-Así que tú eres la jovencita que me ha estado ocasionando problemas...- Un señor de cabello castaño un poco corto y mirada realmente fría observaba a la azabache, Kimi corrió detrás de la joven pues se había asustado con la presencia de aquel sujeto.
- ¿Qué es lo que desea? – Le preguntó con tono decidida la joven, pues era obvio que se trataba del padre de Hao y no dejaría intimidarse por alguien como él.
-He venido a advertirte una sola cosa, no pienso dejar que el matrimonio de mi hijo con esa muchachita se termine y sí tengo que eliminarte, lo haré, así que sí sabes lo que te conviene, aléjate de él- Fue la advertencia que aquel duro sujeto le dijo.
-Mire señor, no sé el motivo por el cual me está amenazando... pero su hijo ya es demasiado mayorcito para decidir por sí mismo que hacer con su vida, también, debo advertirle que tenga cuidado con lo que dice, en este lugar tengo cámaras escondidas, así que su rostro seguramente quedó grabado y puedo acudir ahora mismo a la comisaría para presentar esos vídeos, así que le suplico por favor se retire de mi oficina, sí sabe lo que le conviene...- La joven también tenía una mirada seria, pero detrás de aquel escritorio sus manos denotaban otra cosa, ella estaba temblando, pues lo que había dicho era una mentira, pero aun así logró sostener la mirada del padre del castaño, hasta que éste salió con furia de aquel lugar y de un golpe demasiado fuerte cerró la puerta, después de aquello la joven cayó de rodillas mientras la pequeña Kimi empezaba a llorar por lo preocupada y asustada que estaba.
- ¡Tía, tía! – Exclamaba, mientras tanto la azabache respiró profundamente y abrazó a la pequeña niña –Tranquila, el hombre malo ya se ha ido...- Después de aquello la joven decidió cerrar ese día la oficina –Ven, iremos a comer un helado para que puedas calmarte- La azabache cargó a la pequeña que aún no paraba de llorar, ambas fueron a tomar un tren y la pequeña logró quedarse dormida en las piernas de la joven, Melody giró el rostro y observó en la pequeña ventanilla el hermoso paisaje de la ciudad, ella quería llorar y gritar en aquel instante, necesitaba hacerlo, pero simplemente no lo haría, al menos hasta que la pequeña Kimi regresara segura a su hogar.
- ¡Tía, me has traído a Disney! – Sonrió muy animada la pequeña niña, aquel hermoso lugar lleno de magia era uno de los lugares más concurridos en Japón, la joven tomó su celular y llamó a Ren.
-Ren, he traído a Kimi a Disney, llegaremos un poco más tarde de lo planeado ¿Está bien? – Fueron las palabras que Melody le dijo a su querido amigo, Ren por el otro lado del teléfono pudo percatarse que la azabache no se encontraba bien, pero prefirió no preguntarle, pues tenía una idea de lo que pudo haber sucedido con ella –Sí, no te preocupes, sé que ella está en buenas manos, de todas formas la reunión que tengo el día de hoy se atrasó y Tamao me ayudará con algunos negocios- Después de aquello, la llamada finalizó y ambas entraron a aquel gigante lugar, que por cierto, era uno de los favoritos por visitar de Kimi, la azabache por otro lado, era la primera vez que iba a aquel hermoso parque.
Los gritos se dejaban escuchar en aquellos juegos mecánicos, Melody, por aquel momento, logró olvidarse del horrible momento que había pasado con anterioridad.
-Esto está delicioso- Sonrió muy alegre Kimi, mientras comía un delicioso algodón de azúcar color rosado, Melody también se encontraba muy animada –Sí, tienes razón, ahora vamos a ver los fuegos artificiales- Ambas dirigieron sus pasos para el frente de aquel hermoso castillo y Melody sacó su móvil para ver la hora, ya era un poco tarde, así que debían tomar un taxi para regresar, de pronto en el área de notificaciones pudo notar que tenía varios mensajes de un número que no tenía agendado.
Primer mensaje:
"Melody, por favor ¡dime dónde estás!
Segundo mensaje
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❧ Solamente tú ❧
FanfictionUna joven recién llegada a la ciudad de Tokio, un precioso lugar donde las clases sociales son muy marcadas, logra ingresar a través de una beca a una prestigiosa institución, dónde únicamente aquellas personas adineradas pueden asistir, en el largo...
