III: Una razón

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Un grito atravesó de manera interna la garganta de Danzō, escupiéndolo al mundo acompañado de un puñado de sangre que terminó escurriendo por su barbilla. Su respiración se entrecortó, empezó a jadear por la falta repentina de aire, y comenzó a suplicar inconscientemente por un alivio para sus profundas heridas.

Aquella criatura solo se limitaba a observar a Rin, quien seguía inconsciente, desmayada ante lo pasado, pero con vida todavía. Danzō se dio cuenta de que aquella criatura mostraba interés por la chica de pelo castaño, así que en un momento de desesperación por verse absuelto de aquella situación, dijo lo primero que estaba en su mente:

— ¡T-Tómala! —chilló removiéndose un poco, provocando que las puñales se enterraran más en su cuerpo. Gritó de dolor y volvió a escupir sangre.

»— ¡P-Puedes que-quedártela!

La criatura embozó lentamente una sonrisa pequeña y fijó sus ojos especiales en aquella escoria de vida humana; murmuró en tono alto:

— ¿Qué?

— ¡Tómala! —Volvió a repetir conteniendo una mueca, entonces lo miró con intención — ¿La-La quieres? P-Puedes quedar-dártela.

La criatura chasqueó su lengua — ¿Quedármela? —preguntó con lentitud.

Danzō sonrió temblorosamente mientras asentía, sus heridas se abrían con el pasar del tiempo, era cuestión de tiempo para que se desangrara completamente, pero sentía que aún tenía oportunidad para salir con vida de aquella situación.

»— ¿Puedo... quedármela? —cuestionó, analizando cada palabra salida de su boca.

El hombre en estado crítico asintió, sintiendo como una salida de escape se abría para él.

La criatura expulsó una risa corta y profunda —Si así lo prefieres... Entonces me la llevaré.

Danzō pudo sentir como su risa quería salir al verse absuelto de aquella situación, sin embargo, se dispuso a únicamente a sonreír y asentir en mutuo acuerdo.

—Excelente...

Fue entonces que la criatura negó con una sonrisa con tendencias ocultas.

—Me la llevaré, pero tú te quedarás y morirás aquí.

Más ramas se enterraron en nuevas partes del cuerpo de Danzō, la parte superior sin tocar su corazón, en una milésima de segundo, arrancándole más de un grito de impresión, dolor y agonía. La criatura lo observó sin parpadear, viendo como cada herida iba derramando más sangre al paso del tiempo. Para él, aquello no era divertido, no hallaba el propósito en destruir o masacrar, sin embargo, sentía algo de placer en su interior.

»—Duele ¿No es cierto? —murmuró con voz de hielo, provocándole un escalofrío a Danzō — Su vida vale más que la tuya o la mía —declaró con voz profunda, y sin esperar más, se dispuso a tomar en brazos a la chica de cabellos castaños.

Y con ella en brazos, se dio la vuelta, terminando la conversación.

La criatura se fue con la chica de dieciocho años en brazos, sin embargo, aun cuando ya se había alejado lo suficiente, todavía era consciente de los gritos de impotencia que soltaba su víctima. Bajó su mirada al cuerpo que llevaba, y pudo sentir como la satisfacción de sus acciones hacia aquél hombre florecían en su pecho. Él no podía permitir que alguien tocara a una mujer indefensa e incapacitada, y más importante:

"No a ella"

Mientras más se acercaba a su hogar, un espacio lo suficientemente apto para una sola persona en lo alto de un árbol, pudo reparar en el hecho de quien tenía en brazos y no pudo evitar sonreír más. Aquella chica había sido el amor de su vida, en el pasado, cuando él aún era un chico bueno e ingenuo.

Siluetas [ObiRin]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora