Encontrar a alguien que te desee es más confuso que ver como alguien te odia

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-Estas bien? Dijo Alex mientras me miraba con algo de preocupación.

-Si... Solo quiero salir del agua. Dije mientras miraba al oficial entrar al agua con cara de asesino.

-De acuerdo, una carrera.

Metí mi cara bajo el agua y comencé a nadar hacia la orilla cuando unas manos me tomaron por la cintura y me llevaron devuelta al agua.

-Maldito loco, ¿Qué haces?

- ¿Esa era la visita que tenías ayer en tu casa?

-Aléjate, Alex pensara mal.

-Ese es tu novio?

- ¡No es mi novio y a ti no te importa, Suéltame que todos nos miran!

-No iras a ningún lado, dime que haces aquí.

- ¿Tu qué haces aquí? ¿Me estas siguiendo?

-Ya quisieras niña, esta es mi fiesta de cumpleaños, con mis compañeros de trabajo.

-No lo dices enserio.

- ¡Mira el cumpleañero! Gritó Alex mientras se acercaba a nosotros.

-Alex! Dijo el oficial tomando su mano y regalándole una sonrisa no muy honesta.

-ya se conocían?

-No.

-Si. Dijo el contradiciéndome.

-No me digas que eres el dueño del celular.

-Alex, no...

-Si, así es. ¿Lo dejé la otra noche en su casa, como lo sabes?

-Ayer la llevé a su casa luego del trabajo, Aysel y yo trabajamos juntos hace un tiempo, pero nos conocemos desde pequeños. Su padre trabajaba con papá hace un tiempo antes de....

Bajó la mirada y se disculpó conmigo aun sin haber terminado lo que iba a decir.

-Su padre trabajó con nosotros?

-Si, Don Lorenzo.

-No puede ser! ¿Lorenzo? ¿Enserio? Era una persona increíble, algunos domingos iba a jugar dómino con él. ¿Como no te vi antes?

Salí del agua sin decir una palabra y me senté junto a Don Julio quien me esperaba con una enorme sonrisa.

- ¿Que pasa Ayselita?

-Extraño a papa. Dije con el corazón sintiéndose pesado.

-Todos lo extrañamos, era una persona increíble y no merecía morir así. Pero mi niña, no debes ponerte así. El sigue con nosotros de alguna forma, dijo mientras miraba a sus compañeros jugar domino como lo hacía papá. Alex y el Oficial me miraban mientras hablaban. Era obvio que se sentían mal por haber comenzado esa charla frente a mí, pero no deberían parar de hablar sobre papá. Aunque lo extraño me alegra escuchar como todos lo querían y lo feliz que era el mientras aún tenía vida.

Más tarde en la noche todos se unieron para cantar cumpleaños y el oficial tenía la más hermosa sonrisa en su rostro en ese momento. Su mirada se conectó la mía y me lanzó un coqueto guiño. Maldito, Maldito oficial, por qué sigues siendo tan encantador?

Todos se preparaban para ir a la casa de playa mientras yo permanecía sentada mirando la puesta de sol.

-Te veré adentro dijo Alex. Mientras se retiraba con Don Julio. Asentí con la cabeza y dejé que el viento limpiara gran parte de la arena en mi rostro.

-Aysel.... Mi querida Aysel. Dijo el oficial mientras se sentaba junto a mí y dejaba un suave beso en mi hombro. -Hija de Don Lorenzo, No lo sabía. Debí haberte visto alguna vez de lejos, por eso me sonabas tan familiar.

-Todos los domingos papá se reunía con amigos mientras mamá y yo íbamos por helado al parque. Así era todo hasta ese día.... Mamá no me dio los detalles de su muerte jamás, y yo nunca se los pedí. Solo sé que fueron unos malditos...

-Shh, no digas nada. Dijo mientras daba un pequeño beso en mis labios. -Ahora todo estará bien, no habrá malas personas cerca de ti, el mejor policía te lo promete.

Sonreí antes de responder y comencé a preguntar sobre él, algo que jamás había hecho antes.

- ¿Qué edad tienes?

-27 años y unas horas.

-27? No estas tan viejo.

- ¡oye! No estoy nada viejo.

-Yo tengo 20, así que eres algo viejo.

-Solo son 7 años extra que me prepararon mentalmente para recibirte a ti.

-Jajaja. Muy ingenioso oficial.

-Me llamo Rafael.

-Rafael... susurré antes de robarle un beso.

¡Y que nadie me pregunte por qué demonios lo bese! No sé porque lo hice, pero verlo tan tierno me estaba matando en ese momento. Maldito, Maldito oficial, por qué sigues volviéndome loca?

-Vámonos de aquí... Vamos a mi casa. Dijo entre cortos besos.

-No puedo, vine con Alex.

-Le diré que te llevare a casa. Dijo sin antes dejarme dar una respuesta y entrar a la casa en busca de Alex.

Subí a su auto y fuimos a lo que parecía ser su casa. Era bonita, se veía acogedora y con un jardín muy bien atendido.

-Entra. Dijo extendiendo su mano para darme el paso primero.

Fuimos a su habitación, ni siquiera me llevo al cuarto de huésped. Sino a su habitación, donde me hizo el amor una y otra vez, donde me sacó los más satisfactorios gemidos y donde dormimos juntos por primera vez.

Durante el resto de la semana hicimos una pequeña rutina a lo que mi auto salía del mecánico. Me llevaba a la universidad, me buscaba, me llevaba al trabajo, me buscaba y todos los días en la noche, sexo tras sexo. Con excepción del domingo, Salí del trabajo y le pedí que me llevara a casa de mamá.

-Bueno, aquí estamos nena, vamos.

-Que? No irás a bajarte en casa de mi madre.

Dije mientras el desobedientemente se bajaba y caminaba al timbre, para luego tocarlo y voltearse a mirarme con una malvada sonrisa.

Oficialmente EnamoradaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora