La enfermera curó la herida de la rodilla de Corvus en un santiamén, pero no le dejó marchar. Había lanzado un hechizo diagnóstico que le informó de varias carencias vitamínicas, así que preparó una poción y se la dio al niño para que se la tomara, pero Corvus se limitó a cerrar los labios con fuerza y mover la cabeza de un lado a otro, en señal de negación.
- Ya sé que no tiene muy buen aspecto, pero luego no saben tan mal - mintió Harry. - La necesitas para estar sano y fuerte. Anda, bébela.
El niño le miró durante un rato, como si se lo estuviera pensando, y al final accedió. Cogió el pequeño vial y arrojó el contenido dentro de su boca. Tragó con una mueca de desagrado.
- Sí que sabía mal - protestó.
Harry se sintió algo culpable por haberle engañado, pero era la única forma de conseguir que se la tomara. La enfermera le llevó aparte y le dijo que tendría que tomar una poción como esa dos días a la semana durante un mes. De poco había servido su estrategia.
Aprovechó para preguntar si por lo demás el niño estaba sano y la enfermera le explicó que para responder a esa pregunta tendría que examinarle más en profundidad y con más tiempo, pero que a simple vista se notaba que necesitaba una mejor alimentación. Harry tuvo flashbacks de su propia infancia, cuando sus tíos le encerraban en la alacena sin comida. Aun así, por lo que había escuchado, Corvus lo había tenido todavía más difícil que él.
Cuando ya iban a marcharse de la enfermería, el primer ministro hizo una sutil entrada.
- Ah, veo que ya habéis terminado - dijo, a modo de saludo.
- Sí, la herida no era nada serio. Tiene que tomar unas vitaminas - informó Harry. Supuso que se lo tendrían que comunicar a la persona que fuera a hacerse cargo del pequeño.
- Señor Potter, ¿podemos hablar?
- Claro - respondió, confundido. ¿No podía esperar a que volviera con los demás aurores?
- A solas - añadió el hombre.
-Corvus, ve a sentarte en esa silla y yo ahora mismo voy - le instruyó Harry.
El niño hizo lo que le pedía y empezó a balancear las piernas de forma distraída.
- El muchacho parece sentirse cómodo contigo - comentó el primer ministro, perdiendo toda formalidad.
- Yo le saqué del armario, fui el primer auror al que vio.
- Y el primero que se ocupó de que comiera y viniera a la enfermería.
- Supongo que sí - admitió Harry. - Mantengo lo que dije antes: el hijo no tiene por qué parecerse al padre. Es solo un niño y necesita alguien que se ocupe de él.
- La mayoría en el departamento están de acuerdo, tu discurso fue bastante elocuente - le alabó el primer ministro. - Pero, como entenderás, el chico no puede quedarse con cualquiera. En cuanto se descubra su identidad, y me temo que eso ocurrirá antes de lo que nos gustaría, la comunidad mágica le verá como un enemigo potencial.
- Sí, yo también lo creo.
- El muchacho debería estar con alguien que entienda su situación, que sepa por lo que ha pasado, que pueda cuidar de él y tal vez darle una familia - prosiguió el primer ministro, mirando fijamente a Harry.
- Eso sería lo ideal - concordó, con cautela. Estaba teniendo un mal presentimiento.
- ¡Me alegro de que nos entendamos! ¿Cuándo se lo llevará, señor Potter? - exclamó el hombre alegremente, con un tono que por alguna razón le recordó al del director Dumbledore.
- ¿Qué? Espere, ¿qué? ¿Yo? ¿Quiere que yo me haga cargo de Corvus? - preguntó, horrorizado. - Pero... pero... apenas tengo veintitrés años.
- Sin embargo, estás a punto de ser padre.
- ¡De un bebé, no de un niño de nueve años!
Harry giró la cabeza en dirección al niño. Sentía lástima de él, de verdad que sí, pero no era la persona indicada. No tenía ni idea de cómo cuidar de un chico de su edad. Además, ¿qué diría Ginny? Su mujer sacaría a relucir ese genio Weasley que tanto le asustaba.
- La gente confía en ti, Harry - le recordó el primer ministro. - No olvidan lo que hiciste. Si tú te quedas con el niño, habrá menos objetores.
- Seguro que hay otra opción - insistió. - Algún pariente lejano que no sea mortífago...
- Sirius Black.
La mención de ese nombre fue un golpe bajo y los ojos de Harry brillaron con furia cuando miraron a su interlocutor.
- Bellatrix era de la familia Black, antes de casarse. Y los Lestrange están relacionados con los Tonks, los Lupin y los Malfoy.
- Con Malfoy no - dijo Harry, rápidamente. Sería la forma más rápida de convertir al niño en todo lo que temían que fuera.
- Tampoco los Black y los Lupin, porque no queda ningún miembro vivo, salvo el pequeño Teddy, que hasta dentro de muchos años no podrá hacerse cargo de nadie. ¿Crees que estaría bien enviarlo con los Tonks? ¿No tienen bastante con su propio nieto que deben hacerse cargo también del hijo del culpable de que sea huérfano?
Harry resopló. La solución era entonces que se quedara con él, porque a sus padres, claro, les había matado una mariposa del desierto. Pero pensó que había algo de justicia poética en el hecho de que Voldemort le dejara huérfano y él, sin saberlo, hubiera hecho lo mismo con Corvus. No es que se sintiera responsable, ni siquiera conocía la existencia del niño hasta hacía unas horas. Pero sí se sentía extrañamente unido a él.
Y, lo cierto era que en algún sitio tenía que dormir.
- Por ahora se vendrá conmigo - decidió Harry. - Pero solo un par de días. Si piensa que se quedará más es que no conoce a mi esposa.
El primer ministro sonrió y le estrechó la mano como si tuvieran un trato. Harry ya se estaba arrepintiendo de haber aceptado. Ginny le iba a matar, lentamente, y él quería estar vivo para ver nacer a su primogénito.
- Corvus - le llamó.
El niño se puso de pie con un saltito y se acercó a él. Harry suspiró. De todas formas, dado que la redada había terminado, ya iba siendo hora de regresar a casa.
- ¿Tengo que volver? - preguntó Corvus, con un hilo de voz, al notar la repentina seriedad de su acompañante.
- No, Corvus. No volverás nunca a ese lugar ni con esa gente. De momento te vendrás conmigo - le anunció.
El chico no pareció ni contento ni decepcionado, pero sí ladeó ligeramente la cabeza. Harry se preguntó si los mortífagos le habrían hablado sobre él. ¿Sabría que estaba al lado de la persona que había destruido a su padre? ¿Sabía quién era su padre? Supuso que habría tiempo para responder a esas preguntas. Por el momento lo mejor era no hacer esperar más a Ginny. Si se asustaba al ver que no volvía tendría no solo una esposa enfadada sino angustiada también.
Sin pensarlo, tomó la mano del niño y fue hacia la salida.
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Harry Potter y el hijo de Voldemort [FANFIC]
FanfictionHan pasado seis años desde que el Señor Oscuro fue derrotado. Los magos supervivientes a la batalla han rehecho su vida y son tiempos de paz. Pero Lord Voldemort dejó algo suyo en este mundo, algo aterrador para aquellos que aún le temen: un hijo. ...
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