VI.- Estancia de arte.

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La ciudad de Jonia se encontraba ubicada en una pequeña isla lejos de las demás naciones, su alrededores se encontraban repletos de bosques que cubrían a los curiosos las entradas a la ciudad, altas montañas con cascadas impresionantes que tapaban las cuevas más peligrosas de la isla, solamente había cuatro caminos bien controlados por los guardias de la zona , yo era residente de la ciudad no tendría problemas para entrar con ella.

-y...¿A dónde vamos Jhin?- preguntó fríamente...de nuevo

-Sabes aveces no entiendo tu carácter conmigo, vez la ciudad y estás feliz,caminamos y te transformas-

-Haces lo mismo tu conmigo, acostumbrate-

-Auff...- suspire- Te llevare a la "Estancia de arte", un complejo que tiene habitaciones, una galería de arte, un museo, cocinas con la mejor comida de jonia, estancias de artistas considerados, teatros y otras cosas relacionadas con los amantes del arte, es un lugar donde soy muy bienvenido y quiero que lo conozcas-

-Suena aburrido-

-No...créeme que no, será de tu agrado ya lo verás- sonríe misteriosamente hacia ella, desvió su mirada y continuamos nuestro andar.

Al entrar a la ciudad su impresión era como la de un niño pequeño, revisaba cada detalle de la ciudad, observaba las casas con detenimiento, las flores las volvían loca, volteo a ver el cielo maravillada con la luz que daba el sol hacia la ciudad, se acercó a los canales de Jonia, reflejaba su rostro en ellos estaba feliz, yo solo cuidaba que no se metiera en problemas...sin embargo, el problema no era ella, era mi traje.

Dian vestida con mi traje de luna sangrienta parecía un joven indiferente de la vida, sin embargo había armado un alboroto muy grande entre las mujeres de Jonia, cualquier lugar donde parábamos las mujeres querían saber su nombre, lo invitaban a salir incluso le obsequiaron libros, Dian no despreciaba los libros al contrario era muy agradecida por el detalle incluso besaba la mano de la chica que le daba tan apreciable regalo.

Empecé a sentir celos del trato con las mujeres, a ella parecía divertido que la confundieran de esa manera, mis celos llegaron al límite cuando Ahri se acercó a ella de forma muy provocativa, Dian solamente se rió de ella y le dio la espalda:

-Lo siento, pero no estoy interesando en ti, solo tengo ojos para una mujer de jonia y merece mi respeto-

Sus palabras eran honestas, las mujeres que la rodeaban se reían de Ahri, ella quedó perpleja, no dijo nada, se dio la media vuelta y se fue echando maldiciones a flor de su propia voz.

-¿Una mujer de Jonia? ¿Quién puede ser Dian?-

-Una mujer demasiado hermosa de la cual tienes las intenciones de asesinar, es la única mujer de toda Runaterra que quiero mucho y cuando estoy estresado me calma-

Sus palabras eran como las de un eterno enamorado, no entendía como podía amar una mujer a otra mujer, tal vez era admiración no lo se, si intento averiguar quien es me golpeara por indagar en sus pensamientos.

-¿Puedo saber quien es esa mujer, Dian? - me acerque a su rostro hablándole picaramente.

-Ella- Dian se había detenido frente a la casa de la aclamada Lestara y afuera se encontraba Sona recién llegando de un largo paseo al parecer, las dos se quedaron viendo fijamente, Sona llevó sus manos a la boca de asombro, Dian no se inmuto en lo absoluto, Sona se acercó a ella estirando una de sus manos como si quisiera tocarla, parecía haber visto un fantasma, sin embargo no se lo permití, me interpuse entre las dos sosteniendo a murmullo por el mango.

-No intentes tocarlo, me pertenece-

-Qué celoso eres- Dian me hizo a un lado y tomó las manos de Sona, todas las mujeres alrededor de ella se asombraron, Dian hizo una reverencia y luego volvió su mirada a los ojos de Sona tomando sus manos, ella se había ruborizado, parecía mostrar interés en Dian.

Orgullo benevolente -------- Luna Sangrienta.Where stories live. Discover now