Carolyne:
Cuando salgo al mundo, allá afuera me siento expuesta, siento como si todos estuvieran mirándome, como si sus miradas fueran juicios eternos es por eso que soy muy mala cuando de primeras impresiones se trata, creo que debo empezar a dejar de involucrarme con los demás, es mejor si es así, tal vez pueda evitarme problemas. Pero...
Auden... ese chico, su imagen otra vez aparece en mi mente, sacudo mi cabeza para sacarlo de mi mente, no me esperaba que fuera alguien insitente y mucho menos encontrarme con él en la biblioteca y menos lo último. Parece que es alguien que llama mucho la atención, debo alejarme.
¿Para qué me tomo la molestia de pensar en eso? Solo nos cruzamos en esa clase por casualidad, de todas formas no lo volveré a ver.
Al día siguiente actué fui a la universidad como si nada hubiese pasado, llegué a mi salón y tomé asiento pero al momento de sentarme vi como algo cayó de mi rodilla, un pedazo de <<algo>> estaba en el piso, me agaché para recogerlo y mi mente din mi perspectiva era lo mejor, no debíamos volver a hablar, aunque había una extraña sensación en mi interior, quiero decir, desde ese día cada vez que voy a clases siento como si alguien me estuviera mirando...
La sensación me persiguió por días, sentía como si estuviese siendo observada, pero al voltear todos parecían estar sumergidos en sus propios asuntos, incluso Auden. Al salir del aula me dirigí como de costumbre a la biblioteca, los pasillos eran largos y la luz del sol iluminaba a través de las enormes ventanas.
Mi mirada fija en el piso, sumergida en mis pensamientos, de nuevo parecía como si sólo estuviese yo en ese lugar, caminando, como si todo lo demás no existiera, yo sé que era extraño pero, hay veces en los que a pesar de haber tanta gente alrededor, tanto ruido, solo puedas oírte a ti.
La escena de ayer apareció frente a mí ojos:
¿Debí agradecerle?
¿O al menos decirle mi nombre?
¿Debí rechazarlo esa vez?
El sonido de algo estar pegado a mis tenis, me hizo devolver a la realidad, alcé una ceja en confusión, me agaché levemente para ver la plantilla de los zapatos y vi la curita que había puesto Auden ese día.
La despegue de los tenis, no me había dado cuenta que aún la tenía, ya está toda gastada, miré mi rodilla...
Ya no tenía la herida, había sanado.
Llegué hasta el próximo contenedor y arrojé la vendita.
Seguí hasta llegar a la puerta de la biblioteca y extendí mi mano.
—¡Señorita Smith! — me paralicé al oír mi apellido, pero la incomodidad de escucharlo se fue cuando me di cuneta de quien se trataba.
—Buenos días—saludé a la Rectora de la universidad. Ella era una mujer de cabello casi plateado, lleno de canas, su uniforme con la falda hasta las rodillas y una sonrisa de lado a lado, pero no podía distinguir su mirada. No podía decir con exactitud el color de sus ojos.
— Por favor acompáñame, quisiera hablar con usted.- su tono fue amigable, asentí de dar media vuelta y seguirla.
El camino hacia su oficina no fue largo, pero si algo incómodo, ya que por dónde sea que la rectora pasara, capturada la mirada de los estudiantes, por consiguiente, después de ella, pasaban a verme a mí.
Al llegar a la oficina, la rectora abrió la puerta pero antes de alcanzar la manecilla esta se abrió, un chico alto de cabello rubio y camisa azul noche salió,
Solté una bocanada de aire antes de salir de la biblioteca, seguí caminando hasta llegar al aula, nunca un pasadizo se había hecho tan largo como hoy, las paredes blancas, era algo molesto.
- Mira mi nueva bufanda, ¿no es linda?-señaló una chica bajita de cabello corto.
- Es muy cute, ya sé, deberíamos salir de compras juntas algún día ¿no crees?- dijo la chica a su lado, por el contrario ella era alta y llevaba el cabello largo, en una alta coleta.
- ¡Si! Hay que divertirnos, le diré a mi mayordomo que te recoja, ¿te parece?
Y ahí una pasando yo, mientras subía las escaleras, las amigas se alejaban y sus risas se desvanecían.
De repente se oyó los pasos apresurados de una persona, no giré, se oían más cerca y creía tener saber de quién se trataba pero en su lugar vi a un chico delgado con una polera y pantalones holgados, se detuvo de golpe cuando notó mi presencia.
Levanté una ceja en confusión, yo no sabía quien era.
Debo prestar más atención a los de mi salón.
- ¿Eres Carolyne Smith? -preguntó agitado, aun sostenía su pecho, tenía la frente sudorosa y tenía el cabello despeinado.
¿Cómo sabe mi nombre?
Asentí.
- Estabas en la lista de mi clase, estuve buscándote por todo el campus preguntando si estabas en alguna parte, debes considerar estar dentro del chat grupal en estos casos, no puedo ser adivino ¿sabes? Además de que no hablas con nadie es muy difícil saber si faltas o no, si no hubiera sido por el maestro... no se que- el chico seguía hablando rápidamente sin detenerse, parecía que estuviera recibiendo alguna clase de sermón. Habla y habla per hasta ahora no me ha dicho porque me está buscando.
- No debería haberme metido en estas cosas, pero en fin - se detuvo por un momento y me miró - El maestro tuvo un percance así que no habrá clases, puedes irte a casa si gustas, pero antes de eso - comenzó a rebuscar en sus pantalones hasta que metió la mano en alguno de ellos y sacó un papel doblado.
Lo abrió y me lo dio.
Lo recibí y leí el contenido.
Compañero del próximo proyecto:
"Auden Vance"
- Es el chico con el que te toca trabajar, tu compañero acaba de recibir uno igual así que se pondrá en contacto contigo.
En ese momento supe que no podía evitar a este chico para siempre.
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La memoria en blanco [Editando]
Teen FictionCarolyne es una chica muy cerrada con respecto a su vida y con muchos secretos. Auden es un chico con una vida aparentemente perfecta al ser reconocido por la fama que lleva su apellido. Cuando se descubra la verdad que lleva Carolyne nada será igua...
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