Capitulo 5

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Narra Nerea

Al voltearme todos me miraron.

- ¿Siempre van a tu lado y te hacen caso?- me dijo un hombre con pelo largo, tanto que a penas dejaba ver su rostro.
- Siempre- dije acercándome al centro del salón- Presentaros- dije mirando a cada uno de ellos.

Rick dio un paso adelante- Daryl, Carol, Maggie, Gleen, Abraham, Mishon, Rosita y Tara- dijo señalando a cada uno.

Asentí- espero que se sientan cómodos, no hagan tonterías, mis guardias estarán fuera- dije saliendo, pero antes de cerrar la puerta me detuve- Mañana hablaremos, buenas noches.

Salí y entré en casa, allí estaban Tania, Dean y Tom en el salón. Al verme mis guardias se levantaron con las manos a las espaldas, asentí agradecida, ni yo misma me creó como me hacen tanto caso, supongo que creen en mi.

- Vigilarlos, no me fío de ellos- dije señalándoles la puerta.

Se fueron dejándonos solas. Fui a la cocina, cogí un vaso de leche y me lo lleve al salón. Allí me senté junto a Tania en el sofá.

- Deberías comer- me dijo quitándome el vaso de leche.

Fruncí el ceño y volví a coger el vaso- no tengo apetito- dije bebiéndomelo todo y llevando el vaso a la cocina.

Tania me siguió con lo que me quedé recostada en la mesa.

- ¿Cómo está William?
- Bien, sigue durmiendo, ya está fuera de peligro.

Suspiré frotándome la cara- no puedo estar con el miedo en el cuerpo, esperando que le dé de nuevo otro ataque y no pueda soportarlo.

- Hay que operarlo y cuánto antes mejor, cada minuto que corre es uno menos.
- Lo sé. Debo encontrar un hospital.

Tania me dio leve golpes en el brazo.

- Vete es tarde.

Salí a acompañarle a la terraza de a fuera. Tom estaba vigilando en la acera de enfrente. Cogí el Walkie- Tom vete con Tania a casa y descansad.

Tania me asintió y se fue junto con Tom, al verlos cogerse de la mano y sonreir me alegré mucho. Me encanta ver a mi gente feliz.

Me quedé pensativa en el porche.
Me gustaba quedarme ahí de noche, sin hacer nada.
Simplemente me sentaba en las escaleras antes de bajar a la calle, mirando un punto fijo y me paraba a reflexionar.
Aún con 32 años, tenia muchas responsabilidades, cientos de vida en mis manos, exactamente 320 personas.
Reconozco que no fue fácil, pero lo logramos.
Lo logré, por mi hijo.
Estaba mirando al cielo cuando alguien se paró enfrente de mi, miré y era Rick.

- Hola- me dijo levantándole la mano.

Le levante la cabeza en forma de saludo.

- No podía dormir- dijo sentándose a mi lado- ¿A ti te pasa lo mismo?
- Bueno- carraspeee...- yo casi nunca duermo.

Rick asintió- es difícil llevar para adelante a tanta gente. Yo llevo Alexandria, no es nada en comparación con esto pero...

- No importa cuantas personas sean, siempre es difícil, para mi todas las vidas importan.
- Pienso lo mismo- me dijo mirándome.

Intente evitar su mirada. Me ponía nerviosa que me mirara.

- ¿Carl esta bien?- dije cambiando de tema.
- Haciendose a su nueva vida, no es fácil para un niño todo esto y menos perder un ojo.
- Lo sé.

El viento empezaba a levantar y me abraze a mi misma ya que solo llevaba una camiseta de tirantes, Rick lo notó y se quitó su chaqueta ofreciendomela.

- No no- dije apartándole la mano.
- Por favor, es lo menos que puedo hacer- me dijo ofreciendomela de nuevo, pero esta vez mirándome a los ojos.

Asentí y me puse su chaqueta.
Me quedaba bastante grande la verdad pero era muy calentita y olía a él...

- ¿Puedo preguntarte una cosa?
- Claro- dije mirándolo.
- Ese niño... ¿William?

Suspiré y me levanté, echándome hacia la barandilla.

- Es mi hijo
- ¿Cuantos años tiene?
- 5, ¿por qué tantas preguntas Rick?
- Bueno no sé- dijo arrancándose la nuca.
- Tiene una enfermedad en el corazón, a veces le dan ataques, estas veces esta ocurriendo mas repetidamente y mas fuertes, como la de hoy- dije tapándome la cara con mis manos.
- Lo siento...
- Bueno no pasa nada. Lo supe desde que nació, desde entonces he intentado curarlo, e iba a ser operado por un trasplante pero ocurrió todo esto...- unas lágrimas recorrieron mis mejillas y rápidamente las eliminé- Estoy intentando encontrar los utensilios básicos para la operación- dije orgullosa.
- Pero... ¿Y el corazón?
- Aquí está, bien cuidadito hasta que entre en su cuerpo- dije señalando la parte donde mi corazón se encontraba.

Rick abrió los ojos impresionado- morirás...

- Lo sé pero no me importa.
- No puedes dejarlo solo. Mm bueno su padre claro es verdad- dijo cogiéndose el pelo.
- No no, su padre nos abandonó- dije andando de un lado a otro.
- Puedo ayudarte.
- ¿Cómo?- dije volteandome hacia él.
- Conozco un hospital, está lejos pero los caminantes allí no han entrado.
- ¿De verdad?- dije sonriendo.
- Sí
- Oh! Que bien!- me puse muy feliz y no sé como ni por qué pero me abrazé a él.

Rick me siguió el abrazo y me estrechó entre sus brazos pero el ruido de un arma nos alarmó y nos despegamos, era Dean.

- Pon las manos hacia arriba que las pueda ver, y alejate de ella!- dijo apuntando.

Enseguida di unos paso- tranquilo Dean, no pasa nada- dije alzando una mano.

Dean bajó el arma y se acerco, mirándonos estraños.

- Hola Rick- dijo algo extrañado.
- Será mejor que me vaya- me dijo mirándome a lo que yo asentí.

Entramos en casa.

- ¿Qué hacíais?- dijo cerrando la puerta con llave y las armas en la mesa.
- Le he dado la noche libre a Tom- dije subiendo las escaleras- buenas noches.

Subí a la parte de arriba de la casa.
Adentré en la habitación de William para ver si estaba bien y así era, le di un beso en la frente y me senté al lado de su cama, observándolo.

The Walking Dead (Rick Grimes) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora