-Bienvenidos, Damas y caballeros, niños y niñas-Vocifera un hombre muy apuesto para llamar la atención del público que estaba aun reunido fuera de el peculiar circo.- Bienvenidos al imaginaerum, donde tenemos a los fenómenos más encantadores que sus ojos !JAMÁS VERÁN¡.-
Era el año 1950 en Estados Unidos, Kim NamJoon un joven empresario de Corea del Sur que estaba en un viaje de negocios.
Salió a dar un pequeño recorrido turista y así fue como terminó en aquel singular circo.
El circo desde afuera no era muy diferente a los que Nam estaba acostumbrado, pero al entrar el ambiente gótico y melancólico que emanaba dejaba una sensación extraña en el apuesto joven, no estaban los típicos payasos, trapecistas, es más, podría jurar que ni siquiera tenían un perro como atracción pues su mayor atracción eran sus fenómenos, fallos de la naturaleza.
Al entrar a la carpa, bastante amplia ha decir verdad, te topabas con una mujer que flotaba y de no ser por la cuerda que estaba amarrada a su cintura se iría volando,el recorrido continuo con un hombre que tenia espinas por todo el cuerpo, al principio Nam pensaba que eso no era más que mucho tiempo, pegamento y las espinas pero la teoría se vino abajo cuando el hombre que al parecer vio su incredulidad hizo que las espinas volvieran a su piel, DENTRO DE SU MALDITA PIEL, seria raro no decir que para este punto Nam ya estaba bastante perturbado y esperaba la hora en que el recorrido terminara, pero faltaban mas cubículos y en cada parada se detenían a explicar la historia de la persona.
-¿Como es posible que los traten como atracciones? No dejan de ser personas, con sentimientos.- Se dijo Nam, pero no evito que una señora a su lado lo escuchara, la señora rondaba los 40 y la muerte, por la forma de vestir se notaba que carencias era algo que no estaba en su vocabulario y el precioso collar de perlas hacia juego con su cabello rubio.
-Porque son monstruos cariño, además sus capacidades mentales no son las adecuada para estar en una sociedad ...-La señora siguió parloteando sobre que esas criaturas no son obra de Dios y que al momento de llegar su hora de partir se irían al infierno y habría replicado si no fuera por unos gritos y ruidos de cadenas que se escuchaban en uno de los cubículos cercanos.
-Oh es el chiquillo rebelde otra vez.- Replico la adorable "dama" con la que Nam estaba más que enfadado.
-¿Chiquillo?- Si había algo que destacaba a Nam era su curiosidad, su hambre de saber.