Salón 3-2

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Mr.bushido_7:00

Perdón por presionarte, si no quieres contarme no lo hagas.

Sanji aún somnoliento, agarró el celular que estaba en la cómoda pegada al lado de su cama y leyó el mensaje. Abrió los ojos intentando enfocar la pantalla ya que veía doble. Se sentó en la cama y frotó sus ojos, una sonrisa se formo cuando pudo leer con mas claridad.

–¿Que es esto?– chistó eufórico. Le parecía encantador que aquel muchacho se preocupara por eso, a la vez le entristecía, ansiaba decirle lo feliz que le ponía despertar con un mensaje de él.

Mr.prince_7:10
No te preocupes por eso.

(...)

Sanji no fue a la escuela el lunes por la mañana. No tenía muchas ganas, en especial por la asignatura que le tocaba. Una vez se daría el permitido de hacer el vago. Se preparo un café eso de las nueve de la mañana y saboreo el exquisito sabor amargo que dejaba en sus papilas. Camino por la sala hasta llegar al sofá.
La casa era un desorden, las pocas pertenencias que allí yacían estaban llenas de una ligera capa de tierra. Gracias al trabajo y la tarea, tenía muy poco tiempo de darles una limpieza correspondida. No estaba del todo seguro del porque seguía teniendo tantas antigüedades, como las baratijas enchapadas, algunas de porcelana, pero todas bajo llave en un estante de vidrio, siempre allí, sin necesidad alguna, solo ocupaban lugar en su diminuto hogar. Todos eran viejos regalos de su ex-novia, Violet.

En las últimas semanas, jamas se detuvo a pensar en ella, ya que; quien ocupaba su cabeza las veinticuatro horas del día era nada mas ni nada menos que Bushido.
Hablar con él fue un gran paso, abriendo puertas a el olvido, dando un nuevo comienzo.

Al menos no se sentía deprimido como se suele estar después de una relación.

Al acabar de lavar la taza, siguió con las viejas baratijas, les paso un trapo húmedo a cada uno y lo volvió a guardar. Su rostro siempre estuvo en calma mientras recordaba cada regalo y una tenue sonrisa se formaba.
Una vibración en su pantalón lo saco abruptamente de su recorrido al pasado. Apenas se dio cuenta busco el celular.

Entró en duda al ver dos mensajes, uno era de Usopp, le dio privilegios a su amigo y lo leyó.

Usopp_10:05
Sanji, ¿estas bien? ¿Por que faltaste? Es raro que no vengas justamente hoy, olvidaste que empezábamos con los arreglos del festival escolar.

–¡Si! ¡Lo olvide!– gritó el rubio frotando su cabello. Corrió de un lado a otro colocándose su camisa blanca, daba saltos al ponerse los pantalones mientras se levantaba una y otra vez del piso por cada tropezón. Por último se puso sus zapatillas y salió de la casa.—. Perdón por hacerlas esperar.

Sus pisadas rápidas lo llevaron a gran velocidad a la escuela, llegando a su salón abrió la puerta completamente feliz, preparando un dulce saludo para sus damas. El salón de paredes blancas y laminas pegadas por cada una cubriéndola en su mayoría, estaba vacío de mesas y sillas, bueno habían algunas que otras pero no en su totalidad. Una mano mano morena llena de tinta negra se poso temblorosa en su hombro,

–Sanji, sabía que vendrías– dijo Usopp. Se puso a su lado y miro la sala junto al rubio.

–Usopp, ¿que paso con los asientos?– preguntó.

–Ah, eso. Vamos a colaborar con el grupo de Luffy y llevamos un par de mesas de aquí.

–Si, si. Entiendo... pero– Sanji camino por el salón de escasos muebles con una sonrisa mientras sus labios temblaban.—,¿donde esta el mio?

Por ErrorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora