Capítulo treinta y cuatro.

960 96 4
                                        

034: No confío en él...


Narra Elena.


El cuerpo de Jael yacía tendido en mi cama, se veía tan relajado, su espalda desnuda subía y bajaba conforme a su respiración, su cabello negro se encontraba alborotado y lo hacía lucir más tierno. Los recuerdos de la noche anterior me hicieron ruborizar, porque sí, había hecho el amor con Jael.
Desde que esos asquerosos hombres pusieron sus manos sobre mí me hice la idea de que cuando pasara con alguien a quien de verdad quiero no lo iba a disfrutar, pero me equivoqué. Pensándolo bien, Jael tiene razón cuando dice que soy fuerte, he sabido sobrellevar cada una de las situaciones que he tenido que pasar y me siento realmente orgullosa de mí.



Jael abrió los ojos dejándome cautivar ese hermoso color marrón oscuro que tanto me gusta, insisto que no son sus ojos, sino la forma en la que él me mira. Me hace sentir tan especial, como nunca antes me había sentido, lo que siento por él va mucho más lejos y podría decir que estoy enamorada. Tiempo atrás diría que lo que acabo de decir es totalmente absurdo, siempre dije que para uno enamorarse tendrían que pasar años, pero he aquí mi respuesta: el amor no tiene tiempo específico, a veces una persona que llegó hace unos meses a tu vida te llena mucho más que una de muchos años antes.


─Buenos días, mi chica. ─Hizo énfasis en las dos últimas palabras.


Sonreí:
─¿Tu chica?, suena bien.


─Así es, eres mi chica. ─Rió y sus suaves carcajadas resonaron por toda la habitación, sin embargo, despertaron a Aiden.


Recogí mi bata de dormir que estaba tirada en algún lugar de mi habitación y la pasé sobre mi cabeza, cargué a mi precioso hijo y lo llevé hasta la cama. Jael se acercó y besó su pequeña cabecita.


─Nuestro hijo es hermoso como su madre. ─Dijo jugando con su pequeña manita.


─Nuestro, eso suena bien. ─Sonreí.


─Deberías empezar a acostumbrarte, a eso y a todos los cumplidos que te diré. ─Ladea la cabeza aún mirándome. ─Me gusta cuando te sonrojas.


Y era así, estaba completamente sonrojada, él tenía el poder de causar eso hasta con un mínimo detalle.


─Deberíamos bajar a desayunar.


─De eso nada, tú te quedas aquí y yo subiré el desayuno para ambos.


Dicho esto, besó mis labios, buscó su ropa, se vistió y desapareció de mi vista.


***


Dos meses después...


Marzo 01.


Hoy era un día en el cual estaba demasiado nerviosa, papá pagó una cantidad de dinero muy grande para poder quedar libre de cargos, por lo tanto hoy volvería a casa. Había pensado en rentar un apartamento pero todos se opusieron, aún seguía siendo peligroso, aunque no sabíamos nada de Blacke él podía aparecerse en cualquier momento.


Estaba de un lado para otro en mi habitación arreglandome, no es que esté haciendo el mayor de mis esfuerzos porque papá vuelve hoy, sólo que me encuentro más nerviosa que de costumbre, las últimas dos veces que hablé con él terminamos discutiendo y no quisiera que hoy fuera lo mismo, estará viviendo bajo el mismo techo y no quiero que la situación se vuelva tensa.


─Para, para. ─Me pidió Tara. ─Ya me tienes mareada, ¿podrías calmarte?, no es para tanto.


─¡¿Que no es para tanto?! ─Me sobresalté causando que se asustara.─No puedo calmarme, ¿Sabes quién es mi padre?, ¡Un puto narco! ─Masajee mis sienes.


─Tu madre dijo que lo había dejado. ─Habló mientras veía sus uñas recién pintadas de negro. Tara es una chica con estilo dark.


─Ya no confío en él... ─Susurré.


─¡Basta! ─Se levantó y posó sus manos en mis hombros. ─Vas a salir y si no te sientes cómoda sólo ignoralo. Mejor centrate en que dentro de poco es tu cumpleaños número veinticuatro.


Pensar tanto en este día había hecho que me olvidara por completo de ese pequeño acontecimiento, mi cumpleaños es el veintiuno ─sí, mi vida está invadida por ese número. ─, aunque si soy sincera no es que me emocione mucho, pero mi hermana estaba loca porque llegara ese día y Tara sólo le seguía la corriente para que no se pusiera más intensa, palabras de ella, no mías.


Bajé junto a Tara y me acerqué a donde se encontraban todos, me senté en el mismo sofá donde estaba Jael y Cassidy jugando con Aiden.
Mi precioso hijo ha crecido, de hecho más de lo que debería, sus mejillas estaban regordetas y pesaba un poco, juro que cada día me enamoro más de él.


El timbre sonó y mis manos empezaron a sudar, no estoy preparada para esto, de hecho creo que nunca estoy preparada para nada. Pero por Dios, esto es muy fuerte, ¿habrá dejado de verdad ese asqueroso negocio?, volver a confiar en papá será tan difícil...


Mamá se abalanzó a los brazos de papá, quien seguidamente se acercó a Cassidy, ella se había levantado con Aiden en sus brazos y él la abrazó. Observó a mi hijo y acarició su mejilla, Jael notó lo tensa que estaba y empezó a trazar círculos en el dorso de mi mano.


─Tranquila. ─Susurró en mi oído y beso mi cabeza. ─Señor Collins. ─Se levantó extendiéndole la mano a papá quien dudó unos segundos pero correspondió el saludo.


─Jael. ─Respondió él y luego me miro. ─Elena, cariño.


Me levanté y me posé detrás de Jael.


─Hola. ─Hablé seca.


Mi padre sonrió triste, él más que nadie sabía que para recuperar mi confianza le costaría, en eso nos parecemos muchísimo.


La cena fue demasiado tensa, pasé con mi vista clavada en mi cena y en Aiden, no quería cruzar miradas con mi padre, creo que esto está siendo más difícil de lo que pensé. Sé que en algún momento debo perdonarlo, pero primero debe darme unas buenas razones para hacerlo, lo que él hizo aún está grabado en mí, literal. Esas personas que trabajaban con él me marcaron de por vida.

^^^

N/A: Hola caracolaaaas, ¡Estoy muy felizzzz! HEMOS LLEGADO A LOS 2K DE LEÍDOS .

Infinitas gracias pequeñas caracolas, ustedes están haciendo esto posible, no imaginan cuán feliz me hacen con cada voto o comentario. Espero realmente que les esté gustando mucho esta historia. Les envío muchos xoxo.

Los invito a pasarse por mi otra obra, cuando termine esta me concentraré completamente en aquella. Su nombre es: Un Infierno Llamado Venus. Los espero por allá, bai.

Raptada | LIBRO 1 |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora