Capítulo 15

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Narra Carmen (madre de Daniela) 
No sabía como Daniela descubrió lo de Adam y debería descubrirlo así que me reuní con él en
"The Punch Bowl" uno de los bares de El Bronx, queda a unos 50 minutos de donde nosotras vivíamos, así que dudo mucho que ella nos encontrara. Salí de casa a la una de la tarde, para poder llegar a tiempo, no le había dicho a nadie a donde iba, pero la cuestión es que nadie debería saberlo. Lo encontré sentado, junto a la ventana...
Carmen: ¡Muévete! Aún no se si ella vendrá hasta aquí...
Adam: Lo dudo, pero como prefieras.
Nos pusimos en una mesa mucho más alejada de la ventana.
Adam: ¿Para qué me has citado? ¿No crees que es hora de que ella lo sepa?
Carmen: ¡Nadie va a saber nada! Así lo decidimos y así será.
Adam: En algún momento se lo tendrás que contar, no puede vivir sin saber que yo...
En ese momento le tapé la boca con mis manos, hacía mucho tiempo que no lo tocaba de esa manera y un fuerte escalofrío me recorrió el cuerpo.
Carmen: No vuelvas a decir eso...
Adam: Siempre me gustó que tuvieras la iniciativa, siempre fuiste la más lanzada.
Carmen: Ella te conoce...
Y se lo dije sin rodeos, no quería pasar todo el tiempo aguantándomelo yo sola, ahora esto forma parte de él también. 
Adam: (soltó una carcajada y dijo) Ya sé que me conoce, estaba en apuros y la salvé.
Carmen: ¿Le has dicho tu nombre?
Adam: Pues claro, ¿Que le voy a decir?
Carmen: ¿Y cómo no me lo has dicho antes? ¿Qué clase de apuros se trataba?
Adam: Una serie de niños la ha estado acosando, pero tranquila, están en prisión.
Carmen: ¿Pero como que tranquila? ¿Pero eso dónde ha sido? ¿Aquí en américa?
Adam: No, en abril, en España, cerca de dónde vivíais.
Carmen: ¿Has estado viviendo en España y no me lo has dicho?
Adam: Han pasado muchas cosas desde que dejamos de hablar, además no creía que te preocuparas por mi. Si lo llego a saber, (agarrándome la mano) te podría haber llamado...
Carmen: Si, deberías llamarme para saber como estas... (dije con la voz aún más calmada)
Adam: ¿Solo para saber como estoy?
Carmen: (sonriendo levemente) Te he echado mucho de menos...
Adam: ¿Ha sí? Pues, (acercó su silla a la mía) para que lo sepas, yo también te he echado de menos...(dijo susurrándome al oído)
En ese momento no podía aguantar las ganas de besarle pero parece ser que él se alejó y volvió a su sitio, yo no entiendo nada, ¿Por qué no me ha besado? 
Adam: Pero, ya sabes, acordamos no volver al pasado...
Carmen: Hay otra.
Adam: ¿Qué? 
Carmen: Has encontrado a otra mujer, por eso te alejas.
Adam: No he vuelto a amar a otra mujer en este mundo que no seas tú, no puedo, aunque quiera hay algo que me lo impide.
Carmen: Pues yo me he divorciado.
Adam: Lo siento.
Carmen: Debí haberte echo caso, debería haber cogido ese vuelto contigo cuando me lo dijiste. 
Adam: Ahora es tarde, no puedes dejar a los niños atrás.
Carmen: No sabes lo que me encantaría alejarme de todo y fugarme contigo.
Adam: Pero ya no somos unos críos, y tenemos responsabilidades.
Carmen: Lo sé y si te parece bien, más adelante te contaré lo que pasó por mi mente para decidir divorciarme de ese, hombre.
Adam: Déjame que lo adivine, ¿Acaso pasé yo por tu mente?
Carmen: (me levanté de la silla) Si quieres saberlo deberíamos volver a quedar.
Adam: ¿Quieres otra cita?
Carmen: ¿Ha esto se le puede llamar cita? Ni siquiera hubo un beso.
Adam: No sabía que eras de las que dan besos en las primeras citas.
Carmen: Y yo no recordaba que fueras un hombre tan cortado...Nos volveremos a ver, te lo prometo.
Adam: Está lloviendo. ¿De verdad vas a marcharte así? 
Lo miré por ultima vez y me fui, la verdad si que estaba lloviendo mucho, pero esto no sería como las películas, aquí no habría buen final, o si?
Me empecé a mojar demasiado, no pensaba que cuando saliera por la puerta llovería más pero así es la vida, mi coche no estaba muy lejos así que si me tenía que dar prisa. Cuando estaba a medio camino escuche unos gritos.
Adam: ¡Espera! Por favor no te vayas.
Carmen: Te va a coger un resfriado, deberías ir a dentro.
Adam: No quiero ir a ningún lado en el que no esteas tú, y mis hijos. Pasamos mucho tiempo alejados, pero no quiero que eso vuelva a ocurrir, nunca más. Quiero despertarme a tu lado, quiero que ellos me vean y me digan "buenos días papá" quiero que por una vez en su vida tengan un padre, uno de verdad, no uno que les va pegando por las esquinas de la casa, porque ninguna mujer debe llorar por un hombre. Sé que yo te hice llorar y mucho, pero...
Carmen: (llorando) No digas eso, tu jamás me hiciste llorar.
Adam: Sí lo hice, y estas llorando ahora mismo, sé que no soy el padre del año y ellos no me lo perdonaran y tú tampoco pero por eso te pido una oportunidad, solo una, si quieres que me quede lo haré, pero de lo contrario, si me pides que desaparezca para siempre, también lo haré, pero recuerda que yo siempre te amaré.
Carmen: No quiero que te vayas, nunca, te necesito.
Y en ese momento, como si fuera una película de amor me besó, y yo le besé, pero no fue un beso de amor cualquiera, fue uno especial, después de casi 15 años, por fin seríamos una familia, una hermosa familia. Un beso de amor bajo la lluvia es un recuerdo imborrable, uno de los mejores besos que siempre recordarás, por que esos besos, solo se dan con la persona indicada, y obvio que él era el indicado. Él es el padre de mis hijos, el verdadero padre de Rubén y Daniela.

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