A vague memory

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<<< Inicio del capítulo. >>>


Hamburgo, Alemania

Seis de Diciembre de 2010, 14:25 horas.

No volvió a entrar luego de aquella noticia, no podía simplemente quedarse así, salió del lugar hasta hallar a sus compañeros quienes le extendieron un currículo sobre el hombre que antes interrogaba, estaba por completo descolocado ante lo que veía en esas hojas.

Milo entró furioso a aquel cubículo donde aún mantenía a su único sospechoso y aunque le doliera admitirlo ¿en qué mundo uno de los mejores agentes de la Interpol asesinaría por dinero? Sabía de los excelentes sueldos que se recibían ahí y encima, para colocar una cereza en la cima del pastel, la madre de ese hombre era una cabecilla de la organización. Según las investigaciones de todos sus compañeros y la suya propia es que trataban con un asesino a sueldo y en el remoto caso que fuese un asesino serial, Emil Renard Redeker no podría ser, las pruebas realizadas en la policía internacional lo habrían detectado, habrían detectado algún indicio de que había algo mal.

—Puedes irte ahora, lamento mucho la confusión. — No quería decirle esas palabras, su salida se iba y aunque le costara admitirlo, su orgullo también estaba siendo pisoteado.

—No se preocupe, sé que sólo hace su trabajo aunque me da curiosidad algo, yo sólo era un sospechoso pero tú me trataste como si fuese el culpable y eso significa que no tienen más pistas. — Deducir aquello no era tarea difícil pero claro que se ganó una terrible mirada que lo hizo sonreír internamente. —Hasta luego. — Se levantó sabiendo que no obtendría respuesta y otro policía le estaba esperando, le llevaron hasta la recepción para hacerle firmar unos documentos que era básicamente su declaración, al menos la conversación que tuvo en la sala, le extendieron una copia y luego le guiaron hacía la salida.


Seis de Diciembre de 2010, 15:16 horas.

Hamburgo, Alemania.

Tenía planeado ir al teatro pero necesitaba resolver algunas cosas antes que cualquiera se pusiera curioso y descubrieran sus pequeñas fallas, por lo cual envió un mensaje a la directora de la obra para avisarle que ese día se presentaría más tarde de lo usual. Claro que recibió un mensaje con múltiples insultos ya que se estaban atrasando por su culpa pero no le echarían, aún lo necesitaban.

Condujo de vuelta a su departamento y en cuanto entró arrojó las llaves, la chaqueta y corrió a su portátil, ingresó eliminando cualquier posible rastro e inició tecleando unos cuantos comandos hasta obtener las grabaciones de esa noche, ya no podía desactivar más rutas o sería demasiado sospechoso que luego de su interrogatorio hubiese más grabaciones eliminadas por lo cual buscó en las cámaras de varios sitios, algunos no mantenían registros de más de 72 horas por lo cual se sintió mucho más tranquilo. Aunque llevaba dos años siendo asesino aún descubría que tenía ciertos errores pero nada que no pudiese solucionar.


Seis de Diciembre de 2010, 21:00 horas.

Hamburgo, Alemania.

Dejó su auto en una calle aledaña a la estación y atravesó la misma para llegar a la entrada principal donde empujó la puerta de vidrio templado.

Se había debatido todo el día sobre ir o simplemente quedarse en casa como usualmente hacía, pero ahí estaba caminando a la oficina de Milo, sí bien no planeaba unirse a la investigación no significaba que no pudiese ayudarle a su amigo con algún que otro dato o detalle que pudiese escaparse, sabía que estando pensando constantemente en algo lo único que producía era un terrible bloqueo. Llevaba un café en su mano izquierda que le extendió en cuanto entró a la oficina del rubio y este con una enorme y bastante decepcionada sonrisa lo recibió.

—Habría preferido que me trajeras al asesino u otra pista... ¡No tenemos nada! — Soltó exaltado pero no era con él, lo sabía.

— ¿Qué paso con lo que te comenté antes? Bueno, para que pregunte, supongo que fue inútil.

—Interrogamos a varios sujetos y hubo uno que estaba seguro nos llevaría a un nuevo camino, quería que fuese él pero se me escurrió de las manos. Era un jodido ex agente de la Interpol, al parecer uno de los mejores que han tenido.
—¿Y eso qué tiene que ver? Hasta los mejores policías se pueden volver corruptos, Milo.

