Capitulo 5: La semilla de la duda.

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Me encontraba sentado en mi habitual sitio en la escuela, en otro ordinario día de escuela, otro día igual al anterior variando únicamente en la lección que daba el profesor y quizás las conversaciones de mis compañeros.


Yo por mi parte me dedicaba a dibujar garabatos en mi cuaderno, nada muy currado o con dificultad... Para eso ya había chicas otaku en la clase que dibujaban casi como mangacas.


¿Que explicaba el profesor?


¿Cosas de lenguaje?


¿O eran matemáticas?


Que más da... Como cualquier otro día no tengo interés de nada a mí alrededor, que vida más lamentable y absurda tengo.


...

..

.


Abrí mis ojos para ver parcialmente el cielo, era azulado con un toque amarillento. El amanecer y a mi derecha podía ver una isla flotar en un cráter. Con nada especial quizás un par de árboles y ningún camino para llegar a su cima. Y me encuentro apoyado en una almohada de pelo... Más bien la cola de una kitsune, una niña kitsune.

Levante mi cabeza y con esfuerzo el resto de mi pesado cuerpo, Kuzunoha me miro y con algo de preocupación en su rostro me hablo.


-Hey, buenos días ¿has dormido bien?

Comento mientras se levantaba y estiraba sus pequeñas articulaciones, cola incluida. Sus piernas crujían un poco por las horas sin movimiento.


-Más o menos. ¿Has estado despierta toda la noche?

Dije con tranquilidad mientras la miraba y a su vez me ponía lentamente de pie. Podía notar una brisa fresca y cómoda en el ambiente bastante agradable.


-Sí, parece que estas más tranquilo...

Añadió casi soltando un suspiro, mientras generaba una esfera de agua en la palma de su mano y la soltaba sobre el fuego. La esfera pudo extinguir el fuego sin ningún problema, fue todo tan natural que ni me inmute por lo sucedido.


Kuzunoha me miro por un segundo como si algo fuera mal, claramente había muchas cosas mal en ese momento y el peor era yo. Pero estaba adolorido y hambriento, así que no tenía ganas de pensar en nada.

Empezamos nuestra marcha hacia ese pueblo-aldea-lo que sea, donde compraríamos los víveres necesarios para ir a la aldea. Pasaron unas horas hasta que Kuzunoha hablo.


-Oye... ¿Cómo es tu mundo?

Pregunto ella mirándome por el rabillo del ojo.


-Es un mundo donde solo viven humanos y no hay magia.

Dije del tirón y sin pensar.

Llame la atención de Kuzunoha la cual me miro como un niño que escucha un cuento. Estaba cansado pero aun así le lance detalles muy ambiguos sobre mi mundo.


-Conseguimos que un hombre en una punta del mundo pudiera hablar con otro hombre casi al segundo.

El guardian de las kitsunesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora