¿Alguien se puede enamorar entre un apocaipsis zombie? Es una pregunta muy ambigua, vela por dónde la quieras ver. ___ Es una chica bastante curiosa, mató para sobrevivir y porque alguien se lo pidió. Pierde esperanzas, pero... ¿Qué tal si se encue...
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Sentía que iba a morir, mi corazón estaba a mil por hora, mi respiración agitada y mi cuerpo temblaba. Al saltar, apreté mis parpados tan fuerte que mi ceño se frunció, iba a gritar, pero lo que menos quería era atraer una horda y complicar más la situación.
Mi cuerpo estaba preparado para impactarse con el pavimento de la carretera, no era que no confiara en Ellis, pero no confío para nada en mí. Tal vez estaría tan pesada que nos tiraría a ambos o tal vez... Ni siquiera me iba a atrapar ¿¡YO QUÉ SÉ!?.
Seguía con mis ojos totalmente cerrados hasta que sentí un leve golpe, más no el pavimento, abrí poco a poco mis ojos y me encontré al pecho de Ellis, cargándome al estilo nupcial, mis manos estaban pegadas a mi pecho, y lo miré a los ojos quien me miraba con ternura.
—Te tengo. —sonrió.
Suspiré aliviada y me bajé, estaba incómoda y un tanto sonrojada.
—Gra-Gracias... —le sonreí y dirigí mi vista al resto que tenían una mirada distinta cada uno. Coach de asombro, Rochelle un poco pícara y Nick... Es raro distinguir qué significa esa mirada, pero parecía enfadado por alguna razón que desconozco, me acerqué a ellos y seguimos caminando.
Subimos por... Una subida -valga la redundancia- y llegamos a un tipo pasillo que llevaba a unas escaleras. Una infectada se percató de nuestra presencia y corrió hacia nosotros, el señor "elegante" quería estrenar su nueva melee, apretó el mango del hacha y cortó con suma furia su cabeza, cayendo el cuerpo muerto. El movimiento fue tan brusco, que salpicó una gran cantidad de sangre. Que tan buena es mi suerte que parte de la sangre terminó en una mayor parte de mi cara.
—Qué asco... —mascullé irritada.
—Ay perdone usted señorita limpia. —rodó los ojos.
Yo pasé por alto el comentario y él siguió tomando la delantera, apretando cada vez más el mango del arma, volviendo blanco sus nudillos y dedos. Subimos las escaleras con un gran silencio entre los cinco y un poco incómodo entre Ellis y yo, y uno MUY tenso entre Nick y yo. Seguimos el pasillo y nos encontramos con un gran letrero de la tienda de armas de Whitaker.
—¡Oigan reconozco esto! La tienda de armas está justo enfrente. —informó Ellis un tanto feliz.
Bajamos las escaleras y nos encontramos la entrada de la tienda. Nick se acercó junto con Coach a la puerta y la abrieron preparándose para cualquier emboscada que pudiera suceder. Ellis tomó la manija de la puerta y poco a poco la fue abriendo. Para suerte nuestra -al fin- estaba vacía llena de armas, HERMOSAS armas.
—Ho~mbre. —Ellis sonrió victorioso.
—¡Ya está! —festejó Coach.
—Oh por Dios, vean todas estas armas. —Rochelle parecía fascinada.
Yo estaba muda, habían tantas armas aquí que me enamoré de cada una de ellas. Necesitaba a todas en mi vida.
—Tienda de dulces para adultos... ¡Oh sí! —de los cinco, Nick era el más fascinado y lo hacía notar en su voz.