Capítulo 26

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Hoy me tocaría conocer a Jordi Aitor, el dueño de la casa y marido de Catalina Diana y Nicolette, hija de ambos. Por la mañana bien temprano decidimos esperarlos en el sofá hasta que ambos llegaron, Catalina fue la primera en hablar.
Catalina: Ella es Daniela, la niña que hemos adoptado estos días.
Ambos me miraron muy seriamente y se miraron entre ellos.
Jordi: ¿Pero joven, usted cuantos años tiene?
Yo: Diecisiete.
Jordi: Diana...¿Podemos hablar a solas los tres?
Catalina: Es preferible que Nicolette se quede con ella, de seguro se llevarán bien...
Catalina y Jordi se fueron a otro lado de la casa y nos dejaron solas, ¿Qué le puedo decir yo a esta niña?
Nicolette: ¿Así que tú eres la que me ha robado la habitación,no?
Dijo de pie mientras cruzaba los brazos con una expresión aún más seria que antes.
Yo: Perdona, pero yo no te he robado nada.
Nicolette: Estoy bastabte segura que sí.
Yo: A mi es la habitación que me han asignado y además ni tiene armario...
Nicolette: ¿Me la robas y aún por encima te quejas?
Uy, me da a mi que esta niña y yo no nos vamos a llevar nada bien, tiene pinta de ser la típica niña malcriada...
Yo: ¿Quieres que te cambie la habitación?
Nicolette: ¿A caso quieres cambiar una habitación gigante por una enana?
Yo: ¿Tú no quieres mi habitación? Pues si tanto la quieres te la cambio...
Nicolette: Perdona, ¿Has dicho tu habitación? En esta casa no hay nada tuyo.
Yo: No entiendo por qué haces tanto drama, es una habitación.
Nicolette: No me preocupa la habitación...¿No lo entindes? Lo que te estoy diciendo es que te larges de mi casa.
Yo: Me temo que vas a tener que esperar unos tres meses...
En esos momentos Catalina y Jordi regresan al salón.
Jordi: Bien, todo aclarado pequeña, puedes llamarme papá si lo prefieres...
Tengo que admitir que me dió mucha gracia como Nicolette se quedaba sorprendida al escuchar sus palabras.
Nicolette: Ella no es tu hija.
Catalina: Ahora si, ella es de la familia te guste o no.
Jordi: Tu madre tiene razón, ahora de un modo o de otro sois hermanas.
No puede evitar sonreír.
Yo: Eso hermanita...(dije en plan burla)
Nicolette cogió un cabreo y se fue corriendo del salón.
Catalina: Debes darle unos días para que se acostumbre, ella es hija única y no está acostumbrada a no ser el centro de atención.
Jordi: Pero eso era antes, ahora las cosas han cambiado bastante.
Después de nuestra charla "familiar" y todo ese rollo le dije que tenía que ir al apartamento de mi padre para pagar la fianza de mi madre, cosa que ellos aceptaron. Obviamente nos fuimos los tres en el avión pues Nicolette no quería venir con nosotros. Cuando llegué allí no pude evitar llorar cuando mi madre me abrió la puerta.
Yo: ¡Mamá! ¿Pero cómo es que estás aquí?
Mi madre me señaló a Joseph y ahí lo entendí todo, él había pagado toda la fianza porque en verdad sí la amaba. Estaba tan emocionada que no pensé lo que hacía así que corrí a junto de él y lo abracé. 
Yo: Gracias...
Se quedó muy sorpendido, miró a mi madre y no pudo evitar sonreír, obviamente correspondió a mi corto abrazo.
Mamá: Tu padre me contó que querías pagar tu sola mi fianza...
Yo: Iba a hacerlo, pero alguien se me adelanto.
Joseph: No sabes el infierno que era estar sin esa mujer...
Yo: Puedo imaginarlo...
Nos sentamos en el sofá y mi madre empezó a hacerme muchas preguntas sobre la familia con la que vivía.
Mamá: Empieza a contarme, quiero saberlo todo.
Yo: Bien, tu preguntame.
Mamá: ¿Cómes bien?
Yo: (me reí) Claro que como bien, la comida está deliciosa, aunque no tanto como la tuya (los tres reímos)
Mamá: ¿Te llevas bien con todos?
Yo: Bueeeeno...
Mamá: ¿Qué pasa?
Yo: La hija de la dueña es un poquiiito celosa y no le gusta mucho la idea de que yo viva con ellos...
Joseph: Se le pasará, ya verás...
Yo: Eso decís todos, pero no creo eh...
Seguí contándole historias como que fuímos al parque ese y demás cosas, al cabo de un rato decidí volver a "casa" aunque prometí llamarles siempre que pueda por teléfono.
Cuando cerraron la puerta del apartamento me quedé un rato escuchando lo que estaban hablando.
Mamá: ¿Te encuentras bien?
Joseph: Ese hombre va a poder disfrutar más de mi hija que yo, no me merezco ser su padre, ella nunca me querrá como a su padre de acogida...
Nunca oí hablarlo así, estaba muy lastimado, me dolía, pero no podía hacerle nada...
Me reuní con Jordi y Catalina en el bar que habíamos quedado, como aún era temprano y teníamos hambre, volvimos a desayunar nuevamente. Luego fuimos a dar un paseo por la playa, pasamos un día maravilloso aunque a veces, no es que me arrepienta de haber elegido una familia de acogida, es lo que creo que nadie de mi familia me perdonará por haber tomado esta decisión. Claro que me duele no estar con ellos, y no lo hago para hacerles sufrir, aunque estean sufriendo ahora, no era mi intención, solo pensé que era lo mejor para ambos, aunque se me acaba de ocurrir una idea para que todos esteamos felices, aunque tengo que hablar con ellos primero a ver que opinan...

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