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NARRA _____

Ya faltaban apenas 10 minutos para la medianoche cuando decidí ir a buscar a Hunter a casa de Alexa.
Se había aburrido de esperar su regalo y me había mandado un mensaje diciendo que se iba para allá.

Fui corriendo a buscar las llaves del auto. La casa de Alexa no quedaba tan lejos, unos 20 minutos caminando o 10 en auto, así que manejé rápido.
Cuando llegué, vi su casa marrón con blanco iluminada. Toqué la bocina varias veces, pero nadie salía. Sin embargo, noté que la luz del cuarto de Alexa seguía encendida, así que saqué mi celular y llamé a Hunter.

— ¡Enano! —dije apenas contestó.

— Con voz agitada —¿Qué quieres ahora? —respondió irritado.

— Hunter, ¿qué estabas haciendo?

— Nada que te importe —se quejó.

— Bueno, lo que te vine a decir es que tienes dos minutos para estar en el auto, o me quedo yo con tu regalo.

— ¡Coño! ¿Ya llegaste?

— Obvio, tonto.

— Ya voy, me atrapaste en plena acción —rió Hunter al otro lado del teléfono.

Miré hacia la ventana y lo vi asomándose, poniéndose apurado una polera mientras me saludaba con la mano.

— Me estoy poniendo los zapatos —avisó mientras desaparecía de nuevo de mi vista.

— Te quedan 30 segundos —le dije antes de cortar la llamada.

Apenas 20 segundos después, vi a Hunter salir corriendo hacia el auto, despeinado pero sonriendo.

— Llegué justo —dijo, dándome un beso en la mejilla antes de subirse.

— Vamos a casa, insecto. Espero que te guste tu regalo —le dije mientras doblaba en la esquina para regresar.

Ya en casa:

— Te voy a vendar los ojos, bro —le dije mientras me sacaba la bufanda que llevaba puesta—. Ah, y otra cosa... ¡feliz cumpleaños! —lo abracé fuerte.

Hunter sonrió y no puso resistencia cuando le tapé los ojos con la bufanda. Lo guié cuidadosamente hasta mi cuarto y lo senté en la cama.

— Aguarda aquí, está en el baño —le dije en tono misterioso.

Entré al baño y allí estaba, dormido en su camita nueva, el pequeño husky siberiano que había conseguido para Hunter.
Lo tomé con cuidado; el cachorro se quejó un poco pero siguió durmiendo, acurrucado en mis brazos.

Volví al cuarto.

— A la cuenta de tres puedes abrir los ojos. Uno... dos... y...

— ¡TRES! —grité mientras le quitaba la bufanda.

Hunter se quitó la venda rápidamente, vio al perrito en mis brazos y, sin pensarlo, me lo arrebató con una sonrisa que no le cabía en la cara.
Dejó suavemente al cachorro en la cama y luego me abrazó como nunca lo había hecho.

— ¡Gracias, ___! ¡Eres la mejor hermana del mundo! —exclamó, apretándome fuerte.

— De nada, enano. Te amo un montón —le dije, besando su cabeza mientras seguía abrazándolo.

Hunter tomó al perrito en brazos.

— Me lo llevaré a mi cuarto —avisó feliz, mientras yo me tumbaba en mi cama sonriendo.

— No olvides llevarte las cosas que le compré. Están en el baño —le grité desde donde estaba.

Lo vi volver corriendo y asomarse al baño.
Un segundo después, salió con una cara de confusión total, sosteniendo una camita para perro... ¡rosa!

INSTAGRAM (noah centineo y tu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora