Cuando el corazón late furiozo se suele confundir con enojo o amor

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Abrí los ojos y me arrastré hasta el suelo con mis pocas fuerzas, fui al baño y me arreglé para ir al trabajo. Esto de ir caminando era más agotador de lo que creía. 

Camino al trabajo me encontré con unas amistades que me hicieron compañía por unos minutos lo que me vino bien para comenzar el día, llegamos a la tienda de celulares y me despedí de ellos. Entré y como de costumbre di los buenos días a todos y comencé mi jornada.

-Aysel, quieres ir a la playa este fin de semana? Preguntó Alex. Mi compañero de trabajo, amigo de toda la vida y el hijo de Don Julio.

-Bueno, no tengo planes así que no suena mal. ¿Quiénes irán?

-Irán los compañeros de trabajo de papá y no quería sentirme fuera de grupo con los mayores.

-Bueno, te acompañaré, pero debes enseñarme a nadar.

- ¿Es un trato, pasaré por ti a las 12:00, te parece?

-De acuerdo.

Al finalizar nuestro turno, Alex insistió en llevarme a casa y bueno, no me podía negar. El calor me iba a matar de camino así que subí a su auto y le invité un refresco al llegar.

-Como van las cosas con Jason?

-Ya no salimos...

-Y eso? Desde cuándo, si siempre estaban juntos.

-un poco más de una semana... Pero estoy bien y ese no es un tema del que quiero dialogar.

-Lo siento, no quería incomodarte.

-No pasa nada, muchos quieren saber. Aunque mamá no pregunto nada ella de alguna forma también lo sabe.

-Aysel, hay un celular bajo tu sofá sonando.

-No puede ser!

Tomé el celular y era el oficial. Quien llamaba para decir que iba llegando a mi casa con un amigo a buscar su celular.

-Oye, Alex mejor vamo....

Sonó el timbre interrumpiendo mi oración y me acerqué lentamente a la puerta. Abrí y sin dejarlo pasar salí de la casa.

-Ten tu celular.

-No me invitas a pasar?

-Tengo visita... no debes pasar. Ya vete.

- ¿Visita? ¿Quién está ahí? ¿Tu novio?

-No es tu problema lo sabes. Solo vete.

Me miró con una cara de enojo que casi golpeaba la mía mentalmente y se dio media vuelta para entrar al auto de quien dijo era su amigo.

-El dueño del celular? Dijo Alex con una sonrisa plantada en su rostro.

-Si... es un amigo que...

-Tranquila, ya debo irme. Nos veremos mañana en la casa de playa.

-De acuerdo...

Fue la situación más incómoda que pude haber vivido con Alex. Maldito, Maldito oficial, por qué sigues torturándome.

La mañana siguiente me preparé con mi hermoso traje de baño y una mochila con alguna que otra ropa para pasar el día. Me puse mis sandalias favoritas y las gafas que uso en los días más soleados. Bajé al escuchar a Alex llegar y lo vi con su camisa pegada de playa que mostraba cada cuadrito en su cuerpo. Tremendo bombón el Alex, bien escondido que se lo tenía.

-Lista nena?

-Claro, vamos.

De camino a la playa escuchamos algunas músicas y almorzamos algo rápido, para luego llegar donde había un buffet de hombres guapísimos en la playa. Los compañeros de su padre eran musculosos y la mayoría hombres. ¡Estoy siendo bendecida! No hay duda alguna de que la suerte vino luego de mis peores días. Alex saludó a su padre y me dejó con él a lo que saludaba algunos amigos.

-Aysel, mira que grande y hermosa estas.

-Venga Don julio que apenas nos vimos hace unos días en el trabajo.

-Jajaja. Tienes razón, la edad me pone algo olvidadizo. Y como esta...

-Ya terminamos. Son cosas que pasan y hay que superar.

-Así se habla. Dijo Don Julio para finalizar el tema.

-Aysel, vamos a nadar te lo prometí. Dijo Alex enérgicamente mientras corría al agua.

Me quité la blusa y el pantalón que llevaba para correr tras él y sumergirme al agua. Alex tomó mi mano para ayudarme a flotar y decirme como nadar.

-Vamos, mueve esas piernas, primero una y luego otra. Sigue hacia donde estoy.

-Espera Alex! Estamos muy lejos de la orilla.

-Te voy a soltar no tengas miedo.

- ¡No! ¡Nooo! Grité al escucharlo, pero sin darme cuenta ya estaba nadando. Parecía un perrito, pero aun así funcionaba.

-Muy bien, ven donde mí.

-Iré, pero te voy a matar.

Lo seguí por el agua entre carcajadas hasta que vi al Oficial en la orilla de la playa mirándome fijamente. Esto debe ser una pesadilla.

Oficialmente EnamoradaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora