Traigo unas velas, una botella de vino blanco, hielo, el encendedor, y la correa que dejé en la sala.
"Ey, bebé, ya llegué"
-"AHHHH... AHHH... CÉSAR POR FAVOR QUÍTAME ESTO POR FAVOR, TE LO SUPLICO" (a este punto está casi llorando)
-"Ya, ya, cálmate... Ni para tanto..."
-"Cómo te atreves...?" (Siento un suspiro entre cada palabra que dice, y esos pequeños gemidos duran un rato más)
-"Ya, ok. Deja te seco el celular...
O podría dejarlo un rato ma..."
-"NO!... AHHHHHHHHH"
Ok, vamos a ver qué tenemos por aquí (AHHHH) la correa, el encendedor... ¿dónde lo habré puesto? Ah sí en la otra mesita de noche (AHHHHH).
Déjame ir prendiendo las velas...(AHHH) Tuturuturuturu (tarareando)... Ok ya,
-"Están listos chicos?"
-"AHHH"
-"¿No los escucho???"
"AHHHHHH, CÉSAR YA"
-"UHHHHH"
No sé si es ella que me ha cambiado con los años, o si era de esperarse que con el tiempo me volviera más romántico...
Pero cuando me tire a la cama solo pensé en besarla, entera, todavía estaba amarrada, así que seguía siendo un poco sadista, pero lo único que hacíamos era besarnos, hasta que tenía que empezar a bajar mi lengua. Pero esta vez no iba a sola...
-"César... (suspira) ¿Qué crees que haces?"
-"Yo? No, osea, humedeciendome la boca un poco"
(Tomo un poco de vino, y luego me pongo un cubo de hielo en la boca)
"César ya te ví la intenciones, no.
Te estoy hablando en serio (riendose) ¡No¡ ¡Para!".
(Le estoy haciendo cosquillas primero, cosquillas medio raras porque la tenía abierta alante mío).
"Shwbdkxie... Esper...ok dime"
"No lo hagas por favor" (se le erizan los pezones)
"Bueno ya que le estás dañando la sopresa a todo"...
Es momento de usar nuestra mausquerramienta misteriosa, la corbata. Obvio para vendarle los ojos, porque si algo la excita a ella es la sorpresa, funcionó la primera vez que lo hice, en la luna de miel. Esta es la segunda.
"César no por favor"
-" Tranquila, solo será un segundo" (mentira)
Agarrando el cubo de hielo con mis labios, lo bajo desde su barbilla hasta su cuello (gemido), y desde su cuello hasta su pezón derecho (gemido), haciendo un movimiento circular esa cosa se puso roja, y bueno, su pecho entero se enrojeció.
Bajo esa montaña para subir otra, y el mismo resultado
-"Música para mis oídos"
-"AHHH... CÁLLATE, SOLO, CÁLLATE".
Lo era, sus gemidos eran como oír la novena de Beethoven o la N°40 de Mozart, un violín, un piano... era hermoso. Y cada vez se volvían más fuertes y se convertían en gritos lentamente...
Bajé el hielo hasta su vientre y cuando venía la mejor parte BOOM, se vino.
Así por así, solo hizo silencio y sentí el chorro en mi cara, dejó la cama empapada, y a mí atónito, creí que aguantaría más el primero...
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Mía.
General FictionEsto es para los que les gusta imaginar, fantasear, y más que nada sienten que tienen la mente más sucia que nadie más.
