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Con movimientos suaves el carruaje giró hacia la derecha, la fluidez de vehículos era de los más normal aun en esas horas.
La dama de cabello fuego movió su atención hacia la pequeña ventana al mismo tiempo que cambiaban de calle. Al no lograr ver tanto a causa de la oportuna cortina que cubría vidrio, con gracia característica en ella, regresó su vista al frente donde el par de ojos plata de su acompañante le atrapó.
Una sonrisa discreta se formó en el rostro masculino que no apartaba su atención ni un segundo de ella, como si cualquier movimiento que hiciera fuera un espectáculo que no quisiera perderse.
El deseó en sus iris oscuros reflejaba "cuanto anhelaba entablar algún tipo de conversación" y así quitar ese pesado silencio que les rodeaba, pero al final, ninguno quiso comenzar tal intercambio de palabras, se vieron por otros segundos más, antes de desviar ligeramente sus miradas a otro punto incierto del interior del carruaje.
Kazuto no queriendo perder el tiempo en la decoración del vehículo, fue en busca del hermoso vestido verde bosque, que su prometida hacía gala ese día, le quedaba perfecto, combinaba tan bien con las llamas ardientes que tenía como cabello. Cuando fue a buscarla esa mañana quedó hipnotizado cuando la vio salir del ducado Yuuki, parecía algún tipo de hada que escapó del bosque para tratar de comprender la vida de un simple mortal.
Los pendientes de esmeraldas, que le regaló hace unos días, se movieron con ánimo cuando el carruaje de manera repentina dio un pequeño brinco. La idea de que podría acercarse y quitárselos con su diestra lengua le pasó por la mente, tentándolo de gran manera a hacerlo en ese mismo instante.
Un pequeño golpe a su costado izquierdo le hizo reprimir un quejido de dolor y olvidar por completo sus pasionales pensamientos.
La brusquedad y el poco tacto que utilizo su compañera de asiento, le molesto demasiado, no parecía la frágil dama, intentó no recalcar eso y escondió su malestar con una sonrisa tranquila.
—No queras llevártela a la cama antes de tiempo —la soleada mirada escondida bajo un sombrero con hermosas y finas decoraciones lo fulminó ante esa advertencia que le lanzó.
—Déjate de tonterías —susurró con cuidado de no llamar la atención de Asuna, quien no notó la pequeña disputa entre pupilo y maestra.
La rubia le acertó otro discreto golpe, ignorando las inaudibles quejas del azabache, con sus dedos jugó con uno de sus cortos mechones dorados que traviesos no se mantenían bajo el sombrero que cubría su cabeza.
—Cuando están solos... —continuó la rubia con el mismo tono de voz.
Y aunque Kazuto quería protestar lo que sea que ella diría, Ambos se vieron obligados a frenar y mover su atención a esquinas diferentes cuando la hija del duque, les vio con sumo interés.
—Cuando están solos, le intentas quitar su vestido —terminó la frase cuando dejaron de ser el foco de atención.
No contestó esa clara verdad, los escasos momentos cuando tuvo la oportunidad de robarle su pureza a su lady, más nunca fue capaz de hacerlo, pasaron como si una cascada fluyese en su cabeza al recordarlo. La mayoría de esas traviesas ocasiones su prometida le provocó con sus encantos, llamando a la bestia que esperaba paciente en su interior su ansiada noche de bodas.
—Nunca lo he logrado —juntó sus manos, para ocultar su desesperación y desilusión al sentir que era injusto que el tiempo transcurriera de manera lenta.
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Serás la Siguiente
FanfictionSer el ladrón más buscado en toda Inglaterra no le importaba. Solo quería divertirse, incrementar su colección de juguetes y disfrutar el momento. No contó con que en su atraco más sencillo fuera atrapado, no por quienes lo buscaban, si no por ciert...
