°¡Las estrellas te envidian!°

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Porque ninguna estrella tiene mis ojos como tú.

•°•°⭐•°•° [SilRis]

TOC, transtorno obsesivo compulsivo, y su prisión.

Ansiedad, limpiar, rebuscar, ordenar, y verificar. Incluso contar y respirar.

Recuerdo que Siru siempre se mostraba sereno y divertido. Siru pronto se convirtió en la silueta que se hallaba presa a mi lado. Me gustaba toquetear sus mechones bicolores y escucharlo quejarse de mis acciones.
¡Mi persona favorita! También me gustaba comer dulces con Siru, aunque él siempre prefería su pizza...

Algo que no me parecía cotidiano era su manera de devolverse pasos atrás, lucía un poco tenso. O cuando cambiaba su respiración a una más bulliciosa y rápida, o suspiraba seguido poco natural. No lo comprendía.

Hasta que un día, luego de que decidimos pasar la noche en su hogar, pude verlo. Como revisaba ventanas, su cocina y la puerta. No había notado que salí a echar un vistazo fuera de la habitación. Me vio desconcertado.

—Me duele la cabeza...

—Está bien, ya no sigas— estaba acalorado, estresado. Sus manos parecían temblar. Siru, mi brillante figura era más frágil que un miedoso cristal.

—Siento la necesidad. Soy tan extraño— no parece estar tranquilo.

Y ahí empezamos.

¡Terapias con Risru!

Podría sonar cómico, pero la realidad es que sólo deseaba que a mí bicolor le huyera la tensión.

Todos los días, nos dedicamos a hacer diferentes actividades, con el fin de que se contuviera, pero era imposible.
Entre más veía mi aceptación, más se abría en hacer sus compulsiones.

—¿En qué piensas al repetir todo? ¿Por qué me ves con tus ojitos tan tristes, eh, Siru?— era algo que notaba, y aún si deseaba, no fuera lo que pensaba, seguro su respuesta y la conclusión mía eran iguales.

—¿Lo notaste?

Pensaba en mi peligro, en que sus acciones podrían salvarme de un incidente que imaginó en su cabeza. Es aterrador.

La mente es aterradora ¿Qué tan poderosa debería ser para convencer a su portador de que, repetir sus acciones como devolverse dos metros de lo que había caminado serviría para evitar un peligro mío?
La fortaleza de revelarnos en contra de ella es inmensa.

—No quiero que te pase nada...— susurra. Adorable, sin embargo sumamente dañino.

Está perdido, mi estrellita está perdida aún. No sabe cómo brillar, aún las nubes juegan con ella.

—Revelate a tu mente, no dejes que te controle— un monstruo aterrador, manipulador. No se perdería en este universo, no mientras yo me encuentre observándolo.

Coloqué mis palmas sobre sus cachetes. Me vio, esperando, intentando bajar su nerviosismo, y acurrucó su mejilla aún más.

—Voy a mejorar— habló.

Las estrellas te envidian, porque ni el más apasionado astrónomo vería a sus cuerpos celestes como te veo yo a ti.

Siempre estuviste ahí, al otro lado de mi hilo rojo.

•°•°🌟•°•°

—Siru— lo llamé severo.

—Mgh— estaba en el marco de la puerta, viendo todo, y viéndome en su recámara—. Y-yo...

—Ven— deseo que mi voz resuene en sus oídos—. No veas nada, entra sin tocar nada.

Pasaron cinco minutos exactos, y se dejó llevar por sus impulsos. Creo que fue lo mejor que pudo hacer.

—Eso es, eso es, que engreído— me abraza refugiándose. No había tocado ni el llavín, fue directo a mí—. Eres increíble, por eso te quiero— susurro emocionado.

Caminemos juntos, aún si somos lentos, aún si son pequeños pasos de bebé...

—¡Tengo tanto miedo!

—Está cerrada.

Aún si caemos y deseamos que todos los vidrios de este mundo estén agrietados y rotos.

—¡Maldita sea!

—¡No está sucio!

Aún si la niebla no nos deja vernos.

—¡Te amo!

Y aún si después de las espinas podríamos ver la belleza de las rosas.

Las manías son difíciles cuando la mente se aferra a ellas, cuando el miedo se aferra.
La mente puede ahogarnos si así la dejáramos. Pero si él no podía detenerla lo haría yo, ya que ella no podía ganarme, nunca lo haría.

Siru y yo pasamos casi un año dando lentos pasos. Las veces que caminábamos sin devolvernos, eran veces sumadas a tocar las ventanas. Las veces que no limpiaba algún lugar, eran las que respiraba hondo hasta marearse.

Y a pesar de que estábamos cansados. A pesar de ese maldito estrés, salimos a delante.
La ansiedad que le dejaba no hacer sus rituales yo me las llevaba mimandolo.

Despejamos su mente. Sus árboles sin hojas comenzaban otra estación. Quitamos todas esas cajas y decoramos las paredes.

Sin miedo, qué más da.

Tal vez es algo que los TOC no se dan cuenta, que las palabras cuando puedes enfrentarte a ellas son más fáciles de lo que crees.

Qué más da.

Y luego de casi un año, más que un trastorno obsesivo compulsivo, parecía ser sólo precavido.

Revisar las cosas una vez, mirar, a veces conservaba rutinas, sin embargo no debía tomar mucha importancia a ello puesto que sólo era organizado.

Solía dormir profundamente cuando descansaba su cabeza en mi regazo, mis caricias lo calmaban y algunas veces sentía que me olfateaba un poco, se derretía en mí.

—Me siento tan tranquilo— escupió casi inaudible.

Y yo podía comprender lo que era lo bello de nuestro tiempo sin presiones.

—Yo también, Siru— dije acercándome para que me besara—. Te amo~.

—¡Yo también, mucho!

•°•°🌟•°•°

¡Hola, hola! Mytsuki aquí 💜

Estoy determinada a intentar uno por semana. Me esforzaré ^o^)99

Sólo tengo ganas de decir que los utaites son preciosos y deberíamos emboscarlos para darles besitos ewe...

Ya casi entramos a clases y yo aún no puedo dormir antes de las 2:00 a.m ayuDA.

¡Muchas gracias por leer! Ojalá les haya gustado.

¡ComentEN! Voten, l@s amo 💞

🐾Me despido🐾

🐧Nn🍭

¡L O V E  M E,  D A R L I N G! [Utaite]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora