¿Sólo amigos?

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HORA 17:29

-MENTE DE VALENTINO-

El dolor y fatiga de mis piernas me impiden avanzar más. Isabela y yo llevamos media hora caminando, y sumado a lo que caminé antes, ahora mismo estoy destrozado.

--Tranquilo Valentino, aquí está mi casa—me dijo Isabela para bajar mi desesperación.

Levanté la vista y observé su casa. Ya había estado aquí antes, aunque muy pocas veces. Era una casa normal, como cualquier otra, salvo por el pequeño detalle de que estaba en una zona algo inhabitada. El sitio era agradable y tranquilizador. La verdad, es que durante la caminata, no podía dejar de pensar a lo que se refería Isabela cuando le pedí que me demostrase cuán importante era para ella. Ni siquiera medí mis palabras. "Demuéstralo" le dije y ella me respondió con un "Sígueme", a su casa.

Durante todo el trayecto no intercambiamos muchas palabras. Lo que más abundaba en nuestra conversación era lo típico de ¿Cómo le va a tu familia? ¿Cómo está este, cómo está el otro, etc.? Y así fue hasta que por fin llegamos a su casa.

Por lo que dijo Isabela en su casa no había nadie... aunque... ¿a mí en que me concierne eso? Solo somos dos amigos que van a pasar un buen rato a solas... ¡es decir!... ehhh...

--Entremos Valentino—dijo Isabela mientras se dirigía a la puerta.

--O...ok...

Isabela echó mano al juego de llaves que tenía en su bolsillo y con sumo cuidado y precisión cogió una llave que abrió la puerta a la primera y pasamos al salón.

--Siéntate ahí—dijo Isabela mientras me señalaba un sofá—Ahora vengo.

Isabela se fue por un pasillo, dejándome solo. Me senté y empecé a pensar y analizar todo.

Hace unas horas estaba llorando por ver a Xochi con otro chico. Salí a caminar, no solo para olvidarla, sino para dejar intimidad a Víctor y a Charlene.

Ay Charlene, se supone que ahora es mi cuñada, pero no la quiero como tal. Es rara y algo escalofriante, pero gracias a ella pude ver lo que pasaba con Xochi, así que le debo una.

Inclino mi cabeza hacia arriba para ver el techo. Cierro los ojos y sigo pensando.

Xochi no tenía una fecha fija para su vuelta a Monte Macabro. Don Jalapeño dijo que la mandó por unos días, pero eso de "unos días" se convirtió en dos semanas, si, dos semanas en las que no dejé de pensar en ella. Y no es por ser morboso ni infantil, pero había algo más.

Sentía ganas. Ganas de no solo tenerla para besarla y decirle lo mucho que me gustaba. Tenía ganas de hacerla mía otra vez. Ganas de sentir la piel de una mujer con la mía. Yo mismo me decía que Xochi era más que un juguete sexual, pero eso era antes cuando la tenía a unos cuantos pasos de mi casa. Ahora, después de dos semanas sin sentir el cuerpo de una chica, estoy con las hormonas locas.

Necesitaría preguntar a Don Jalapeño cuándo volverá Xochi.

De repente, unos pasos me devuelven a la realidad. Abro los ojos y giro mi cabeza hacia el sonido.

--¿Estás incómodo, Valentino?

--No, para na...

No pude acabar la frase. Cuando vi a Isabela quedé boquiabierto. Ella traía el pelo suelto y lo que más me chocaba era que llevaba un vestidito de dormir, un poco transparente. Hace unos meses, el cuerpo de Isabela no me habría llamado la atención... pero ahora... está más desarrollada, en todos los sentidos físicos de una adolescente.

Aún así, pongo pies en la tierra y reanudo la conversación.

--Pa...para nada, jajaja.

--Que bueno Val.

Victor y Valentino- ShipsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora