Capitulo II

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El sonido del gran reloj lo tomó por sorpresa mientras salía de uno de los comercios de esa concurrida calle. Casi fue derribado por una correntada de viento gélido que lo puso a temblar, se maldijo por no salir bien abrigado, las capas de nieve en todo el lugar solo se podrían describir como extremas pues nunca había visto una nevada tan abundante como la que estaban atravesando ese año.

Acomodó el ligero saco que traía puesto antes de seguir su recorrido por las calles de la ciudad. A pesar del helado clima las calles y avenidas estaban desmesuradamente llenas, personas haciendo compras, niños jugando en la nieve y muchos cantando villancicos de la época. La algarabía en la población se dejaba ver, para ellos era la época más feliz y tranquila del año.

Se detuvo frente a la plaza donde compraría algunos vegetales, pero los susurros a su espalda no le dejaron concentrarse en lo que tenía al frente. Hablando de nuevo del mismo tema...

▬¡Debieron de haberlo colgado! ▬comentó molesto un hombre de avanzada edad mientras seguía leyendo el diario en sus manos.

▬Bueno al menos morirá en la cárcel ▬dijo animándolo su acompañante quien era más joven que él, su nieto o algún lacayo quizás.

▬Eso sí, espero que no volvamos a escuchar más de ese criminal ▬sentenció duramente antes de seguir con su lectura.

Trató de ignorar las muchas conversaciones que se desarrollaban a su alrededor con el mismo tema de conversación pero era abrumador y más cuando un pequeño niño se acercó a él para ofrecerle una de las copias del periódico, que estaba en boca de todos.

"Blackie sentenciado a cadena perpetua" era el encabezado de la primera página y noticia del momento. La culpa lo comía por dentro, pero no podía arrepentirse ahora de la decisión que tomó. Suspiró cansado de la situación y le pagó al pequeño un par de monedas de oro.

—Ya casi ha pasado medio año... ▬suspiró para sí mismo cuando escuchó el sonido de pasos detrás de él y una conocida voz decir al aire, como quien no quiere la cosa, o como si estuviera contándole un secreto.

▬Todos parecen felices, no solo por las noticias ▬dijo esperando que entendiera la indirecta.

▬Mm... Siempre ha sido así cuando el invierno llega. Aunque sí, todos están de buen humor sabiendo que no hay un criminal suelto.

El hombre de cabellos rubios sonrió ante el comentario: ▬Los días se han sentido más tranquilos desde que se le capturó, pero...

▬No era la sentencia que todos esperaban. ▬completó sin preámbulos viendo que a su compañero le estaba resultando difícil esclarecer sus pensamientos/ la frase que al parecer le estaba siendo difícil terminar.

Los ojos verdes de su acompañante mostraron un poco de tristeza, pero se recompuso de inmediato; su semblante estaba tranquilo al escuchar las palabras que le dedicó.

▬Debió ser un gran peso sobre sus hombros llevar este caso durante todo este tiempo. Aunque fue su decisión no pedir la pena máxima. ▬esperó que su mirada se endureciera pero no fue así, se mantuvo tranquilo como en las anteriores conversaciones.

▬A pesar de que todas las pruebas nos fueron servidas en bandeja de plata, una parte de la investigación no me cuadra. ▬admitió preocupado ▬Sir Kirigaya usted me parece una persona muy misteriosa y me atrevo a decir que compartimos la misma forma de pensar, así que me permitiría que le realizara unas preguntas, solo para apoyar o rendirme con esa duda.

▬Me halaga contar con su estima de esa forma Sir Eugeo, aunque no pueda aclarar las dudas que lo trajeron hasta mí, espero serle de ayuda si acepta mis humildes palabras. ▬ofreció tranquilo, esa persona en especial no caería tan fácil. después de todo había estado siguiéndolo sigilosamente desde hacía varias semanas.

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