo que ya era. No pudo evitar enfocar unos 15 segundos, su vista a los suaves labios del pelinegro. Por lo que trago duro y suspiro antes de hablar, quería volver a devorarlos o mas bien, que el lo devorara en ese justo momento.

— Bueno, creo que ya me voy...— Dijo Kim haciendo un pequeño gesto de despedida con su mano, una leve reverencia nerviosa y se volteó antes de que el menor dijera una palabra. Taehyung iba a huir, y eso le aterrotizaba aún más, porque el no quería huir...

— Tae— Fue lo que pudo esbozar Jungkook antes de que tae se marchara. Eso detuvo al castaño e hizo que se arrepintiera por ser tan débil, sus piernas estaban temblando como espaguetis. Sintió un leve roce en su hombro y giró topandose con los ojos oscuros que le han causado tantos desvelos, aquellos ojos que podían corromper hasta lo mas profundo de su alma.— Aún debo mostrarte algo...— Taehyung asintió nervioso repetidas veces pero se quedo inmóvil. Jungkook lo tomó de la mano y lo fue guiando por el jardín sin vida que se encontraba en frente de aquella peculiar casa.

Las puertas rechinaban y el color del barniz ya estaba más que perdido, las plantas estaban marchitas, todo parecía haberse quedado congelado en el tiempo. Las paredes tenían la pintura bastante descolorizada, los cuadros se veian un poco sucios, los muebles estaban algunos rotos, aquel lugar despojaba un aura bastante extraña, un aura llena de tranquilidad pero a la vez hacía que sus ojos se humedecieran de manera notoria, tenía ganas de llorar sin ningún motivo, su pecho se lleno de nostalgia y no entendía el por qué. Al subir las escaleras de madera, rechinaban como si en cualquier momento se fueran a romper, sentía que la mano del menor le empezaba a sudar notoriamente, y el también estaba bastante nervioso al no tener la mínima idea de la situación. Entraron a una habitación por el pasillo de color verde limón ya descolorido y sucio, era pequeña solo constaba de un pequeño colchón y una mesita de noche con un espejo, y arriba de ella un retrato. Se notaba una pequeña vela arriba de esa mesa, por lo qué supuso que no había luz eléctrica y eso lo hizo asustarse aún más, la falta de calefacción se sentía. A diferencia de otras casa en las que al 20 de diciembre ya están decoradas y con la calefacción encendida, esta casa no tenía ni siquiera electricidad.

El castaño se pregunto si realmente esta era la casa en la que habitaba Jungkook.

Taehyung se alarmo cuando vio a Jungkook temblar mientras se sentaba un una esquina de su cama. El mayor tomo asiento rápidamente a su lado tratando de mantener una pequeña distancia. Jungkook desordeno sus cabellos azabaches para luego tallar sus ojos con sus puños. Cuando el mayor pensaba abrir la boca para preguntar algo, fue interrumpido.

Sin Remitente | VKookHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora