III ; ¿Buena elección?

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Suspiré por décima vez viendo al chico frente a mi. Le había pedido el favor de que me ayudara a meter las mesas y sillas de afuera. Estaba molesta, claro que si. Habían cientes que venían y decían las pocas coronas que tenían para un café y yo es daba varias opciones, mis vecinos venían y pedían para luego al final de la semana venir a cancelarme, gente que vienen, piden y cuando pagan les hacen falta un par de coronas que luego a día siguiente vienen y pagan.

Pero no un cliente que viene todo un día a abastecerse de cafeína y azúcar para el resto de su vida. 

-Si sabías que no tenías dinero, ¿Por que pediste tantas cosas? Esto no es algo que pueda dejar pasar. eres nuevo en este país pero es lógica que cuando vas a un negocio debes llevar dinero para pa...

- Contrátame. Así te lo pagaré todo.

Mis palabras se cortaron y me le quedé mirando, dejando que terminara de hablar.

-Descuéntame la deuda de la primera paga. Te he estado viendo y eres sola aquí, no hay mas empleados. ¿No es difícil para ti?- Sus ojos me observaban detenidamente, tal vez para tratar de calmarme por si me llegaba a molestar.

-Yo puedo sola, no necesito un empleado mas.

-¿Eres la dueña entonces?- Observó el lugar.

-Si. Mi negocio, mis reglas y yo. Nada mas.- Le observé seria.

-Hey, soy nuevo en el país. Dame el trabajo, descuéntame la paga y ya. Así solo sea por un mes, mas nada. Hasta que pague todo.

-¿Como puedo confiar en ti?

-¿Problemet?- Dijo Anker cruzando la puerta con una olla agarrada por las astas y caminando hasta donde nosotros estábamos.

-No tiene dinero para pagar... Por cierto, ¿Cual es tu nombre?- Le pregunté curiosa, ya que el susodicho nunca se presentó.

-Herty. Herty Hapwell.- Me tendió la mano sonriendo. 

Dudé un poco antes de también tenderle mi manos, no me gusta ser descortés con la gente.

-Mellig.

-Y yo soy Anker, ¿Viniste, te tomaste toda a cafeína del lugar y no tienes dinero? Padre te hubiera puesto a lavar los platos e inodoros del lugar por un año sin descanso.- Se rió.- Venia a preguntarte si querías cenar.- Alzó la olla entre sus manos.- Padre preparó algo nuevo.

Se sentó junto a mi con la olla caliente frente a el, le asentí para luego escuchar lo que decía el pelinegro frente a mi.

-Le estoy diciendo que me contrate y pagaré la deuda. En serio.

Pasé mi mirada de Herty a Anker, dándole una mirada de "léeme la mente, este sujeto es sospechoso de algo". Pero solo alzó los hombros y dijo:

-Yo creo que está bien, ademas, tu sola lo manejas de maravilla, pero necesitas una mano ayuda de vez en cuando.- Lo miró.- Por lo menos a ti te pagará.

-Tu vienes y tomas y comes todo lo que quieres.- Le reproché riéndome.

-Solo a mitad de precio, debería tener una paga.- Alzó sus cejas sonriendo.

Nos quedamos en silencio mientras lo pensaba. Bueno, que podría perder.

Dinero, tiempo, ingredientes, clientela, paciencia...

-Bueno, te espero aquí mañana a las 7:00 a.m, ni mas ni menos, terminamos a las 8 p.m. El descanso será a medio día.- Le dije un poco insegura.

Herty sonrió, agarrando su bolso y sacando un papel y un bolígrafo de el.

-Aquí esta mi número por si tienes otra cosa que decirme antes de venir mañana, aquí estaré. Mis disculpas y gracias.- Decía mientras se levantaba de la silla y caminaba con una sonrisa que mostraba sus blancos dientes, sus colmillos resaltaban un poco mas de lo necesario.- ¡Buenas noches!- Gritó emocionado mientras salía del negocio.

-Es raro.- Le dije mientras me levantaba y cerraba la puerta, apagaba las luces y me dirigía a las escaleras para subir y cambiarme.

-Está feliz de limpiar inodoros, déjalo.¿ Cuanto te debe?

Le dije la cantidad mientras lo sentía caminar detrás de mi con cuidado.

-Para ser un negocio como éste consumió mucho.

Llegamos al segundo piso y caminé hacia mi cuarto.

-Iré a bañarme ya vuelvo.

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-Estaba delicioso.- Dije mientras sobaba mi panza entando acostada sobre la cama mirando el techo.

-Dentro de poco cumplimos 46 años con el restaurante, padre quiso hacer algo especial para ese día.- Me respondió Anker.- Deja de pensar en él, mañana vendrá.- Dijo luego de un silencio.

-¿Y si no lo hace? ¿Que tal si se va a algún lado, nunca vuelve o me engañó simplemente?- Me senté de golpe.- ¿Será indigente?  nunca lo vi hablando por teléfono con nadie, es nuevo , no tenia dinero y duró todo el día aquí.

-Una cosa es preocuparte por que venga mañana y otra muy diferente, preocuparte por él.- Me respondió prendiendo el televisor.

-Pero es sospechoso, ¿por que pidió todo eso? Si sabia que no tenia dinero ¿Por qué pidió tantas cosas?

-¿Insinúas que lo hizo a propósito?- Me miró bajándole volumen al televisor.

Miré a Anker, su piel morena junto a sus cabellos rizos y ojos oscuros, me miraba con una expresión dudosa.

-¿Será una nueva táctica para conseguir trabajo? ¿Endeudándose con los dueños?- Hice una mueca.

-Déjalo, mañana vendrá. No le des mas vueltas. ¿Has visto esta película?

De ahí en adelante nos dedicamos a ver una película, cada vez que yo quería tocar el tema, Anker me hacía olvidarlo.

No tenia otra alternativa, solo espera a que se hiciera mañana para poder ver al pelinegro cruzar las puertas del local y empezar a servir comida. Por lo menos se me iba a hacer mas fácil.




H E R T YDonde viven las historias. Descúbrelo ahora