Hora de despertar de un letargo andrajoso.

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Me levante de un salto de mi cama aunque me devolví a ella por culpa del repentino mareo que sentí al levantarme de esa manera, respire profundo calmándome un poco.

Sentía el olor a pino de los arboles del jardín, aroma que entraba por mi ventana abierta, además dejaba pasar el frio del ambiente que me venía de maravilla, aunque de apoco los recuerdos de la noche anterior fueron viniendo hacia mí, viniendo de manera lenta y relatada como cuando leías un libro y las imágenes de este en tu imaginación eran perfectas… solo que en este caso mis experiencias eran reales.

Cerré los ojos dejándome pensar en todo desde mis sueños la noche anterior, el extraño acontecimiento de la ventana que comenzaba a creer que tal vez nunca fue culpa de mi somnolencia, hasta dulcemente llegar la ultima vista que tuve de esos ojos morados antes de desfallecer.

Si pensaba lentamente en todo momento en que vi esos ojos no podría crear la preciosidad de los mismos pero si considerábamos la belleza de el poseedor de estos, nunca creerían que este mismo hombre fuese real, aun así, no había sido la única en verlo, todo el salón de invitados lo vio por lo cual, no podría considerarme una desquiciada mental.

Respire una vez más el ambiente ambiguo entre el frio y el calor que poseía el cuarto antes de levantarme y estirarme, abrí los ojos para por fin dejar los pensamientos de lado pero eso era algo que no creía que pasara. Lastimosamente, esa fue la última vez que vi a Alexander en un largo tiempo…

***

26 de Octubre de 1815.

Diario de Angelique.

Harttower, Londres.

“Nunca  pensé que de la misma forma en que Alexander había aparecido desaparecería, ya hace mucho tiempo que deje de buscarlo por los salones de baile, deje de pensar que al voltear lo encontraría en una esquina, ya no podía seguir con esa idea. El siempre será un misterio sin descubrir de mi adolescencia, un misterio que a pesar de todo me hubiese gustado descubrir.

Es la víspera de mi cumpleaños número 23, deje de ser una niña hace mucho como se puede notar. Me rio de un pensamiento tan estúpido como ese y la razón por la cual lo escribí, a pesar de seguir pensando que deje de ser una niña sigo queriendo y teniendo las mismas emociones que ellas, las mismas esperanzas, las mismas lagrimas derramadas, las mismas imposibilidades y hasta he seguido siendo la misma soñadora, quien diría que aunque crecí, mi mente nunca lo hizo y estoy orgullosa de eso sin importar que.

Saldré de comprar con varias de mis amigas esta noche antes de mi fiesta, que mi padre me diese el permiso fue una larga travesía pero siempre sabia como lograr conseguir lo que quería. Londres es sin lugar a dudas un lugar hermoso y oscuro, aunque con nubes que muchas veces tapaba el brillo del sol. No me quejaba del lugar en donde estaba pero, extrañaba mi casa, mi Paris, mis tiendas, creo que estoy enferma con un poco de “Homesick” dirían los ingleses.

Muchos me han invitado a bailar durante las fiestas a las que asistí pero… ninguno ha llegado a llenar el misterio que dejo Alexander detrás de si… ni yo entendía como todo al final había terminado con su desaparición, si recordaba lo que sucedió al día siguiente seguiría pensando cuales fueron las razones para irse y ni siquiera aparecer para saber cómo estaba… pero si él no lo hacía, solo esperaba encontrármelo en un lugar y poder saber el porqué nunca apareció.

Tenía entendido que después de llevarme al cuarto esa noche, se quedo por un rato hasta que mi padre y madre le pidieron que se fueran, mi madre emocionada claro estaba que pensaba que me iba a casar con él -siempre fue una mujer que nunca tuvo miedo de mostrar lo que pensaba pero ya no estaba hacia mucho que se fue de mi lado, hace mucho- aunque después de tiempo sus esperanzas se vieron rotas porque él no volvió a aparecer, en cambio, mi padre estaba tranquilo y rebosante de alegría porque esperaba que me casara con uno de sus amigos y utilizando el sarcasmo, es una de las alegrías más grandes de toda mi vida, solo él podía pensar que me gustaría casarme con alguien viejo y que solo espera de mi que sea su yegua, siempre espere el momento en el cual apareciera Alexander a salvarme porque hasta Eduardo se tuvo que ir por trabajo con diversas compañías para su beneficio, desgraciadamente para mi, Eduardo no sé donde se le olvido su mejor amiga porque llevaba un año ya que no lo veía pero si lo pensaba bien era normal en el aparecer cuando menos se lo esperaban y esperaba que apareciera hoy el muy cochino renacuajo de agua salada.

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⏰ Última actualización: Oct 17, 2014 ⏰

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