11. Retorno

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Dos meses después Donghae sobrevuela Seoul en el boeing de AirCorea que lo ha llevado hasta allí desde Lisboa con escalas en Frankfurt y Taiwán. El avión aterriza puntual en el aeropuerto de Incheon cerca de las 11 de la mañana. 

Ha venido para pasar sus vacaciones de fin de año en Corea. Tendrá todo un mes y medio para estar con sus amigos en las fiestas y visitar a sus padres en el campo. Está feliz de volver y pisar su tierra otra vez. 

Mientras retira su maleta de la cinta transportadora y avanza hacia la Puerta 14, dispuesta para la llegada de vuelos provenientes de Europa, la ansiedad lo recorre por completo ante la idea de abrazarlos a todos y volver a verles.

Todos sus amigos saben que viene hace semanas por lo que ya lo esperan en el aeropuerto. Y no tarda en ver a Hyukjae, Heechul y Hangeng, e Ian, que agitan sus manos y un cartel rosa con la leyenda "¡Te extrañamos!"

El reencuentro está lleno de largos abrazos, lágrimas de alegría y exclamaciones sobre lo bien que se ve y lo tostado que está. Donghae exclama que en realidad todos han cambiado muy poco y conservan su aspecto juvenil. Las ventajas de tener genes coreanos y conservar un look adolescente hasta pasada la treintena suponen. Le explican que Junsu quedó a cargo de la empresa que maneja con su novio y se unirá más tarde, junto a los demás que esperan en casa.

Entre el intercambio de abrazos y miradas de reconocimiento el castaño alaba la nueva melena color rojizo de Heechul y nota que Hyukjae luce unas nuevas y sentadoras arruguitas casi imperceptibles junto a los ojos cuando ríe. Nadie las vería a la primera, pero él sí y ello le hace caer en cuenta del paso del tiempo. Está feliz con el recibimiento y se siente afortunado porque el afecto de todos se mantiene intacto.

Tras un animado regreso por la carretera Seoul-Incheon, arriban a la casa familiar de Donghae en Seoul, donde aun vive Ji y en la que su novio pasa casi todo el tiempo que su trabajo le permite

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Tras un animado regreso por la carretera Seoul-Incheon, arriban a la casa familiar de Donghae en Seoul, donde aun vive Ji y en la que su novio pasa casi todo el tiempo que su trabajo le permite. 

La gran mesa de comedor ya está puesta. Ji no fue al aeropuerto para tener todo listo junto a su novio Jungsoo, Mark que recibe a Ian como si se hubiesen separado por semanas, y Junsu que fue directo del trabajo. Lo reciben con nuevas rondas de abrazos apretados y exclamaciones de bienvenida, que hacen el corazón de Donghae latir feliz sintiéndose en casa. Los gatos gordos olisquean su equipaje y a él mismo, reconociéndolo y dándole su gatuna bienvenida, restregando sus lomos y colas en sus piernas.

La casa está llena de risas y gente yendo y viniendo mientras acarrean fuentes con comida desde la cocina. Es un grupo alegre y dicharachero, reunido completo después de mucho tiempo. El castaño los observa con cariño y repite la ronda de abrazos a cada uno, solo por la alegría de tenerles otra vez consigo.

Durante el agradable almuerzo Donghae se entera de que su hermana y su novio tienen planes de casarse a futuro, aunque todavía no hay fecha fijada y habían esperado su visita para decirlo, por lo que los brindis no se hacen esperar, uniéndose a los que ya han hecho para celebrar su regreso.

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