Un par de reconciliaciones

2.3K 251 97
                                        

18+

—¿Cómo has estado? Yo... no sabía dónde contactarte.

Toni miró a su hermano, justo frente a ella, habían decidido tomarse un respiro y se alejaron de la multitud. En el pequeño comedor de la lujosa habitación  que Toni había rentado en el hotel, se sentaron a tomar una taza café y a comer un par de pastelillos.

—No quería que lo hicieras—dijo Gregory Stark escogiendo cuidadosamente entre las delicias de repostería que tenía frente a sí.

Toni reprimió un suspiro y bajó la vista un poco triste por la respuesta. Sintió una punzada de culpabilidad inevitable.

—Greg, lo siento,  yo no...

—No es tu culpa—Gregory escogió un pastel y probó un poco antes de continuar—, siempre supimos que mi padre tenía predilección por ti. Era algo natural. En todo caso, soy yo quien te pide disculpas por todo lo que pasó después.

Toni sacudió la cabeza.

—No fue tu culpa, Greg.

Toni podía recordar las reacciones después de la lectura del testamento de su padre. El descrédito de todos en la empresa, las amenazas de muerte, las discusiones y las peleas con las  que tuvo que lidiar, antes de que le dejaran ejercer su posición con total libertad.

Gregory se encogió de hombros y tras otra probadita a su pastel, levantó la vista y le sonrió.

—No hablemos de eso, está en el pasado.

Toni sonrió de vuelta y asintió.

—Tienes razón—dijo—. Cuéntame, ¿cómo has estado? ¿Qué has hecho?

—Bueno, he estado asesorando empresas, aquí y allá. Me va bien. No tengo tu fama mediática, pero vivo muy bien, con bastante lujo, diría yo.

Toni se sintió aliviada por eso.

—Me alegra mucho, Greg. Estaba realmente preocupada por ti.

—No tenías por qué.

—No creas que no tuve intenciones de buscarte, de contratar un detective privado... es sólo que sabía que no querías ser encontrado... justo como acabas de decir.

Gregory asintió.

—Somos mellizos, supongo que tenemos esa conexión especial—dijo y le sonrió.

Toni asintió.

—¿Tú cómo estás? —preguntó Greg— Noté que tienes guardias en la puerta y que te seguían a lo lejos.

—Eres muy observador—Toni decidió que podía relajarse y tomar un pastel también—. Las amenazas volvieron—confesó— y Pepper insistió en que tuviera guardaspaldas, pero no me gusta que estén tan cerca, ¿sabes?

—No podía esperar menos de ti, Toni—dijo Gregory—, pero creí que ya habían asumido la realidad. ¿Tienes idea de quién es, esta vez?

Toni negó.

—Tampoco me importa, es un viejo rencor y ya se les pasara.

—Yo no estaría tan seguro, Toni, en tu lugar podría más atención y contrataría un verdadero guardaespaldas.

Toni recordó, entonces, a su candidato para ello y sintió una punzada en el pecho; a ese traidor, pensó,  no lo quería mencionar.

—No te preocupes, ya veré que hacer—dijo.

—Claro que me preocupa, eres mi hermana y no importa lo que haya pasado, te quiero.

Toni sonrió.

GranadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora