Se suponía que eso no iba a pasar.
Oh, claro que no, una preparatoria era lo menos que quería ahora.
Actualmente la mayoría de chicos de mi edad hacen sus clases de manera virtual, no es necesario ir a institutos, aunque éstos últimos daban sus clases normalmente, solo su porcentaje de estudiantes fue bajando poco a poco, al igual que la cantidad de institutos estatales del país.
Pero después de dos horas largas "charlando gentilmente" con mi madre, tuve que resignarme a las consecuencias de haberme desmayado; según mi médico y psicólogo, necesitaba "socializar", decían que un ambiente solitario frente a una pantalla, para una adolescente de diecisiete años, no era del todo favorable.
¡Ja! Claro, como se sabe de memoria mi vida. Es agobiante.
Pobre de él, si lo veo de nuevo.
No tengo ganas de aguantar gente desconocida a mi alrededor y fingir que me agradan....pero al ver a Rosalind preocupada, sin parar de decir que era lo mejor para mí, y mis hermanos pensando que sería divertido, no tuve otro remedio que aceptar.
Lo hacía por ellos, al igual que todo.
Eran las 5:00 AM las clases empiezan en una hora y llevaba ya cuarenta minutos bajo la ducha caliente. Debía controlarme. Pensar en otra cosa, que no sea que me habían convencido. Sí, Vanessa Adams es difícil, eso que pasó, ocurre una vez en la vida.
Salí de la ducha, tome la toalla, seque un poco mi cabello y luego la enrollé alrededor de mi cuerpo.
Cerré la puerta tras mío y me cambié lo más rápido posible. Mi conjunto habitual era teniss, tejanos, camiseta manga larga violeta de lana y una bufanda gris con puntas de colores, ¿El cabello? Cómo fuera.
Tome mi reloj negro junto con la tableta y salí de la habitación. No pude evitar mirar aquella, al fondo del pasillo. Era escalofriante como a la vez reconfortante.
Distraída llegue a las escaleras, lo supe al chocarme con uno de sus barandas. Escuché unos pasos acercándose rápidamente, cuando me volví al proveniente del espantoso ruido, me alerté al ver como Mateo se tropieza conmigo y los dos caemos hacia las escaleras.
Mi cabeza choca contra los escalones fuertemente, pero puedo envolver a Teo con mi cuerpo, quien en un giro de la escalera, su cabeza se estampa con una de las barandas, ya que el giro nos obliga a separarnos. Todo pasa muy rápido.
El cuerpo de Teo se volcó; estábamos a más de un metro alejado del otro, pero antes de que su cabeza se estrellara, con la punta del último escalón, no lo soporte y me lance de donde estaba, lo envolví nuevamente con mi cuerpo, sirviendole de escudo con su cabeza en mi pecho. Ambos caímos de golpe en el suelo. Escucho el estruendo de mi columna al chocar.
Miro con desesperación sus dorados cabellos y su bello rostro. Sus ojos estaban cerrados. Mi corazón late a mil por hora. Busco el golpe que se había dado. Nada, no era grave, solo chocó. Trato de sentarme pero las punzadas de dolor en la espalda lo hacen más difícil. Entonces lo pongo con cuidado en el suelo y le llamo desde allí.
En ese momento llega Sam, quien me ayuda a sentarme y llama desesperado a su gemelo, sus gritos se convierten en lágrimas cuando despierta lentamente, ambos lo abrazamos tan fuerte que muy a su pesar es doloroso.
- ¡Agh! ¡Alejense de mí no quiero perder otro de mis huesos! -chilla, ambos lo soltamos y lo miramos a los ojos con el rostro iluminado, los suyos se llenan de lágrimas al conectar con los míos, éste es el que ahora me abraza fuertemente, y no es doloroso- Gra-gracias Vanessa, si no hu-hubieras estado...-tartamudea, su voz se quiebra.
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Destino Codificado
Science FictionParecía que Christopher estuviese pensando en otra cosa, mientras permanecía inmóvil con los ojos firmes en aquel frasco... ─Eso es imposible...─dice con dolor. ─ ¿Que es imposible? No me responde, el solo mira el frasco, y por un moment...
