¡Hola, hola! Buen día. Lamento tanto no haber actualizado nada de esto para quienes me lean.
Y sin más, les dejo este capítulo dedicado únicamente a mi asesino favorito <3INICIO DE CAPÍTULO
Hamburgo, Altstadt
Primero de Diciembre de 2010, 23:00 p.m.
Redeker salió del restaurante y pidió que le llevarán su auto, mientras esperaba miró con total discreción por debajo de sus lentes oscuros, captó al menos tres cámaras dentro del establecimiento y saber la cantidad de cámaras en las calles no sería un problema, luego de forma natural sacó su celular para detectar el nombre de la red de Internet del establecimiento, de allí partiría para hackear su sistema. El sistema de las calles era igual de sencillo además que ya tenía libre acceso, el gobierno no se preocupaba mucho por ello o confiaba demasiado en sus mediocridades; Tan pronto su auto estuvo frente a él y dando una generosa propina se montó en su 'novia' Mercedes. Condujo algunas calles y avenidas hasta detenerse frente a un motel, se adentró pagando la cuota pero nunca salió de su auto, sólo sacó de debajo del asiento su laptop e inició su proceso de hackeo, incluyó las cámaras del motel para desactivarlas en pocos minutos mientras simulaba entrar a la habitación, para cuando se dieran cuenta el ya estaría con su presa disfrutando una hermosa velada.
No le tomó más de treinta minutos volver cerca del restaurante, aparcó y apagó el motor de su auto, se bajó y sacó del maletero, debajo de un fondo falso un explosivo a distancia. Las cámaras ya estaban desactivadas y probablemente la policía ya estaba trabajando en quitar la encriptación que dejó, contaba con poco tiempo al final así que buscó con la mirada por la semi desierta calle hasta dar con un mocoso algo ebrio, se acercó y le ofreció una jugosa cantidad por ir hasta el restaurante a dejar una pequeña caja a la mesa del fondo, era obvio que no le dejarían pasar pero, con que llegase allí sería suficiente y así fue, en cuanto lo vio ingresar dio diez segundos más y detonó el explosivo, no se sentía mal por el joven ni por nadie, es como si Redeker no tuviera sentimientos. Tan pronto los cristales dejaron de botar, corrió hasta el lugar como si fuese un ciudadano preocupado y visualizó a las personas que aún seguían vivas, como intentaban salir del infierno, algunas con éxito otras no tanto, la mujer que buscaba estaba siendo auxiliada por unos hombres heridos que suponía eran sus escoltas, ella aún se veía 'bien' como para jugar, así que se acercó y soltó por lo bajo una granada, no quitó el seguro pues con el calor haría explosión en poco tiempo.
- ¡Por aquí, los tanques de gas no tardaran en explotar también! -Fingió un tono tan angustiado, ningún asesino arriesgaría su vida ¿no?. - Debemos sacar a los más posibles, o morirán.
Todos los humanos eran así, heroicos en esos momentos de catastrofe, no importó que las órdenes para ellos hubiesen sido quedarse con Tara, se giraron a buscar más gente que sacar, dejando en manos de un joven preocupado a ese tesoro. Apenas logró salir con la dama tomada de su mano, cuando la granada explotó haciéndolos volar por el aire, se llevó un buen golpe e intentando ayudar a la mujer otra oleada de calor y explosión se hizo presente, los tanques de gas de la cocina, tal como predijo, cubrió a la esposa del ministro y con ello logró convencerla de alejarse de aquel sitio, la hizo correr hasta su auto, le abrió la puerta y aún se tomo unos momentos para sonreír y mirar su espectaculo. Los francotiradores estaban al igual que las patrullas al otro lado del muelle dado que desde allí podían cuidar a la mujer dentro del restaurante, más no fuera. Cuando se montó en su auto, observó a su víctima y la vio suspirar entrecortado, temblando.
- Dios... -La mujer soltó a llorar al ver el infierno, mientras patrullas se veían recíen llegar al lugar, ambulancias se oían a lo lejos y él entonces arrancó hasta perderse del lugar, la mujer le observó quizás con cierta curiosidad pero aún sin temor, pensó mil cosas pero jamás su destino en las manos de Excálibur.
- ¿Sabe? Esa última explosión me dañó y ahora estoy molesto. - Ella pronto pareció descolocada pero aún sin procesar la información, era normal después de semejante atentado, pero en cuanto veía como el azabache se alejaba cada vez más de las edificaciones fue cuando al fin reaccionó aunque ya era muy tarde.
Miedo, una sensación que se dispara cuando el ser humano se siente en peligro, ¿será que incluso un monstruo puede sentir aquello?
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Historia de un asesino.
Fiksi UmumNo creía necesario establecer vínculos con alguna persona, no cuando tenía actividades tan peligrosas pero llenas de adrenalina. Él no era una buena persona, así que estas tampoco estaban permitidas en su vida... Sin embargo, llegó aquel ser just...