Capítulo 1

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¿Alguna vez has tenido la sensación de que buscas algo, o alguien? Desde aquel invierno, estoy buscando un lugar, una persona, algo...No se qué, tampoco sé a quién pero sé que es importante, lo busco, aunque no sé qué exactamente...

***

Carolyne:


Abro los ojos de golpe al instante, me siento en la cama, aún mi pecho está agitado, miro a mi alrededor y aunque en mi subconsciente trato de encontrar algo, a alguien... nada sucede luego recuerdo que estoy sola, suelto una bocanada de aire y cierro los ojos para hundir mi rostro entre mis manos.

Solo fue una pesadilla...solo fue una pesadilla.


Poco a poco mis latidos vuelven a la normalidad y me quedo así un buen rato.

Tienes que ir a estudiar Carolyne— me lo digo mentalmente mirando al espejo que esta al lado de mi cama, el marco del espejo colgado en la pared es grande, lo suficiente para ver el post-it en una esquina.

"Hoy me siento bien"— escrito con un marcador negro.

La alarma que suena en mi celular minutos más tarde hace que me levante de la cama. Ese sonido, me trae de vuelta a la realidad. Salgo por fin de la cama y voy directo a la mesa al lado del espejo, voy por los post-it y escribo con el mismo marcador: "Hoy me siento bien".

Hago esto desde hace un año... ahora lo recuerdo.

En un inicio funcionaba...pero luego, todo se vuelve rutinario, ya no lo sé, solo ya no tiene tanto significado, el trazo de mis letras se detiene después del "siento" y me quedo sosteniendo el marcador por unos segundos para terminar la frase. Ambos sabemos qué pasa cuando escribes esa frase con dificultad, parece algo sencillo pero no lo es, voy a por el espejo y lo coloco justo debajo del post-it anterior.

Carolyne Smith, ese es mi nombre, tengo 19 años, segundo año de universidad exactamente, esta ya es mi segunda universidad, me acabo de transferir así que literalmente hoy cuenta como el primer día.

La taza de café frente a mí, despliega un olor agradable, el sonido de la cuchara con la taza al mezclarse resuena por toda la casa y aunque no podía ver con claridad con las ventanas cerradas, podía saber con certeza una cosa:

La primavera había llegado. Otra vez.

Primavera...

Me levanté sin terminar la taza de café y fui directo a mi habitación para vestirme, saqué del armario unos jeans y unos tenis blancos que tardé una eternidad en encontrar. Fui a darme una ducha helada y luego envolví mi cuerpo con la toalla, mientras caminaba iba arrepintiendome de la temperatura del agua, ahora tenía mas frío, era primavera pero el sol aún no era del todo evidente aún, revisé mi teléfono de reojo y aún era temprano.

Diez minutos más tarde ya estaba saliendo de casa, debatiendo entre el método de transporte más efectivo, descarté lo del transporte público al instante, no tengo nada contra ellos pero, los sitios con demasiadas personas no es de mi agrado.

Salí con los rayos del sol golpeándome la cara, con la mano derecha cubrí mis ojos y lentamente bajé la mirada para emprender mi camino.

"Señor sol, debió salir antes de mi ducha, no ahora"

La carretera estaba vacía, los árboles empezaban a tornar color después de una cruda estación, el cielo estaba despejado y los sonidos de los pájaros retumbaban mis oídos. Todo parecía igual a la primavera anterior, de hecho todo lucía exactamente igual, solo que para mí, ya no era la misma; la escena de aquel día se reprodujo como película de terror ante mis ojos.

La memoria en blanco [Editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora