solo los dos;

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Llevaban bastante tiempo besándose una y otra vez en compañía del lago, a BamBam y a JinYoung les gustaba besarse debajo del agua, tener mucho más contacto en sus pieles era un simple deleite, tener el tacto que tenían era perfecto, y deshacerse de la idea de algo mas era difícil.

Kunpimook se encontraba sentado en el comedor, mirando a su familia emocionarse, habían paneado un pequeño viaje, lo llevaban planeado por meses, pero él ahora tenía un plan entre manos y nuevas prioridades para poder evitar alejarse de JinYoung por los próximos días.

-¿En serio no quieres venir?- preguntó su madre, este negó con un puchero en los labios.- ¿Estas aun triste por lo de tu amigo?- BamBam asintió como si de verdad le doliese el alma, alguien le había ido a contar a su madre que se habían peleado, aunque por suerte nadie le dio detalles de la pelea, sino quizá permanecería en casa pero con castigo u algo por el estilo.

-Con mayor razón debería venir.- se entrometió su hermana, a BamBam no le gustaba como se metía, como si lo hiciese apropósito, con la intención de no dejarla sola con su madre, pero no iba a ceder tan fácil.

-No... Realmente no me siento de ánimos, además cuido la casa mientras no están- su madre no parecía convencida, pero asintió lentamente, dejándolo quedarse en su hogar, completamente solo.

Al verlos partir una sonrisa se plantó en sus labios, su casa iba a estar totalmente sola, no tenía ni siquiera que pedir permiso para salir a verlo.

-Entonces... ¿me estás diciendo que no hay nadie en tu casa?- cuestionó JinYoung elevando su ceja pareciendo realmente molesto, el menor asintió seguro y lo miró a los ojos.- ¿sabes que se pueden malinterpretar tus intenciones?

Lo acorraló entre sus brazos con una sonrisa burlona, mientras el otro soltaba una risita nerviosa.

-Puedo... creer que es una invitación... a...- volvió a hablar el pelinegro, mientras daba un beso travieso en su cuello.

-Pues es una invitación a.- aclaró, sus ojos brillaban de la emoción y JinYoung no pudo evitar notarlo, realmente era un pequeño desgraciado, le encantaba la poca decencia que emanaba de él.

-Me gusta tu invitación.- respondió.

-Entonces acepta.- BamBam realmente quería pasar más tiempo con él, no le eran suficientes esas escasas horas, era como si deseara estar pegado a él, besarlo todo el tiempo y no dejarlo ir en ningún momento.

-Bien.-accedió con una sonrisa.

Se quedaron el resto de la tarde mirando al horizonte, hablando y besándose cada que podían hacerlo, BamBam recostado en el pecho del mayor, le gustaba tenerlo en sus brazos, como si con ello pudiese protegerlo de cualquier cosa.

-¿Cuándo se van a ir?- preguntó el mayor mientras hundía sus dedos en su castaño cabello.

-Hoy se fueron.- habló mientras lo abrazaba para acomodarse mejor.- vamos, está empezando a hacer frio.

-Bien, vamos.

La noche había caído y ambos caminaban por las calles oscuras para dar con la casa del chico, chocando hombro con hombro y dándose miradas cómplices en el camino, sabiendo que era lo que sucedería en cuando pusieran un pie sobre el lugar. No era una casa llena de lujos, pero era realmente linda, le gustaba, parecía tranquilo y familiar, hasta tenían un patio, con una casa del árbol, era lindo.

Admiró una de las fotos, era BamBam cuando era pequeño, lucía realmente bello, una sonrisa cálida se apodero de sus labios, amaba conocer detalles del menor, le gustaba tenerlo cerca y que el mismo le contase hasta la cosa más insignificante, porque siempre tenía algo que decir, aunque a veces eran tonterías demasiado idiotas, pero aun así le gustaba. Tomó la foto entre sus manos y luego sintió como sus delgados brazos se aferraban a su torso y su cabeza se recargaba en su hombro.

ilje sidae; jinbamDonde viven las historias. Descúbrelo ahora