Capítulo 24

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Narra Daniela: 
Tres días después el juez ordenó que me fuera para una casa de acogida en Town of Westlake, Texas. Era una familia compuesta por Jordi Aitor Smith Johnson, casado con Catalina Diana Smith Brown, con una hija de diecinueva años llamada Nicolette Smith Brown, mayordomo llamado Alejo, perra de la niña llamado Arantxa y gato llamado Orión. Vamos que una casa más pija no me podía haber tocado, este era el barrio más rico y no sabía muy bien si eso me alegraba o no. La policía me acompañó hasta la puerta de la enorme mansión porque seguramente si llego a ir yo sola me echan a patadas de ese lugar. La enorme mansión era preciosa, parecía de un cuento de hadas, aún no me podía creer que yo en verdad estuviera en ese lugar, era fabuloso. Por fuera había un muro gigante que ni aún que te subieras en treinta escaleras lograbas entrar en el paraíso yor dentro había unos árboles gigantes que tapaban todo el muro.
Por fin el coche de la policía se paró a unos metros de la casa, vamos a ver que piensan estos ricos de que yo ten que convivir con ellos por tres meses.
El policía llamó al timbre y nos abrieron la puerta inmediatamente.
La casa era así:

Yo me quedé muy sorprendida, era demasiado hermosa

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Yo me quedé muy sorprendida, era demasiado hermosa. En el portal había un hombre de unos cincuenta años más o menos.
Xxx: Buenos días. ¿Que desean?
Policía: Quiero hablar los dueños de la casa. ¿Podría ser posible?
Xxx: El señor no se encuentra en estos momentos. ¿Quiere que le dea algún recado?
Policía: ¿Y la dueña de la casa?
Xxx: La señora está en su clase de equitación.
Policía: ¿Podría decirle que venga aquí? Es un tema urgente.
Xxx: Enseguida le diré.
Mientras el hombre fue a hablar por teléfono el policía me dice.
Policía: ¿Te gusta este lugar?
Yo: Si, es bonito
Policía: Puedes estar tranquila, en este lugar estarás muy bien atendida...
En ese momento el hombre vuelve con una mujer alta, rubia y muy delgada.
Mujer: Buenos días. ¿Puedo ayudarles en algo?
Policía: ¿Usted se ha comunicado con nosotros porque quería acoger a niños verdad?
Catalina: En efecto.
Policía: Bien, pues esta jovencita a solicitado una familia de acogida y creo recordar que ustedes han aceptado su custodia.
Catalina: ¿Esta es la pequeña Daniela?
Policía: En efecto.
Catalina: Me imaginaba una niña mucho más pequeña...
Policía: ¿Va todo bien?
Catalina: Excelente, se quedará con nosotros el tiempo que haga falta.
Policía: Serán solo tres meses
Catalina: Si, lo que sea.
Policía: Tengan buena una buena mañana.
La mujer y yo nos despedimos del policía.
Catalina: ¡Alfred! Enseñele a la joven el hogar, yo volveré a mis clases. Nos veremos en el almuerzo joven (mirándome y volviendo a su clase de equitación)
Alfred: Acompañeme...
Yo: ¿Puedo hacerle una pregunta?
Alfred: Claro señorita Daniela.
Yo: ¿Seré bien recibida en este lugar? O sea ¿Cree que les caeré bien a los dueños?
Alfred: Los señores de la casa son bastante estrictos, les gusta que todo salga bien.
Yo: ¿Son bordes?
Alfred: ¿Perdón?
Yo: Me refiero, si son personas antipáticas.
Alfred: No, para nada. Solo tienen un carácter fuerte.
Yo: (pensando) Madre mía en dónde fui a parar...
El mayordomo me estuvo enseñando toda la casa.
Alfred: Esta es la cocina

Alfred: Esta es la cocina

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