Cap 3: Volver a verte

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Desde aquellas palabras de la gaditana, ninguno de los dos volvieron a darse abrazos, o hablarse. Se había enfriado su relación, aunque Carlos seguía sintiendo algo muy fuerte por la chica, mientras que ella se había olvidado totalmente de Carlos. Ahora solo se centraba en su trabajo, en ascender, y en buscar un nuevo apartamento que no fuera el de sus padres. Quería mudarse con sus nuevas amigas de trabajo, que eran Noelia, Sabela y Clara.
Del beso solo habían pasado un mes, y era un sábado por la noche. Las chicas tenían pensado ir del fiesta por la capital, a una discoteca muy conocida de la zona.
Llegaron a la zona, y poco a poco se adentraron a la zona, pero estaba todo vacío, la gente se concentraba en un lugar, observando expectantes a algo.
Las chicas excepto Julia, no le dieron importancia, y Noelia, Sabela y Clara, pasaron del centro de atención de aquel lugar, y pidieron unas copas, y mientras esperaban en la barra, la gaditana se acercó a donde estaba toda la gente de la discoteca.
Al fin pudo divisar a un chico en el suelo, que parecía que estaba muerto, y la ropa estaba repleta de alcohol derrochado. También tenía una navaja clavada en su muslo derecho, mientras estaba sangrando mucho.
La chica le impactó esta escena, y se sorprendió que la gente observara y no ayudaran, eso último más bien le cabreaba.
Entonces decidió intentar ayudar al joven que estaba tendido y sangrando en el suelo, haría algo distinto que esos cobardes de los que estaba rodeada.
Se acercó al chico, y arrodillándose, Julia se puso a su altura, y cogió un pañuelo de tela que tenía en el bolso, le hizo presión en la herida, y mientras le quitó la navaja clavada.
Intentó despertar al chico, y al fin después de un rato, vio el rostro de aquel chico, era Carlos. Solo por ese simple echo, de preocupó más. Quería saber como el hijo de su jefe había llegado a este estado, y en ese momento descubrió que aún le quería. Carlos, era único, era el único chico al que ha amado en toda su vida. Y ahora tenía un sentimiento de remordimiento, por no haber estado allí antes, y haberlo defendido de aquel maleante anónimo que le había echo echo. En ese momento, por la culpa que sentía Julia, empezó a llorar, como si no hubiera un mañana.
Mientras lloraba, le llamaba con angustia, para intentar que se despertara.
Julia: Carlos por favor, despierta. No soportaría que desaparecieses así sin más. Me siento culpable por no haberte aceptado hace un mes, por favor, por lo que más quieras despierta.
Mientras lloraba y le decía eso, le daba palmaditas en las mejillas del desmayado, intentando que se despertara.
Vio que no hacía efecto, y se empezó a agobiar, y también empezó a chillar como una loca.
Julia: Cobardes, en vez de mirar, ayudarlo. Está inconsciente y herido. Aunque sea llamar a la ambulancia, o ayudarme a que se despierte. Mirando no ayudáis nada. Él necesita aunque no lo parezca, vuestra ayuda. Ahora mismo está indefenso.
La gente empezó a moverse, y sus amigas al escuchar los gritos de la gaditana, decidieron con las copas en las manos, acercarse a donde estaba ella con Carlos.
Cuando vieron esa situación, se sorprendieron mucho, especialmente Noelia, al saber lo que pasó hace un tiempo entre ellos dos.
Después de que una chica de tantas personas del lugar, que estaban mirando al herido como si fuera un bicho raro, vino la tan esperada y deseada ambulancia. Y si os preguntáis si Julia acompaño al hijo de su jefe en el trayecto hacia el hospital, si lo hizo. No se despegó de él ni un solo metro.
Al fin llegaron al hospital, y le realizaron varias pruebas para saber lo que le sucedía al chico, y después de todos esos procesos, tuvieron que ingresarle temporalmente hasta que despertase.
Ya llevaban dos días en el hospital la familia del joven, y la pobre Julia.
Por estar allí, tuvo que darle muchas veces la misma explicación a su jefe, ya que creía que ellos dos eran novios, y no estaba de acuerdo sobre esa relación, ya que la chica no traería ningún buen futuro a la empresa de ropa.
En una de las tantas idas de la familia a comer a su lujosa casa, Carlos al fin despertó, y rápidamente reaccionó sobre aquello Julia.
Julia: ¡Carlos, te has despertado! Por favor, cuéntame como has llegado a ese estado. No he podido estar más preocupada por ti.
El chico al saber que la chica a la que quería no se había despegado ni un segundo de él cuando ha estado así de mal, le mejoró los dolores que tenía en su nueva herida, y su respuesta, como no, fue sonreír.
Carlos: Tranquila, estoy bien. O eso parece... He llegado a este extremo, porque en este tiempo, he empezado a drogarme y a emborracharme, ya que lo he pasado fatal, porque alguien, me rechazó.
Julia a partir de ese momento, se volvió a sentir culpable. Hasta tal punto, que se le formó un nudo en la garganta, que no le permitía ni hablar.
El chico lo notó, y empezó a acariciar el rizado pelo de la chica, mientras la miraba con atención.
Carlos: No te preocupes enserio. No tienes la culpa de que no haya pagado la droga, y estuviese desde hace un par de semanas en deuda.
Julia: Pero si he tenido la culpa de que hayas recurrido a las drogas, y al alcohol... no quiero que te perjudiques. Si te soy sincera, yo te quiero, pero tus padres no estarían de acuerdo con nuestra relación, y la empresa esta quebrando, no está en su mejor época. Te conviene una chica con dinero, y no yo, que soy una don nadie, que hace unos cuantos años me quede huérfana por la condiciones que vivía mi familia, y una chica que no tiene a nadie, solo a sus amigas.
Carlos: Que más da lo que piense la gente-Cogió Carlos las manos de la gaditana- la única opinión que nos debería importar, son las nuestras, las que nos dictan nuestros corazones, y no la opinión ajena. A esa, que le dé por culo.
La chica empezó a negar con la cabeza, ya que no estaba de acuerdo con el chico con el que estaba hablando.
Julia: No Carlos. Yo te quiero, pero no estoy de acuerdo con lo que tú piensas. Tienes que mirar por tu futuro. Yo solo te traería problemas, y poco dinero. Podemos ser solo amigos. Aparte, tu padre parece que me odia 9 algo del estilo...
Carlos: ¿Por lo menos puedes concederme algo? Sé que tú también lo quieres.
Julia: Dime lo que quieres.
Carlos: Un beso tuyo por favor, aunque sea el último que nos demos...
Julia no se negó a las palabras del chico, se acercó a él, y por segunda vez, unieron sus bocas. Al separarse, Julia le contestó al chico.
Julia: Este será nuestro segundo y último beso. Olvídate de que haya más. Es lo mejor para nosotros.
El catalán no estaba para nada de acuerdo con sus palabras, y le iba a contestar.
La música que he puesto en el capítulo, es el himno de Velvet, y por eso la he puesto. Espero que os guste!

Amores prohibidosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora