—¿Cuál es su nombre? —pronunció aquella chica de cabellos castaños.
Se encontraba sentada en un sillón de ruedas y cuero negro. Apuntaba cada cosa que el contrario le informaba o cada movimiento, actitud y caras que él ponía. Simple escribía la reacción a cada pregunta que ella le hacía.
—¿Por qué me tratas como si no lo supieses? Es bastante obvio tanto mi cargo como el quién soy, no sé por qué me molesto en venir... —renegó el de ojos grises que había recostado en un sofá Chesterfield, aterciopelado color granate.
Una reacción bastante negativa e irracional. Era de esperar, pues sí era obvio el quién y qué cargo ocupaba aquel noruego imponente.
—Mis más sinceras disculpas, mi líder, pero al ser esta mi profesión debo preguntarle hasta las preguntas más absurdas que haya, es mi deber y algo profesional.
—Argh... De acuerdo. Mi nombre es Tord Larsson.
Iba a ser un paciente bastante complicado al parecer. Pero le gustaban los retos. Llegaría al fondo de sea lo que sea que lo atormentase. Por algo estaría allí, ¿no?
—Vale señor, Tord. —la interrumpió alzando el dedo índice mientras hablaba.
—No me llames señor. ¡Por Dios! Me haces sentir viejo.
—Entonces... —y de nuevo interrumpió.
—Tampoco me llames "Señor Larsson". No soy ni padre, ni casado...
—Para que nuestra comunicación sea más amena, sugiérame pues el cómo debería llamarlo.
—¡Oh! No te preocupes, tienes tres candidatos perfectos. Podría ser Líder Rojo, joven Tord o simplemente... Tord.
—Iré variando, gracias de todas forma. ¿Su edad es...?
El contrario resopló. Apenas comenzaba la sesión y ya parecía hartarse de aquella chica.
—27 tristes y cortos años, me queda mucho por hacer y ya me siento viejo. No quiero seguir aumentando años la verdad, me gusta mi actualidad, es perfecta. —sonrío mirando el techo con con los brazos debajo de su cabeza, levantando y actuando de cojines.
—¿Te aterra cumplir años?
—Si es porque Paul y Patryck hacen un desastre de fiestas se podría decir que un poco.
—Es en general, ¿le da miedo, joven? —se quedó por unos instantes en silencio, se mostró tenso.
—Creo que si envejezco podría acabarse lo que estoy viviendo, ni siquiera habría disfrutado a lo máximo de mis victorias. Tendré que... Bueno, casarme, tener progenitores, sería abuelo... No me gustaría adelantar nada. Supongo que sí. Me causa pánico pensar que el tiempo se me viene encima, desde muy pequeño me aterró. No quería crecer, y ahora, envejecer.
Tres preguntas, tres pocas preguntas y ya veía un problema. Gerantofobia o Geresfobia. Este es el miedo al envejecimiento. Las personas que lo padecen suelen venir con trastornos de ansiedad u otros problemas.
—¿Qué te pasa? ¿He dicho algo malo? Sea lo que sea, me da absolutamente igual.—¿también le daba igual todo al joven Tord?
—Normalmente, eres así de... Digamos: "pasota".
—¿A qué te refieres? —se levantó para poder observar detenidamente a la muchacha, frunciendo el ceño un tanto extrañado.
—Para que le sea más fácil. ¿Le da igual todo?
—Pues un poco sí, a decir verdad: bastante. Pero únicamente en lo que de verdad no me interesa o no me causa daños a mí.
La joven tomó su bolígrafo negro de punta fina para apuntar los posibles diagnósticos que de momento podía imaginarse. Nihilistas: las personas que habitualmente tienden a no valorar la importancia de cosas ya sean simples o complicadas. Básicamente, les da igual todo. Al acabar de tomar apuntes, el chico de cuernos tomó la pequeña libreta que la joven sostenía.
—¿Qué escribes?
—No escribo, dibujo. —dijo de forma sarcástica y en tono de broma la castaña.
—Edd... —musitó entre leves sonidos su superior.
—¿Perdón, líder?
El chico carraspeó y tomó conciencia de lo que dijo, volviendo en sí. Pareciera que hubiera hecho un pequeño viaje astral, o quizás por sus propios recuerdos.
—Es que esto no me parece para nada un dibujo. Puede que sí vea garabatos, pero no un dibujo.
—Son apuntes hechos en lo que llevamos de consulta, Tord.
—Mira monada... —el chico se acercó peligrosamente a la mujer que tenía delante, lo que tal acto puso nerviosa a la contraria—. Si esa es tu letra, deberías tomar clases de caligrafía en lugar de dedicarte a la psicología. —ese comentario la molestó, por un momento hubo un silencio. Finalmente, ella aclaró su garganta.
—Gracias por la recomendación, mi líder, ahora por favor vuelva a su asiento. La consulta no ha terminado.
Como si nadie hubiera hablado, el chico se separó y empezó a recoger sus pertenencias.
—Joven, le repito que tome asiento nuevamente. No hemos terminado. —nada, no obtuvo respuesta, solo acciones como acomodarse el cabello café miel que portaba.
Tord se acercó ya con su uniforme puesto a la puerta, a la salida de la oficina de la psicóloga Hedda. Encendió uno de sus muy amados puros, y se dispuso a hablar. La contraria se levantó dejando su bolígrafo y libreta de lado.
—Pues yo sí he terminado. Y Hedda... Tú no me mandas. —dicho eso abrió la puerta y se largó.
Quizá ambos estuvieran en la armada, pero esas sesiones sí serian una verdadera batalla. Hedda miró hacía la libreta, lo que había apuntado por el momento.
Paciente: TORD LARSSON
Edad: 27 AÑOS
Procedencia: - -
Estado civil: SOLTERO
Aparentemente, sufre trastorno de ansiedad.
Le aterra la idea de envejecer — GERANTOFOBIA
No valora y le dan igual la mayoría de cosas — NIHILISMO
Cosas por saber: ¿Quién es EDD?
—Hasta la próxima, Larsson.

ESTÁS LEYENDO
⌇⌇ ⎙ ¡! 𝐭𝐡𝐞 𝐫𝐞𝐝 𝐥𝐞𝐚𝐝𝐞𝐫 - 𝗍𝗈𝗋𝖽 𝗅𝖺𝗋𝗌𝗌𝗈𝗇.
Fanfiction˗ˏˋ ꪔ̤̮ ---------------- ꒱꒱ ˊ˗ Esas charlas tan pesadas, se hicieron necesarias para él. Él la deseaba ver, él la necesitaba, él la amaba. ¿Por qué le haría sentir tanto su psicóloga?