XVIII

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Pov.Auden:

La sacudida de hombro por una mano interrumpió mi descanso, me mantuve en la misma posición , echado con una sábana tapándome todo el cuerpo además de una almohada debajo de mi cabeza , la sacudida volvió y forzadamente tuve que abrir los ojos , la luz atravesando la ventana me hizo cerrar los ojos de golpe , colores aparecieron en mi mente al cerrarlos , llevé mis manos a mis ojos para frotármelos suavemente , los abrí y mi visión poco a poco se fue acoplando a mi entorno con el pasar de los segundos , era mi habitación y la persona que estaba frente a mí no era otra más que mi Padre .

El hombre delante mío estaba con su uniforme de trabajo , unos pantalones , una camisa , corbata y un saco , todo formal , su nariz perfilada y sus ojos azules me hicieron erizar la piel , su espalda recta me intimidaba aunque afortunadamente lo conozco sé que va a preguntarme.

Siempre he admirado a mi padre , un hombre trabajador y fuerte , supo levantarse después de la traición de mi madre , supo sostener a su familia y mantenerse concentrado en su trabajo , no pidió ningún día para recomponerse pero yo más que nadie sabe que regresaba a casa cansado , con ojeras debajo de sus párpados , con el sueño controlándolo y con las ganas de llorar a punto de colapsar , verme recibiéndolo con una sonrisa le daba fuerzas , su hijo le dió fuerzas para salir adelante , aunque a pesar de todo voy a culpar a mi madre por haberme quedado a mi padre de antes , aún en sus claros ojos puedo notar la tristeza , puedo ver la decepción que sufrió al entrar a la habitación principal y ver a la mujer que amaba con otro hombre , trató de llevarme con un psicólogo , pensando que yo era el más afectado cuando esa mujer nunca tuvo tiempo para mi , ella se iba a trabajar, regresaba y se encerraba en su habitación , jamás tuvo un segundo de su vida para preguntar si estaba bien o cómo me había ido en la escuela , ella fue una madre ausente .

Y él se convirtió en un hombre más frío , más serio y más fuerte.

Él era mi padre.

—¿Y Clara?—su gruesa voz me hizo sobresaltar y alcé la mirada.

Un nudo se me formó en la garganta , el miedo y la desesperación comenzó a invadirme , mi subconsciente me dice que le diga la verdad pero lastimosamente no puedo , me duele el pecho, aún me duele el pecho como la primera ves , aún la mirada de tristeza por parte de Clara me invade , sus lágrimas cayendo desesperadamente -por su mejillas aparecen en mi mente .

—Se la llevó , vino ayer por la tarde y tú no estabas aquí—lo miré.

—Sabes muy bien que trabajo , ahora tengo que decirte algo muy importante—mi padre se sentó a mi lado ,hundiendo parte de mi cama

—¿Que tan importante?

—Mucho.

—Entonces dime.

—Silvia de irá a Rusia con la niña—sus palabras llegaron a mí como un balde de agua fría , la impotencia y la cólera me invadió , tuve que gritar y tenía que hacerlo pero no hubo nada de mí parte , mis músculos estaban inmóviles , no sentía la sangre recorrer mis venas así que me levanté y fui directo a la pared para dar puñetazos , unos más fuertes que otros pero no pare ni aunque me doliera la mano , todo lo contrario ,el dolor que sentía no me permitía pensar muy bien así que seguí golpeando la pared y ya no sentía nada más que mis nudillos empezando a sangrar , no me interesaba cuanta sangre calló al piso pero no tardó un brazo en rodearme y abrazarme como si su vida dependiera de ello , me sujetó tan fuerte que no sentía mi propia respiración , la mía era un desastre  , pero de pronto esos brazos me dejaron para sujetarme el brazo para dejar que siguiera golpeando la pared ,solo bastó  un rostro preocupado me mirara fijamente para dejar de golpear .

La memoria en blanco [Editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora