Daniela no es una chica popular en la escuela que digamos. Casi todo el mundo se mete con ella y su vida no es muy fácil. Pero pronto va a ocurrir una cosa que va a cambiar todo su mundo, su manera de ver las cosas, pero lo más importante...va a cam...
Voy a mi habitación, piscina o como se supone que debo llamarla y me pongo cómoda. Cuando me traigan mi maleta no voy a saber dónde demonios ponerla. La verdad es que no sé porque le gusta tanto esta habitación a la tal Nicolette, vale, tiene piscina ¿Y a mi qué? También hay una piscina fuera... ¿Dónde se supone que voy a poner mi ropa? Que yo sepa este sitio no tiene armarios... Me siento en la cama, me quito los zapatos y los calcetines y pongo los pies en el agua. Alfred tiene razón, el agua está calentita, dan ganas de tirarse de cabeza y darse un chapuzón, pero no, no lo haré. Me pregunto cómo seran mis días en este hogar, porque yo no conozco nada de U.S.A y por lo que sé este es el barrio más caro de todos. Al cabo de unos minutos tocan a la puerta. Xxx: El almuerzo se servirá en unos minutos. Y se marcha. Nuevamente tengo que volver a usar mis zapatos y para mi desgracia tengo varias heridas en los pies... Salgo y bajo por las escaleras hasta llegar al final. Llego a la cocina y no puedo creer lo que veo... Es hombre que dice ser mi padre está sentado en la mesa con la dueña. Catalina: Daniela...tu padre ha venido para hablar contigo...Será mejor que me marche... Catalina se marcha sin darme tiempo a decirle nada y me quedo sola con este hombre. Yo: Márchate, no eres bienvenido en esta casa. Joseph: No he venido aquí por gusto, la verdad es que hay algo que debes saber... Yo: Continúa... Joseph: El juez ha ordenado una orden de detención contra tu madre por un delito de sustracción de menores, está condenada a cárcel de 3 a 5 meses Yo: ¡¿Cómo?! Joseph: La policía ha venido al apartamento cuando a ti te llevaban para esta casa. Mira, sé que tu madre no se ha portado muy bien ocultándoos mi identidad pero lo que le está pasando no es nada bueno... Yo: Yo tampoco sé quién ha podido denunciar pero ten por seguro que yo no. Joseph: No digo que te estoy echando la culpa a ti, te pregunto si sabes quién ha podido hacer algo tan grave. Yo: Seguramente mi padre, haría lo imposible por arruinar la vida de mi madre. Joseph: En realidad tu padre verdadero soy yo, pero supongo que te refieres a su padre adoptivo. Yo: Me refiero a mi padre, que fue el que me cuido durante 17 años. Joseph: Y también te maltrató, no lo olvides. Yo: Tú no eres nadie para venir aquí a hablarme de lo que me hizo mi padre. Padre se puede llamar a una persona que te cuida, te protege y demás cosas pero tú no hiciste nada de eso, así que lo siento, pero tú eres mi padre. Joseph: Sabes que siento haber perdido tanto tiempo alejado de vosotros, de mis hijos, pero ya sabeis que vuestra madre me tenía amenazado... Yo: Y mucho menos puedes venir aquí a hablar hablar mal de mi madre. Así que ya que has dicho lo que tenías que decir ahora vete. Joseph: Me parece muy mal esto qué estás haciendo... Yo: Vete si no quieres que llame a seguridad, y no vuelvas a aparecer por aquí si no quieres acabar igual que mi madre, porque te juro que te pondré una denuncia como vuelvas a aparecer por mi vida, que ni eres padre ni eres nada. Joseph: Sí eso es lo que quieres está bien, me iré. Que sepas que siempre te quise y te querré hasta el fin de mis días. Yo: Ahora largate. Joseph se marchó por la puerta, y yo no pude evitar llorar, Catalina se acerca a mí y me dice... Catalina: ¿Estas bien? ¿Ese hombre te agredido? Yo: No, por favor acompáñame a comisaria. Catalina: Ok, esta bien, vamos. Catalina aviso al chófer y jamás me imaginé que hablaría de un avión puesto que pensé que nos íbamos a ir en coche, pues de Nueva York a Texas hay una distancia de 26 horas en coche y 3 horas en avión. Al llegar a la comisaría de Nueva York no puedo evitar sorprenderme al ver a mi padre adoptivo hablando con uno de los policías. ¿Qué mentiras les estará contando ahora? Catalina me lleva a hablar con un policía y a su vez el policía me lleva una sala donde solo estamos él y yo. Policia: Cuénteme señorita, ¿Que le trae de por aquí? Yo: Quiero poner una denuncia contra Antonio Camilo Diaz Gil por un dos delitos, uno de violencia de genero y otro de violencia domestica. Policía: ¿Puede decirme quién es ese hombre? Yo: Ese hombre es mi padre adoptivo. Policía: Está bien acompáñame... El policía me lleva otra sala donde hay más policías. La verdad es que en ningún momento pensé en denunciar a mi padre, pero jamás creí que fuera capaz de hacer una cosa como esa no sé en qué estaba pensando ya se había divorciado que más quería. Yo: Un momento quiero hacer otras dos cosa más... (le dije a un policía que estaba escribiendo rápidamente en su ordenador) Policía: ¿Que desea? Yo: Quiero poner una orden de alejamiento contra Antonio Camilo Diaz Gil y deseo saber de cuánto es la fianza de María del Carmen Vega Suárez... Policía: ¿Acaso pretende usted pagar su fianza? Yo: Por favor esa señora es mi madre dígame de cuánto es... Policía: La fianza total asciende a unos $2457 Yo: Nos veremos para la semana... Policía: ¿Va a pagar usted sola tanta cantidad de dinero? Yo: Haría lo que fuera por salvar a mi madre. Policía: Como desee, nos veremos la semana que viene... No quería que se hombre se volviera a acercar a mí así que pensé que lo mejor era eso, ese hombre había arruinado la vida de mi madre y no iba a permitir que arruinar a la mía también. Ibamos a coger otra vez ese avión privado blanco que parecía de cuento de hadas hasta que frené en seco antes de subir. Catalina: Querida...¿Ocurre algo? Yo: Quiero ir al apartamento, tengo que hablar con alguien... Catalina: ¿Queda muy lejos? Yo: Solo a media hora andando. Usted puede ir a Texas si quiere... Catalina: No voy a ir yo sola. Esperaré en The Tipple hasta que termines. Yo: ¿En dónde? Catalina: Es un bar que está ahí al lado. En ese momento saca una pequeña hoja de un pos-it y me la dá. Catalina: Si ocurre algo no dudes en llamarme, nos vemos en una hora. Me fuí andando para el supuesto apartamento, sabía muy bien lo que iba a decirle. Llegué al edificio pero como no tenía llaves tuve que llamar al telefonillo... Joseph cogió el telefonillo y dijo: Joseph: ¿Diga? Yo: Soy Daniela, ¿Puedes abrirme? En ese momento el portal se abrió, subí en el ascensor hasta el cuarto piso y ví que la puerta estaba abierta. Joseph: ¿Se ha perdido usted? (sonaba demasiado sarcástico) Yo: No he venido para discutir, quiero hablar contigo. Joseph: ¿Cómo? ¿Estás borracha? Yo: Acabo de venir de el departamento de policía. Joseph me invitó a pasar a la sala. Joseph: ¿Quieres beber o comer algo? Yo: No, gracias, en un rato iremos a casa a comer. Joseph: Puedes quedarte aquí si quieres... Yo: Quizá en otro momento... Joseph: ¿Que es lo que me querías contar? Yo: He denunciado a mi padre adoptivo... Joseph: Vaya, a estas alturas no sé que me sorprende más, que lo hayas denunciado o que le llames padre adoptivo. Yo: Lo quiera o no tú eres mi padre verdadero. Lo dije muy bajito, por un lado lo odiaba por no pasar tiempo con nosotros, pero por otro quería quererlo y que se comportara como se tiene que comportar un padre. Él me miró y se quedó callado, creo que ninguno de los dos sabía que decir en ese momento. Joseph: Gracias... Yo: Bueno, total que te quería decir que quiero pagar la fianza de mi madre. Joseph: No voy a dejar que pages tanto dinero tu sola. Yo: No es mucho dinero, puedo pagarlo perfectamente. Además no quiero que pierdas dinero de la empresa. Joseph: Entonces lo pagaremos a medias. Yo: Te estoy diciendo que no. Joseph: Me da igual, lo vamos a pagar a medias y punto, que son ganas de discutir a lo tonto. Yo: Está bien, mañana me paso por aquí con el dinero y vamos a la comisaría. Joseph: ¿Cuánto es? Yo: $2457 Joseph: Okey. Yo: Nos veremos mañana. Joseph: Hasta luego (me estaba yendo por la puerta cuando dice) Joseph: Ah, y gracias por la visita. Yo: (Lo miré por última vez y dije) De nada, papá... Quería correr y abrazarlo, quería quedarme con él, pero no, obviamente no lo hice... Llamé a Catalina, fuí hasta el bar en el que estaba, tomamos algo, charlamos, nos reímos mucho y después volvimos a Texas para el almuerzo. Pensaba que a la hora de la comida me iba a encontrar con su marido o su hija, pero al parecer la niña estaba en casa de una amiga y el padre pues no sabíamos, así que comeríamos nosotras dos tan ricamente. A la tarde fuimos a ver el "Parque Watkins Glen State" en Nueva York, era un lugar precioso.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Pasamos una tarde maravillosa, me ha encantado pasar tiempo con ella. Como era muy tarde nos fuimos de vuelta para casa, mañana más y mejor.