Un vergonzoso espectáculo

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—Lo siento—dijo la chica—, pero no tiene autorización para entrar.

Natasha Stark se acodó en la superficie pulida del mostrador de la recepción. Respiró profundamente y sonrió, a pesar de estar molesta. Pepper estaba detrás de ella, había avisado que la cita agendada con el dichoso capitán (no sería tan dichoso cuando se enfrentara a Toni), se había tenido que posponer, pero Toni no aceptaba un "No" por respuesta; tenía que ver al Capitán Rogers ese mismo día sin falta; y ahí estaban.

—Es necesario que vea al Capitán Rogers—le dijo a la señorita que le miró un poco perpleja—. Así que avise que Natasha Stark está aquí, o entraré sin autorización.

La chica quiso decir algo pero ante la mirada de Toni desistió; levantó un dedo indicándole que esperara; y descolgó el teléfono.

—Gracias—dijo Toni y se giró para ver, orgullosa de si misma, a Pepper.

—Toni, deberíamos hacer cita para otro día. Es probable que el capitán Rogers este muy ocupado. Es un milagro, incluso, que nos haya dado esa cita en primer lugar.

Toni negó ante sus palabras.

—Tiene que explicarme la estupidez que está haciendo.

Pepper rodó los ojos justo cuando una mujer las llamó. Era una chica alta y rubia, que vestía un pulcro traje sastre.

—¿Natasha Stark?—preguntó.

—Sí, ella es Pepper Potts; mi asiste. ¿Nos llevarás con el capitán?

La chica sonrió y les tendió la mano—agente Sharon Carter, un placer—cada una estrechó su mano—. Por aquí, por favor.

Toni y Pepper la siguieron al interior del edificio, cruzaron un par de puertas de cristal y llegaron al vestíbulo de una serie de oficinas. La agente se detuvo y les ofreció asiento en los sillones. Pepper accedió y tomó asiento, pero vio con nerviosismo que Toni no.

—¿Me recibirá el capitán?

Sharon esgrimió una sonrisa profesional.

—Señora Stark...

—Señorita—corrigió ella—, no estoy casada.

—Señorita Stark—volvió a empezar—, el capitán ha sido llamado a una reunión de último momento; lamentablemente no podrá atenderla.

—¿Entonces, para qué me trajo aquí?

—Para que podamos agendar una nueva cita con calma o, en su defecto, recoger el asunto que la trae aquí, para que el capitán lo lea y dé rápida respuesta.

—¿Eres agente o su secretaria?

Pepper carraspeó, no era algo que Toni debía decir. La sonrisa de Sharon se volvió un grado más forzada.

—Asisto al capitán cuando es necesario.

Toni sonrió, estaba a punto de contestar con alguna frase incisiva cuando la puerta de una de las oficinas se abrió. Salieron dos hombres, parecían enfrascados en una plática seria. Pero Tony alcanzó a escuchar que uno de ellos llamaba al otro "Rogers", así que, sin pensarlo, se desembarazó de la agente y de Pepper, y en un parpadeo se interpuso en su camino.

—¿Capitán Rogers?—le dijo—Soy Natasha Stark, y usted me canceló una cita que teníamos prevista desde hace una semana. ¿Acaso cree que no tengo otra cosa qué hacer que atender sus caprichos?

El capitán Rogers le miró en silencio, era un hombre joven, alto, mucho más alto que ella; llevaba el pelo rubio corto y perfectamente peinado. Si estuvieran en otra situación, Toni lo calificaría de muy atractivo.

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