—Lo sé pero suena difícil de creer... Un ex agente con un sueldazo, su madre es de los jefes, ya sabes y hasta donde los psicólogos dedujeron era un asesino a sueldo, no hay patrones o algo que lo haga ver como uno serial o algo que delate lo más mínimo, en qué mundo un sujeto con dinero mataría por dinero ¿ves la ironía?

Andrei se quedó pensando en esas palabras, a su parecer Milo estaba dejando que los estereotipos le ganaran, cualquiera podía volverse un vil asesino, por dinero o mera diversión.

—Trata de no nublar tu juicio... Sé que no puedo pedirte los expedientes de quienes interrogaste pero te daré una mano con eso de las rutas, quizá haya algo que dejaron pasar. — El policía le extendió algunas carpetas con documentos confidenciales y le giró su laptop para que mirará algunos de los vídeos que tenían de las calles antes de ser mera señal perdida.


Seis de Diciembre de 2010, 23:14 horas.

Hamburgo, Alemania

Después de aquel ensayo en el teatro había vuelto nuevamente a su departamento. Estaba tumbado en el sofá mientras se fumaba un cigarrillo cuando su móvil comenzó a sonar, era un número desconocido pero la ubicación mostraba Lyon, Francia. Las oficinas centrales de la Interpol.

Con sólo ese dato sabía que quien llamaba era su madre y conocía el motivo por el cual le llamaba.

—Spokiynoyi nochi. — Saludó cortésmente y en su natal ucraniano que meramente era "buenas noches".

—Emil. ¿Qué ocurrió? — La voz de su madre seguía siendo amable pero fría, una extraña combinación a la cual ya se había adaptado. —Me informaron que la policía alemana te tenía en interrogatorio.

—Así fue. Al parecer me consideraron sospechoso de un asesinato. — Toda su vida esa mujer le enseñó que debía mostrarle respeto, aunque no lo mereciera según él, pero por el momento le convenía tenerla de su lado. —Está todo bien, madre. Sólo tuve el infortunio de coincidir con la esposa del ministro en el mismo restaurante.

—Lo sé. Te eduque para ser un hombre que seguirá mis pasos.

Y luego de ello colgó, dejándole como siempre un amargo sabor de boca.

A su mente vino aquella época donde era un niño, su madre estaba casada y era diferente, ella era dulce y comprensiva y sonrió ante su recuerdo de la última navidad.

"Jack, ven a echar un vistazo..." Y dos niños de apenas 6 y 8 años respectivamente corrieron escaleras abajo hasta llegar al pino de navidad que parpadeaba con múltiples colores, grandes esferas brillantes y moños rojos con dorado adornaban las ramas. El olor de la madera y las ramas de pino invadían la estancia y bajo todo aquel conjunto estaban los regalos envueltos, no tardaron mucho en destrozar los papeles perfectamente hechos y sacar los juguetes. "¡Mira, es lo que quería! Ya podremos jugar policías y ladrones, Jack" Y aquel niño mayor que él asentía mientras se colgaba unas esposas de plástico en la cintura.

Pero luego ese recuerdo fue reemplazado por otro de sólo unos meses después.

"¿Por qué mamá? ¿A dónde irá mi hermano?" No hubo respuesta, sólo vio a su hermano partir con su padre, ambos lloraron cuando el auto se alejaba y fue la última vez que vio a Jack. Recordó tan vívidamente la forma en que su madre le golpeó la mejilla con tanta fuerza que dejó sus dedos marcados durante días. "Un hombre no llora por estupideces así que deja de hacerlo. Ya no tienes un hermano y mucho menos un padre." Después de eso no hubo más navidad, ni cumpleaños, los juguetes se acabaron al igual que los dulces o cualquier rastro de infancia.

Movió la cabeza enérgicamente, eso era pasado y ya no debía importar, los sentimientos no eran relevantes.

Apretó los dientes y guardó todas sus memorias en aquel mismo viejo y empolvado rincón. 


<<< Fin del capítulo. >>>

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⏰ Última actualización: Feb 16, 2019 ⏰

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