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Súplica por qué tenga clemencia de tu alma

—Eres tan delicioso, no puedo tener suficiente de ti. —Remus se empujaba en el interior de Draco, había perdido la cuenta de cuántas veces había montado a su esposo esa noche—.

—Remus más. Dame más ahhh, te quiero sentir completamente. A ti, ohh, si vamos, amor. —Draco estaba eufórico y fuera de sí, sabía que su lado Veela tenía la culpa, no podía parar, quería más de Remus—

—Muévete para mí, Draco —Remus invirtió las posiciones y Draco quedó arriba de él, cuando llegó a la habitación del rubio no tuvo tiempo de limpiarse y ahora tanto Draco como él estaban manchados de sangre, las manchas rojas contrastaban contra la piel blanca del rubio dándole a Remus una imagen más exótica, su miembro latía al verlo jadear su nombre mientras Draco se empalaba en su miembro—.

—Jodidamente bueno. Más. ¡Quiero más! —Draco se levantó hasta casi sacar el miembro de Remus de su interior para después dejarse caer arrancando un gemido ronco del mayor—.

—¡DRACO, JODER SI! —Gritó Remus extasiado, con sus manos ayudó a Draco a subir más y jalarlo en el momento preciso profundizando más sus embestidas, Draco se agachó y empezó a besar y morder el cuello de su esposo sin pena alguna—.

—Todos sabrán que eres mío, Lupin. ¡Mío y solo mío! —Remus sonrío, rodó con Draco en la cama, lo volteo boca abajo y aproximándose a él por detrás susurro en su oído al mismo tiempo que volvía a penetrar—.

Tu eres el que debe ser marcado, ¿crees que no se cuantas niñas estúpidas quieren llevarte a la cama? Oh, dragón. Las mataré a todas si intentan tocarte. —Cada palabra dicha fue acompañada por una embestida llevando a Draco a la locura—.

—¡Márcame, ahh, fóllame, seré solo para ti! —Remus tomó las cadera de Draco marcando el ritmo, sintiéndolo cerca aumentó su velocidad, Draco se arqueó cuando el orgasmo lo golpeó, Remus se recargó en él sintiendo como su interior se apretaba a su alrededor con una cuantas embestidas más Remus se corrió en Draco

Ambos cansados se quedaron dormidos juntos ajenos a que su pequeño encuentro había sido escuchado por toda la casa de Slytherin.

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—¿George ? —Fred no lo podía creer, estaba tan caliente después de escuchar gemir a Draco que su miembro dolía—.

—Si, Fred. —George estaba en la misma situación, pero ambos tenían un problema. Habían invitado a uno de los amigos de Draco para discutir planes a futuro sobre bromas al director, habían descubierto que él tenía un sentido del humor tan grande como el suyo solo que a diferencia de ellos el de él era más salvaje y oscuro—.

—Oh vamos, todos estamos calientes no necesitan hablar así. ¿Por qué simplemente no arreglamos eso? —Respondió Theo con una sonrisa de lado, los gemelos lo vieron con sorpresa y algo de duda, Theo se levantó y besó a Fred con deseo, George se sorprendió y sonrió de lado al ver como su hermano ya estaba sobre su espalda en la cama disfrutando las atenciones del más joven—.

—Hey, no me olviden. —George se levantó al mismo tiempo que Theo se enderezaba y volteaba a verlo—.

—Oh, claro que no. Quiero probarlos a los dos ésta noche. —Theo lo tomó de la camisa jalandolo para besarlo, Fred gimió por lo bajo al ver como su hermano devoraba la boca de Theo—.

Theo se alejó y sin despegar la vista de George comenzó a quitarse la ropa, los gemelos no se quedaron atrás quitándose todo lo más rápido que podían. Theo se subió por un lado de Fred impaciente por estar en su interior y George del otro lado estaba pensando como estarían en esta ocasión, él no era pasivo nunca y no quería cambiarlo.

HellhoundDonde viven las historias. Descúbrelo ahora