Capítulo 16

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Era ya el día de la boda, el día ansiado, el día donde varias personas van a celebrar y se embrigaran para volver un desastre todo el lugar que decoraron con tanta pasión; los familiares, amigos y uno que otro conocido se arreglaban por lo esperanzado. Algunos ya estaban en aquel local que es recerbado para uno que otro evento, esperaban con ansias en que ya dieran las 9 de la noche  para dar el fieston que tanto han anhelado.

Sanji estaba en su departamento viéndose al espejo, se daba una que otra mirada al traje que estaba sin ninguna arruga que lo arruinaría. Daba una que otra vuelta para que luego se sintiera como un estúpido por haberlo hecho.

-Ni que fuera una mujer- se seguía viendo, estaba realmente dudoso en si ir o mejor quedarse en su departamento para que al día siguiente le diera la felicitación a la pelinegra y de último su regalo
-Yo... Es una reverenda tontería en lo que estas pensando, manda ya al carajo a Zoro y enfócate en tu dama hermosa, enfócate en Robin-Chan...vale más una sonrisa de ella a que la cara de ese imbécil de mierda el cual es llamado como Marimo estúpido ¡Ay, ya Sanji! ¡Pareces una niña!- se había agarrado fuertemente los cabellos a lo cual se engreño por completo, suspiro por la idiotez que hizo para volver a ir al baño y se arreglara su esplendorosa cabellera rubia.

Al otro lado del departamento se encontraba Luffy, el cual batallaba con todas sus fuerzas en la corbata. Cada vez que lo intentaba en hacer...era una puerqueza que se veía a los ojos de Ace, éste lo regañaba a cada rato y uno que otro quejido del menor se hacía presente.

-Sólo tenemos 15 minutos para que Sabo nos venga a buscar y tú sigues batallando con eso. No puedo creer que tenga un hermano tan bruto en ponerse una simple corbata-.

-Entonces porque no vienes a ayudarme en vez de estar tirado en el sillón como un tonto observando- el hermano suspiro con resignación para que se levantará y fuera justo a él.

-Sabes...- sus manos estaban haciendo algo que ni él sabía, andaba formando un nudo más a la corbata para que se alejara un poco y comenzará a reírse por la babosada que hizo -Yo tampoco se hacerlas, por que crees que siempre las utilizo ya hechas, sólo te las enganchas con esta delgada cuerda... Y listo, asunto arreglado - lo miraba triunfante, mientras que al menor ni una gracia le hacía.

-No puedo creer que tenga un hermano tan imbécil que sólo critica a las personas sabiendo que él está peor-.

-¡Hey! No me juzgues... Marco no esta aquí como para que me ayude- hizo un puchero el cual no fue tomado ni la mayor importancia para Luffy quien fue a atender a la puerta ya que estaban tocando.

Al momento que abrió la puerta, el mayor de los hermanos se levantó rápidamente para que se arreglara aún más de lo que ya estaba, alejó al pelinegro donde éste casi se caía por el empujón brusco que le dio su hermano. Puso su cara de galán hacia el rubio, el cual al mirarlo no obtuvo ninguna expresión.

-Acuérdate que tienes novio, Ace- lo hizo aún lado para que se dirigera a Luffy para arreglar el desastre que arruinaba el hermoso traje.

-Lo sé, pero él no está aquí como para que nosotros intentemos algo-.

-Mejor cállate -.

-... Ni quería nada contigo... - volvió a sentarse en el sillón y volviera agarrar su celular, comenzó a jugar un juego que hace unos días había descargado y que ahora andaba bien metido.

Las manos delicadas del rubio tenían un olor magnífico, tanto que el moreno no pudo evitar en respirar profundo para que sus fosas nasales se impregnaran de ese maravilloso y placentero olor. Sanji se dio cuenta, para que embozara una sonrisa.

-Listo...- se quito de allí para verificar en sus bolcillos si había metido su celular y cartera - Luffy... Se que te va a parecer algo estúpido...pero...¿me veo bien?- el menor lo observó de pies a cabeza y antes de articular una palabra positiva, el otro lo interrumpió.

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