Recuerdos de una vida anterior. Parte Dos

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Todo tenía que haber sido producto de mi imaginación, un resultado que tenía que haber venido gracias a las consecuencias que eso tuvo… “Alexander” ese era el nombre que escuche en mis sueños, más que lo había escuchado en la realidad como si aquel personaje que salió por obra de mi imaginación a la realidad fuera verdad pero sabía que eso no era así. Respire profundo recobrando los estragos de mi cordura junto a lo poco que quedaba de esta por los juegos de mi mente me aplico en esos momentos.

El sueño, la alucinación de aquel hombre… todo eso me estaba acosando, en algún punto de la noche logre cerrar mis ojos volviendo a soñar con el… volviendo a soñar con ese hermoso prado, solo que esta vez la estación era distinta a la original.

“El prado era el mismo, todo era exactamente igual... excepto la estación, el lugar estaba pintado de verde, todo pintado de ese hermoso color, las flores estaban florecidas, brillantes y de colores radiantes que te podían dejar una sonrisa grande por el frescor del olor de estas.

Mi vestido era rojo, un rojo que brillaba de manera fuerte que dejaba ver mis hombros y mangas largas, en mi cuello vislumbraba un collar blanco con negro, mi cabello suelto y flotando con las suaves caricias del viento. En las sombras de los arboles veía aquella sombra, la sombra de un hombre, con la mera curiosidad de una niña de 15 años –mi edad también había cambiado en este reinicio del sueño- corrí detrás de esa sombra la cual se alejaba mas y mas, pero la seguía a la misma distancia solo que cuando yo avanzaba esta también a un paso más rápido dejándome atrás de el. No paraba de correr detrás de esta aunque tampoco era lo que quería, seguía y seguía, parecía un círculo en el cual muchas veces entras en tus sueños, como si estuvieras en un laberinto.

-¡¿Por qué se aleja?! –grite como si por un momento hubiese olvidado en la posición en la que mi familia se encontraba, y si que lo había hecho pero no me arrepentía de aquel hecho tan maravilloso.

La figura volteo su cabeza hacia mi dirección viéndome sobre su hombro corriendo más rápido pero sin responder a la pregunta que había realizado con anterioridad. Cuando me vio, percibí el extraño brillo de sus ojos junto al hecho de que tenía colmillos afilados y largos como los de un animal. Respiraba de manera acelerada incapaz de seguirle el paso a aquel ser, estaba cansada, agotada pero aun así quería seguir. Quiera saber a dónde iría. Quería saber porque corría de mí. Existían muchas cosas que quería saber… bueno… no muchas pero quería saberlas. No parecía aquel muchacho que vi en mi sueño anterior y pensaba que no lo era pero segura no estaba.

Lo vi alejarse más de donde yo estaba, el sueño se termino volviendo negro. Caía por los rincones oscuros de mi mente dejándome en una penumbra.”

Desperté, dejando que mis ojos con cierta resistencia de mi parte viera la luz del sol que entraba por los pocos lugares que podía gracias a las cortinas. Apreté los ojos con fuerza y suspira, tratando de calmar mi corazón, parecía como si hubiese corrido y corrido como en mi sueño. Negué con la cabeza ante ese pensamiento, fueron dos veces las que me levante de la cama durante la noche. La primera gracias al sueño junto a Alexander –no sabía de donde había sacado ese nombre pero no podía decir nada si lo quería usar mi imaginación-, la segunda por culpa de la sombra negra en la oscuridad de un boque alumbrado por hermosas escenas de césped, aunque no podía decir que no podía ser el mismo ser. Ciertamente, el segundo sueño fue aquel que menos me causo miedo durante la noche, a pesar de haber sido el de una sombra.

Me levante de la cama segundos antes de que por la puerta apareciera Emillea, mi dama de compañía.

-Buenos días, señorita –dijo con una sonrisa que dejaba ver sus dientes blancos. Una sonrisa que le devolví ya que era muy contagiosa y dulce.

-Buenos días, Emillea –respondí aun con la sonrisa en mi cara. Sería una mañana común, era lo más probable, por lo que no esperaba mucho de todo eso.

-Durante la noche se realizara su fiesta de cumpleaños, señorita, están invitados una gran cantidad de personas y entre ellas podría estar su futuro prometido –me miro con picardía pero se notaba la inocencia de sus palabras, no conocía muy bien cuando miraba con picardía, termine riendo por ese hecho y negando con la cabeza.

-No te preocupes, no creo que todavía me consiga al prometido –le aseguro con suavidad y dulzura pero sobre todo con sinceridad en mis palabras. Para mi el matrimonio era algo que sucedía por amor o venia porque era lo necesario, estaba convencida de ello. Siempre había visto la cara de ambos lados de la moneda y era algo que tenía en claro, mucho a mi propio pensar si hablaba con sinceridad.

-Usted nunca sabe –sus ojos brillaron al decir eso. Era joven apenas tenía unos 16 o tal vez 17 años pero era una muy buena amiga que no me gustaría perder. Se acerco a mí para cambiarme la ropa y seguir los procedimientos dictados por mi madre esa mañana antes de que yo despertara.

Por primera vez, luego de un largo tratamiento de cremas, perfumes, baños y arreglos de pelo, estaba vestida con un vestido dorado con bordados en plata largo y esponjado, el cabello recogido lejos de mi cara pero suelto atrás, las mangas de vestido caían amplias después de mis codos, estaba hermosa no lo negaba porque esa mañana aun después de los sueños extraños me sentía bien y no había dormido del todo mal, aunque era probable que me quedara dormida en una mesa por pleno error mío.

Seguía analizando los sueños que tuve, uno fue llevado a la realidad por mi mente otro parecía mostrarme a otro persona que ni siquiera conocía o que ni siquiera “Alexander” según mi subconsciente tomaba en claro. Tenía que apartar todo eso de mi mente, esta noche era la celebración más grande para mí. Cumplía 19 años, no podía ser más feliz de tener esa edad. Camine hasta la sala donde se realizaría todo, ya cada cosa estaba en su lugar y perfectamente colocada, todo listo para la noche.

En el cielo se apreciaba una luna amarilla con algo de rojo en ella pero totalmente llena y brillante. La fiesta había comenzado hace ya unas horas. Mi vestido había cambia a uno morado oscuro que mostraba mis hombros y era de manga corta, un collar en una cinta pegada a mi cuello mientras que mi pelo estaba amarrado detrás de mi cabeza y varias ondas caían sobre mi cara enmarcándola como quería. Sobre mi cara se encontraba una máscara roja con encaje en negro. Caminaba por todo el salo algunas veces junto a mis padres otras sola, conociendo a los invitados y disfrutando de cada pedazo pequeño de ese momento. Llegando casi a la medianoche camine hacia las escaleras que me llevarían al camino que daba entrada al jardín de rosas, necesitaba alejarme un poco aunque sea por un momento ya que tantas personas dentro de un solo salón llegaban a cierto punto a ahogarme y dejarme un tanto mareada agregándole el hecho de que había bebido dos copas de champaña aun así lo necesitaba.

Cada paso que daba sonaba en el piso despertándome, el aire fresco de la noche me dejaba respirar lo cual era aun mejor que nunca. Llegue a unas murallas hechas por un arco de hierro el cual daba la entrada a un jardín de rosas de diversos colores blancas, rojas, amarillas, rosadas, negras, entre otros millones de colores, pero lo que no se encontraba era una rosa azul. Suspire respirado junto al aire fresco el olor de rosas de diversos olores. Seguí con mi paseo por todo ese lugar, llegando hasta una banca de mármol blanco en el centro de ese extenso jardín de rosas.

Me senté en ella reposando mis pies un tanto torturados por los bailes combinando el hecho de que camine hasta aquí sola y por último se juntaban los tacones que usaba en esos momentos, por lo que había hecho esforzarse más a mis pies y ya me dolían. Me estire sonriendo, estaba disfrutando de mi fiesta aun a pesar de que estaba fuera de la casa.

Sentí unas manos taparme sobre la máscara, estaba paralizada y en acción me mordí el labio inferior haciendo que el color rojo aumentara de color, mi corazón se salía de mi pecho y no podía hacer nada ante aquellas manos que me tocaban. Trague de manera sonora, respiraba un tanto ruidoso pero el que me había tapado los ojos no producía sonido alguno y junto a eso no hacía nada.

-Buenas noches, Angelique… -podía decir que había dejado de respirar-

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Lamento el hecho de haberlas dejado esperando por tanto tiempo pero .n. no podia, estaba ocupada y explotando por cualquier coa y despejada no podia escribir, dentro de poco comenzare vacaciones por lo que espero seguir escribiendo y asi darles unos capitulos OwO pero aguantes, bye bye OwO/

PerdidosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora