Esa noche me alejé, la dejé que llorase si tenía que llorar, que riese si tenía que reír. Me aleje, pero me detuve a fotografiarla. Sin darse cuenta, me mostró quien era realmente.
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Ella
CasualeLa observaban todo el tiempo, cada paso, casa risa, cada susurro, cada llanto, cada alegría. Contemplaban su belleza como ninguna otra, como si no existiera nadie a su alrededor, como si fuera solo; ella.
