Carlos le iba a repetir lo mismo a Julia que le había dicho hace unos instantes, pero le interrumpió la joven, al ver sus intenciones.
Julia: No te molestes en volver a decirme eso Carlos. Ya me sé esas palabras de memoria. Si hubiera sabido que a tu despertar me darías el coñazo con el tema que tanto evito y tanto miedo me da, no te hubiera acompañado durante tu estancia aquí en este sitio de mala muerte. Que tengas un buen recuperar Carlos.
Dichas estas palabras, Julia se levantó del sillón donde estaba sentada, y se fue por la misma puerta que minutos después cruzaron los familiares del chico malherido, sin conocimiento alguno de que había despertado.
Su madre no se alegró bastante, ya que desde que él era pequeño, le había tenido un asco terrible, y el chico no entendía como su propia madre le tenía tanto asco, y mientras su hermana menor María, era la niña mimada de la familia.
En resumen, el catalán no había tenido mucha suerte en la vida. El amor que tenía desde pequeño, le rechazaba, su padre lo quería solo para que sacara la empresa en el día del futuro si el moría, y para colmo, su madre no lo soportaba.
Con todos esos acontecimientos, el chico tanto de pequeño como actualmente se refugiaba en la música, tanto en cantar como en tocar la guitarra.
Volvamos a lo que sucede en el presente.
Nada más entrar, su hermana María que era la que más quería de toda la familia al chico, se abalanzó a él, y le dio un abrazo.
María: Hermano, no podría haber pasado peor mi cumpleaños de los 18 años...
Carlos: Lo siento enserio.
La chica volvió a abrazarlo, como si al día siguiente su hermano desapareciera del mapa.
Su hermano, le correspondía el abrazo, pero sus pensamientos andaban en otra parte, totalmente lejana a su familia. Y si, estaba pensando en la costurera que le esquivaba a la hora de hablar de lo que ellos dos tenían. Esa chica era la radiante Julia Medina...
Julia le había robado el corazón al chico, y al mismo tiempo le robó la noción del tiempo, y también mayor parte de sus pensamientos, ya que la mayoría trataban sobre ella.
Después de un par de días, al chico le dieron el alta, aunque no estaba del todo curado de la herida que le quedaba en el muslo izquierdo donde le clavaron aquella gente la navaja.
Al regreso a la oficina, al trabajo, a las obligaciones, vio a la joven andaluza, y decidió hacerle como hace tantos años atrás, un avión de papel, el cual al abrirlo tendría su número de teléfono.
Lo apunto en el papel como cuatro veces, hizo el avión en dicha hoja, y se lo lanzó a la chica que le volvía loco.
Aparte de su número, contenía un mensaje que decía: "Si quieres saber quién soy, deberá arriesgarte a llamar a este número, o si no, nunca lo llegarás a saber, suerte."
A Julia le llegó el avión de papel, y viendo que había algo apuntado, pero no sabía el que, decidió abrir la hoja, y se encontró con el misterioso número y la misteriosa nota que había junto con el teléfono apuntado.
La joven al no saber quien le había dado el papel, con cara de no entender nada, empezó a buscar una posible persona que lo había lanzado.
Por un momento la gaditana pensó en Carlos, pero afortunadamente él había ido corriendo a su despacho.
La joven regresó al lugar exacto donde tenía que trabajar, y comentó lo del papel a sus tres amigas.
Julia: No entiendo de quién es este posible número. En el momento que me lo han lanzado, he buscado a Carlos por si era él, y no lo he encontrado... tengo miedo.
Clara: Julia no tengas miedo. Si no sabes quien es, llama al teléfono para averiguarlo.
Justo en ese momento, alguien abrió la puerta, haciendo que las cuatro chicas sobresaltaran del susto.
Tras la puerta, apareció la estridente hija del jefe, y estaba llamando a Clara para que subiera al despacho del padre de la chica que había llamado a Clara.
Cuando las dos chicas llegaron a aquel gigantesco lugar lleno de botellas de alcohol, empezó a hablar el hombre que más imponía de aquel edificio.
Jefe: Bueno Clara, relájate porque no te voy a despedir ni a ti, ni a tu hermana Sabela.- Dichas estas palabras, el señor se sentó en su lujosa silla y continuó el discurso- Te he llamado para que sepas que abandonas el departamento de costura, y seas mi nueva secretaría. Laura después de veinte años duros de trabajo, se ha jubilado, y alguien tiene que suplir su puesto, y hemos pensado en ti. ¿Le parece bien?
La chica sin pensarlo ni siquiera una sola vez, asintió con la cabeza, y luego vio que su jefe no le había visto ya que estaba atento de unos papeles, y le respondió nuevamente, pero esta vez con palabras.
Clara: Yo estoy encantada de ser su secretaria señor.
Jefe: Firma estos papeles, y a continuación recoja sus cosas de costura, cámbiese de ropa a una más formal, y empezará hoy a emprender su nuevo puesto.
Clara: Entendido señor, muchas gracias.
Firmaron los papeles, y la joven regresó donde estaba su hermana y sus dos amigas cosiendo.
Julia: ¿Para qué te ha llamado la niñata esa?
Clara: Su padre me ha ascendido. ¡Ahora soy secretaria!
Las cuatro empezaron a gritar entusiasmadas, hasta que la jefa de ese departamento, llamada Blanca, les mando silencio, y a las que seguían trabajando ahí, les mando que siguieran trabajando.
Llegó la noche de una manera muy rápida para Julia, y se armó de valor para llamar a ese extraño número.
Cuatro tonos, cinco tonos... y un silencio de un par de Segundos, hasta que una voz en e auricular del cacharro se escucha.
Y como la chica presentía desde el primer momento que recibió el avión de papel, era él. Carlos, el chico que ponía patas arriba el mundo de Julia.
Carlos: Julia, haz un favor par a los dos. ¿Puedes ir a la terraza de la empresa?
Julia: ¡¿Pero tú estás loco?! ¡¿Cómo vamos a abrir a estas horas el edificio?!
Carlos: Estoy muy bien Julita, no estoy loco. Acuérdate quien es el hijo del dueño... tengo llaves propias.
Julia: -Antes de decir una sola palabra, la chica suspiró en modo de rendición. Esta vez había ganado el catalán-Está bien, pero como nos pillen, yo no me hago responsable. Es más, si me despiden por esto, más te vale suplicar a tu padre aunque sea de rodillas, que vuelva a mi puesto de trabajo.
Carlos: Vale Julia. Nos vemos en la puerta principal del edificio a las 10:30 de la noche. Te esperaré allí, un beso.
Y colgó, haciendo que a la andaluza un mundo se le cayera encima suya, y estaba obligada a ir. Le había prometido que tendría su asistencia.
Por otro lado, Julia tenía ciertas dudas de cómo era la terraza. Si era una terraza simple, sosa y pequeña, o era una terraza bien decorada y grande.
Mientras la joven se decidía que ponerse para esa quedada, ya estaba la hora próxima de su quedada, y se estaba agobiando.
Y al fin, llego a la hora justa, y empezó a buscar a Carlos, y lo encontró Justo donde él le había dicho.
Os aviso de algo, aquí ya empieza el salseo, y para los que hayan visto la serie, espero que se os haga parecida la novela. También espero que disfrutéis mucho leyendo, y que me pidáis más capítulos.
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Amores prohibidos
FanfictionCarlos Ruiz, es el hijo de una empresa importante de ropa, y Julia es una nueva trabajadora, para diseñar la ropa, pero ella tiene pareja, y el rico empresario, tendrá que hacer un sacrificio para no quedarse en la bancarrota