Toni, a un lado de Pepper, llevaba sendos lentes oscuros y se apretaba las sienes con los dedos.
—Auuch, ¡me voy a morir! —exclamó cuando el auto se detuvo y ambas se apearon del automóvil.
—¿Quién te manda beber como desquiciada? —le respondió Pepper.
—En serio, ¿había que hacer una junta el día de hoy?
—Ya estaba pactada.
—Pero sabes como soy.
Pepper suspiró, sí, lo sabía. Pero en esa ocasión no había podido darle un día de descanso a su amiga para recuperarse de la resaca. Ya no dijo nada, no había nada que pudiera hacer, así que caminó delante de Toni para guiarla hasta el restaurante donde se llevaría a cabo la reunión.
—Reserve un ala, así que tendremos privacidad. Ya sabes cómo son los japoneses...
Toni la escuchó a medias, a medida que avanzaban, y se acercaban a las puertas de un lujoso restaurante japonés, su vista descubrió o creyó descubrir a alguien conocido, sentado en las mesas exteriores de un café aledaño.
—Espera, Pepper—dijo y desvió sus pasos hacia allá.
Pepper se detuvo y volteó a ver hacia dónde se dirigía Toni. Reconoció entre la gente, que no era mucha, en el café, al capitán Steven Rogers.
—Dios, ¿por qué me haces esto? —suspiró.
Ya en la mañana Toni había armado un escándalo, en primera porque la había despertado, en segunda porque se dio cuenta que el capitán no había dormido con ella.
—¡No lo creo! —había dicho Toni apretándose las sienes con las palmas de las manos— ¡Jamás me habían hecho algo así!
—¿Hacerte? Toni, lo dices como si te hubiera ofendido y, ciertamente, lo que hizo fue muy caballeroso.
Toni le miró con el ceño fruncido, aparte de la resaca, le dolía un punto específico en la frente. Pepper había notado la mancha roja y la pequeña protuberancia, pero no había dicho nada.
—Creo que me golpeé—dijo Toni cuando por fin lo vio en el espejo.
—¿Crees? —le había contestado Pepper con sarcasmo.
—Tal vez, él sabe que pasó.
Pero como debió haber adivinado, Toni no había quitado el dedo del renglón, y no iba a desperdiciar una oportunidad de entrevista con el capitán, aunque fuera para preguntarle, como diablos se había hecho el chichón que tenía en la frente. Parecía que esos dos tenían un imán, porqueera una casualidad, una coincidencia increíble que lo encontrará así.
Toni esquivó las mesas del café. Había tenido dudas, pero a medida que se acercaba, se dio cuenta que sí era Steve. Él estaba tranquilamente sentado, leyendo un libro y con una taza de café a un lado. Toni no pidió permiso, corrió la silla que estaba a su lado, y se sentó. Steve bajó su libro y le miró ligeramente sorprendido.
—Señorita Stark, buenas tardes.
—Ni tan buenas—respondió esta y se señaló su propia frente—, ¿me puedes decir que me pasó?
—Se golpeó con el candelabro de su habitación—respondió Steve con calma, cerrando, así mismo, el libro y dejándolo sobre la mesa—, ¿está bien?
Toni frunció el ceño y asintió. Realmente eso no era lo que le molestaba.
—¿Puedes decirme por qué te marchaste anoche? —preguntó a continuación y delineó con la punta del dedo el asa de la taza de café de Steve.
ESTÁS LEYENDO
Granada
FanfictionElla es fuerte y decidida; ella no le tiene miedo a nada. Él es una granada: tan dulce como amargo. Ambos son amor, y son muerte. AU Stony Basado en el universo Earth-3490. Portada: EngieerofWords Portada: EngineerofWords
