Todo empezó con aquel anuncio, la cuarentena comenzaba a jugar con su mente y tal vez un poco con su deseo. Sus entrañas quemaban y de vez en cuando se le formaban pequeñas erecciones que, aunque pusiera todo su empeño en retenerlas su cuerpo lo ignoraba y terminaba con un bulto dentro de sus pantalones, el agradecía internamente que su madre lo dejara pasar todo el día en su recámara. De vez en cuando el aburrimiento podía con el y le hacía prender la televisión, está era una de esas ocasiones, las noticias parecían una buena opción para ver, después de todo el es un ingenioso, algunos de sus compañeros de clase lo considerarían el mejor en todas las clases; nadie estaría sorprendido que dijera que las noticias eran su entretenimiento favorito, tal vez eran un poco aburridas pero en ocasiones como esa, se ponían un poco interesantes, y aquel anuncio le abía dado todo lo que necesitaba en ese momento.
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Arthit podía jurar que si estaba en presencia de otras personas, se espantarian por aquel brillo que se notó en sus ojos; en la televisión podía ver que soldados eran los que se encargaban de "penetrar a toda persona en la calle". Tomó una ducha lo más rápido que su cuerpo le permitía y se vistió con lo primero que encontró, aunque siendo sinceros podía decirse que esa era la forma de elegir su ropa todos los días, el cabello comenzaba a crecer, de vez en cuando extrañaba cortar su pelo, pero al verse en el espejo su mente le repetía que con cabello se veía mejor, tal vez por eso no tenía pareja, le faltaba un poco de cabello para que alguien lo pudiera amar, solto una risa interna por su comentario mental y salió de la casa, los nervios comenzaban a atacarle.
No pasó mucho tiempo para que un soldado lo encontrará deambulando en la calle, le echo un rápido vistazo, no se veía nada mal, un muchacho sin duda joven, tal vez un año mayor que el o tal vez de su misma edad, Moreno con el cabello lacio, le echo un rápido vistazo a la insignia del nombre "Kongpop" hizo una mueca, aquel nombre no encajaba mucho con el, pero pensándolo bien era fácil de recordar, y atractivo para gemir.
- no se puede salir con la cuarentena
La voz del soldado era un poco fuerte, pero el sabía que simplemente era para inducirle un poco de miedo. Asintió con un ligero temblor, sus pantalones comenzaban a apretarse de nuevo y aquel soldado no ayudaba en nada. De un rápido movimiento el soldado lo arrincono en la pared más cercana.
-chiquillos como tu no deben estar fuera de su casa.- el aliento calido de aquel soldado chocaba contra su oreja haciendo que su cuerpo se calentará un poco más.
Sintió una de las fuertes manos del soldado en su cuello como si tratará de ahogarlo pero con un toque dulce, no pudo pensar nada antes de que todo rastro de cordura se esfumara por completo, los labio de aquel soldado se apretaban fuertemente contra los suyos en un beso salvaje, durante el beso, una de sus piernas abrazo la cadera del soldado, recibiendo así un fuerte apretón en su trasero, las manos del soldado apretaban y masajeaban aquel trasero, pronto las dos piernas de Arthit quedaron envueltas en la cadera de Kongpop, el soldado esbozó una risa en medio del beso, ahora tenía pase vip para tocar aquel voluptuoso trasero, sus manos jugetonas fueron entrando poco a poco dentro de toda prenda, con pequeños toque empezó a juguetear con la pequeña entrada del chico, con un dedo dentro podía sentir lo apretado que Arthit estaba. Con movimientos desesperados konpop bajo al chico, sólo para poder quitar todas sus prendas inferiores, su mirada quedó clavada inmediatamente en aquel falo, su labio inferior fue atrapado entre sus dientes, daría todo por cambiar de posición y ser penetrado por aquel chico en vez de tener que penetrarlo el, pero las órdenes del coronel eran claras y como buen soldado no podía desobedecer. Con el pecho recargado en la pared, Arthit podía sentir como quel soldado repartía besos por toda su espalda, aquella acción se sentía tan bien, su espalda se llenaba con besos los cuales cada vez estaban más cerca de su desnudo trasero, su cuerpo dio un fuerte brinco al sentir una suave mordida en su nalga derecha seguido de lamidas jugetonas en toda la extensión de su trasero, mordia su labio para evitar soltar gemido, pero de nada le sirvió ya que soltó un fuerte gemido al sentir aquella lengua húmeda y caliente jugar con su entrada, el soldado lamia y simulaba embestidas en el ano de Arthit, Kong podía sentir los brincos y escuchar los fuertes gemidos, el chico sólo se limitaba a gemir y disfrutar del primer beso negro que recibía en su vida. Pero las órdenes del soldado eran claras y muy gentil ya abía sido con el chico, de un rápido movimiento se puso derecho tomando con ambas manos la cintura de Arthit, dio un tierno beso en la parte trasera de su oreja y procedió a penetrarlo lentamente y lo más dulce que la situación le permitiera. Fuertes gemidos salían de la boca de ambos, las embestidas cada vez más fuertes hacían que las piernas de ambos temblaran por todo el placer obtenido, aquel chico ya no sabía que hacer, su punto dulce era estimulado en cada embestida del soldado, que aún que lo tenía un poco pequeño sabía cómo utilizarlo, sin duda nunca abía recibido tanto placer en un encuentro sexual y aún no sabía si era por el echo de estar haciéndolo con un extraño o por que de verdad aquel soldado sabía cómo hacerlo; a ninguno de los dos les faltaba mucho para terminar, las suaves paredes de Arthit apretaban deliciosamente el pene de Kongpop, el cual sabía que en cualquier momento llegaría su liberación, sin dudarlo ni un poco, bajo la mano para encontrar el pene goteante del chico y comenzó a masturbarlo al ritmo de sus embestidas. Se sentía derretir en los brazos de aquel soldado, al comenzar a recibir aquel doble placer, su mente se abía quedado en blanco total, sólo podía pensar en aquel soldado y en excelente labor que estaba haciendo. Los dos terminaron en un fuerte gritó, el cuerpo de Arthit tembló fuertemente y sus piernas perdieron toda fuerza que pidieran tener; al notar esto el soldado abrazo rápidamente al chico pegando su pecho a la espalda del muchacho, sin duda el mejor sexo que ha tenido, los ojos de aquel chico brillaban y una hermosa sonrisa se abía formado en sus labios, sin poder evitarlo dio un suave beso en aquellos labios, unos minutos después acomodo su ropa, al igual que la ropa del chico. -regresa a casa. - dijo a la vez que metía un papel a la bolsa trasera del pantalón del chico Para luego dar media vuelta y perderse entre las calles solitarias, Arthit se quedó un poco petrificado ante la última acción de aquel soldado, al reaccionar, rápidamente sacó el papel.
"Mi nombre es Kongpop, llamame" el ver el nombre y número del soldado sin duda le había sacado una sonrisa, no podía esperar a llegar a casa sólo para tomar su teléfono y poder realizar una pequeña llamada