Habían pasado ya 11 años desde aquella fatídica noche en la que nuestra protagonista lo había perdido todo, pero desde hacía un año, había estado forjando amistad con quien menos se hubiese imaginado: Un superhéroe, y no cualquiera, el mismo chico que en aquella ocasión le había salvado la vida, ahora la acompañaba cada noche, en su búsqueda de venganza.
Ésta era otra de esas noches, Hacía frío y aparentemente, la paz reinaba en París,
Pero el crimen nunca descansa, y ¿Quién iba a saberlo más que un superhéroe y una agente de policía?; Ahí estaban, corriendo uno detrás del otro, tratando de alcanzar a un par de sospechosos entre oscuros callejones, con la luz de la luna y de algunas farolas a su favor, hasta que de pronto, el héroe, se vio incapaz de continuar.
-¿Te quedaste sin poderes "colmillitos"?, ¡No te preocupes!, ¡No los perderé de vista!- Dijo la chica luego de ver una luz y escuchar a su compañero de aventuras quejarse, pero no podían perder esta oportunidad, siguió corriendo lo más rápido que pudo, aunque su calzado no fuese el más apropiado para la ocasión, sabría cómo apañárselas para atrapar a aquellos rufianes, aún sin la ayuda extra.
-¿Y bien?, ¿No vass a sseguirla?- Pronunció una voz "seseante".
-Nunca la dejaría sola, desde aquí podremos tomar un receso y vigilar sus movimientos sin problemas; recupérate tranquilo compañero, tuvimos una tarde ajetreada- Dijo el portador, sin perder de vista a su compañera policía, con esos astutos y brillantes ojos azules.
- Para ella no implica problemass no tener superpoderess para sseguir corriendo; no tardaré, pronto estaremoss de nuevo a ssu lado - Dijo el Kwami para luego meditar un poco y recuperar fuerza.
El jóven sonrió algo avergonzado, —No pretenderás comparar la resistencia física de una oficial de policía con la de un humilde músico—.
-"Humilde" ess la palabra- Dijo abriendo un ojo para ver un enorme y "ligeramente" llamativo cartel espectacular de cierto guitarrista famoso que se podía apreciar aún a la distancia.
-Annie realmente entrena duro y se ha esforzado para ser una gran policía, claro que no los necesita... Sin embargo...- Se interrumpió en cuanto la perdió de vista en la entrada de un edificio.
«No puedess evitar preocuparte, por ssupuessto», Pensaba el pequeño Kwami, enternecido por la expresión en el rostro de su compañero.
A la distancia, en un callejón formado entre dos edificios, se ocultaba la comandante, a espera del siguiente movimiento de los sospechosos que parecían alertas, En cuanto un tercero apareció, no tardaron en moverse de nuevo, pero ésta vez, cada uno tomó un camino distinto; Una nueva persecución dió inicio, sin dar tiempo a que la comandante decidiera a qué hombre seguir, optó por ir tras el único al que identificaba, apenas vislumbrando sus rasgos en la oscuridad de la noche.
Siguiéndole los talones, se halló frente a un edificio aparentemente abandonado, no dudó en seguir al sospechoso al interior, éste emitía quejidos constantes al no poder deshacerse de su persecutora; piso, tras piso, la comandante avanzó esquivando objetos que le lanzaba el contrario, quien además parecía portar un arma extraña, pero efectiva, acertando un golpe, envió al suelo a la chica.
«¡¿Qué demonios fue lo que me golpeó?!» Pensó con incredulidad, quejándose en el suelo, no demoró en reponerse, aunque el cansancio se había apoderado de su cuerpo y el dolor era apenas soportable, siguió hasta la azotea, era el último piso, aún tenía oportunidad... Pero al abrir la puerta, no había nadie.
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"Encuentro prodigioso"
RomansaTe conozco desde siempre, vecinos y amigos desde pequeños. Fue lamentable... Que aquél día me encontraras en una situación tan vergonzosa. Hoy daría lo que fuera para regresar el tiempo y corregirlo... Quizá, el tiempo y la mentira habrían tenido pi...
