VII.UN DESAYUNO INCOMODO

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El lunes había llegado, tanto Guillermo como Chantal estaban nerviosos por verse en clase. Ambos sabían lo que tenían que hacer, sin embargo, al menos Guillermo iba a buscar la forma de aprovechar el receso para acercarse a su amiga. Por otro lado, Chantal no cedería tan rápido, esperaría a que él la buscara con un ramo de flores y le robara otro beso.

Al sonar el receso los compañeros de clase se apresuraron a salir, Chantal miró hacia Yuri esperando una invitación para ir a desayunar los deliciosos tacos de barbacoa que Doña Perrito hacía, le encantaba estar con sus amigos en el puesto y sentarse en las gruesas raíces que quebraron el asfalto antaño, dos tacos de barbacoa dorados con cebollita guisada, bañados con chile de tomate, sal y limón, acompañados con un refresco frío eran sus manjares.

Yuridia prefirió ignorarla y se acercó a Guillermo.

-Vamos con Doña Perrito que se acaban los tacos dorados-. Guillermo la miró con un sonrisa pidiendo que no se enojara con él, Yuri puso los ojos en blanco. –Cómo quieras, les voy a apartar su lugar y encargarles su pedido.

Lentamente Guillermo se acercó a la butaca mientras Chantal disimulaba su presencia metiendo sus útiles a su morral.

-Debemos darnos prisa si no quieres que se acaben los tacos dorados, te pones de los mil demonios cuando te toca comer tacos blanditos sin cebolla guisada-. Chantal se paró frente a él.

-Sí vamos-. Le sonrió, salieron de la preparatoria camino al puesto de tacos. Yuridia los miró con ternura.

-Vaya, me da gusto que se contentaran pronto, nomás no vuelvan con sus cosas, ya deberían casarse y dejarse de tanto pinche drama.

Chantal se sonrojó y tomó sus tacos. Guillermo la ayudó a que se sentara en la raíz del árbol, cuando se sentaba a la par con Yuridia aparcaron dos chicos en bicicletas. Chantal mordió sus tacos mientras miraba fijamente a los chicos acercarse.

-Miguel, Gabriel, ¿qué hacen aquí?-. Preguntó Yuridia gratamente sorprendida.

-Hola Yuridia, venimos a visitarlas, el fin de semana nos dejaron plantados para ese recorrido-. Respondió Miguel, Gabriel estaba ocupado mirando a su rival de amores, le sonrió y extendió la mano.

-Soy Gabriel, me da gusto por fin conocer al novio de la chica más linda de este tiempo-. Guillermo y Chantal se miraron sonrojados.

-Guillermo-. Se limitó a sólo responder su nombre. "Éste ha de ser el tipo del que Yuri mi habló". Miró a su amiga y ésta parecía que leyera su mente y asintió con una mirada de "te lo dije".

-Muchachos gustan tacos, Doña Perrito hace los mejores tacos de barbacoa.

-¿Doña Perrito?-. Preguntó confundido Miguel. Guillermo, Gabriel y Chantal estaban en su rollo y con dificultad seguían la conversación.

-Sí, la señora se llama María pero hay un rumor que los tacos los hace con carne de perros que agarra de la calle, por eso son tan buenos.

-¿Y qué tan cierto es ese rumor?

-Pues no sabemos, si es verdad o mentira nos da igual, nadie se ha muerto por comerlos, al contrario, mueren si no los comen.

-Entonces no nos arriesgamos y los probamos, ¿Gabriel cuántos tacos te pido?-. Antes de responder miró el plato de Guillermo y vió que tenía 4 tacos.

-5 tacos, un hombre de verdad tiene que comer para mantenerse fuerte-. Se desafiaron con la mirada. Chantal le tomó el brazo a Guillermo para que se sentara junto con ella.

-Vaya sí que esto es una sorpresa, Chan tendrás que hablar con Gabriel, ahora que Memo y tú están bien, no vaya ser que el papasito éste lo arruine todo-. Apuntó Yuridia aprovechando que los chicos se alejaron para hacer su pedido.

-Ese no es un papasito-. Alegó celoso Guillermo.

-Gabriel sabe que no me interesa, se lo dije ayer que fue a mi casa.

-¿Ese tarado fue a tu casa ayer?-. Guillermo reclamó. Chantal asintió con la cabeza. -¿Y a qué fue?

-Pues...

Antes de que pudiera contestar los chicos volvieron con sus tacos. Al dar el primer bocado cerraron los ojos saboreando el excelente sazón de Doña Perrito.

-Me parece que se quedaron cortos con la recomendación de los tacos, son una divinidad-. Miguel buscaba la manera de llevar el mal rato amistosamente.

El receso dura media hora, así que se enfocaron en desayunar, de pronto Gabriel desviaba la mirada entre Chantal y Guillermo, mientras que éste, regocijado por estar a lado de su chica ignoraba a su adversario. Miguel y Yuridia trataban de disimular la tensión del momento hablando de los famosos tacos.

Al sonar el timbre el puesto comenzó a vaciarse, y de la siguiente cuadra pasaba Dalia con una malteada de fresa en un vaso, saludaba a Guillermo, Chantal frunció el ceño y se paró para devolver el plato.

-Chicas venimos por ustedes para irnos a turistear-. Agregó Miguel.

-Con la pena pero entre semana tenemos labores que hacer, pero el fin de semana estamos libres-. Reconoció Yuridia.

-Bueno, entonces sólo venimos para llevarlas a casa-. Insistió Miguel. Guillermo le lanzó una mirada fulminante.

-No es necesario, nosotras podemos irnos solas, y no tan solas, Memo se va con nosotras.

Guillermo le sonrió burlón. Chantal no pudo hacer algún comentario, se acababa de reconciliar con sus amigos y no quería que por su culpa volvieran a pasar algún mal rato.

-Será para la próxima señores, y si nos disculpan, tenemos clases-. Se marcharon corriendo, la puntualidad era importante para Guillermo.

-Nos vemos después-. Le guiñó el ojo Yuridia a Miguel. Chantal solo les sonrió a los dos y se tomó del brazo de su amigo.

EL TALISMAN DIVINOWhere stories live. Discover now