NARRA___
Ya íbamos saliendo del hospital con Hunter y Bianca para dejarlos en la casa. Justo cuando estábamos en eso, Hero se acercó a pedirme si lo podía llevar también.
—Chicos, siéntense atrás —dije mientras abría la puerta del auto—. Hero, puedes sentarte adelante conmigo.
—Con gusto —sonrió Hero y se subió.
—____, ¿podríamos pasar a un súper? —preguntó Bianca desde atrás.
—No creo que estén abiertos a esta hora, linda —respondí mientras me acomodaba—. ¿Qué necesitas?
Bianca se acercó a mi oído y susurró:
—Toallitas higiénicas...
—No te preocupes —le respondí bajito—. Yo tengo en la casa. También tengo tampones, por si prefieres.
—Gracias —me sonrió—. Ah, y... ¿mañana me podrías llevar al consultorio si no es mucha molestia?
—Claro que sí, linda. Ahora suban.
Hunter y Bianca subieron, y justo cuando estaba cerrando la puerta, vi que Hero me miraba de una forma extraña.
—¿Tengo un moco o se me movió el maquillaje? —le pregunté bromeando.
—¿Por qué? —soltó una risa bajita.
—Porque me miras tanto —reí.
—Es que te ves hermosa —dijo sin pensarlo.
—Ay, no me digas eso, que me pongo roja... Además, estoy re fea ahora.
—Me gusta tu cara de cansada —dijo, mirándome con ternura.
—Qué lindo... Bueno, vamos al auto.
En ese momento escuché una voz gritar.
—¡¡¡____!!!
Hero se rió bajito mientras se subía al auto y yo me giré.
—¿Qué quieres, Noah?
—Hablar.
—Pues en la casa hablaremos, ya te dije.
—Entonces vamos a la casa —dijo acercándose.
Suspiré.
—Bien, sube —le señalé la puerta trasera, pero él intentó ir hacia adelante—. ¡Hey! Atrás.
Noah me miró con cara de pocos amigos.
—¿Quién va adelante?
—Hero.
—¿Me estás engañando con ese?
—Es mi amigo, estúpido. Y sabes que no soy capaz de engañar a alguien.
—Sí, lo sé, lo siento —dijo subiendo atrás—. Hola Hunter, hola nueva novia de Hunter.
—Hola —contestaron los dos.
Arranqué el auto. Íbamos tranquilos cuando empezó a sonar una canción de Nirvana. Hero, sin pensarlo, comenzó a cantarla y yo me le uní enseguida. Alcancé a ver a Noah por el espejo retrovisor: miraba a Hero con odio.
Cuando llegamos a la casa de Hero, él se bajó primero.
—Gracias, hermosa y distinguida dama, por traerme a mi castillo —dijo exageradamente mientras hacía una reverencia.
—De nada, lindo y distinguido príncipe —respondí siguiéndole el juego—. Un gusto haber pasado este tiempo contigo.
—Bueno, adiós. Hablamos por chat —me guiñó un ojo antes de cerrar la puerta.
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INSTAGRAM (noah centineo y tu)
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